23-06-2018
"Sólo hay 2019, si hay 2018"
Por Carlos A. Sortino (*)  @CarlosASortino 

El peronismo, o, al menos, una gran parte de su dirigencia, transita el camino de ripio de la unidad para derrotar a Cambiemos el año próximo y se ha hecho carne el slogan "hay 2019", proveniente de su sector puntano, que ya lanzó a un pre candidato a la presidencia.

 

Quedamos afuera de este armado, por ahora dirigencial, los que no somos peronistas, pero estuvimos siempre en el Frente para la Victoria y desde 2015 sumamos a Unidad Ciudadana. Es posible que esto sea una estrategia: primero, la unidad del peronismo; luego vendrá la convocatoria a sus viejos y nuevos aliados. No lo sabemos, porque sólo se habla de peronismo y los encuentros sólo son peronistas. 

Quienes no somos peronistas, tampoco somos necios: no discutimos la centralidad política del peronismo; lo que discutimos es su exclusividad política. Ya dije alguna vez que el peronismo es, al mismo tiempo, el problema y la solución. Los que insisten en achacarle sólo una de estas propiedades, no están buceando en su profundidad cultural ni serán efectivos a la hora de organizarse con él (o combatirlo). Pero también los peronistas deben reflexionar sobre esta hipótesis, para poder organizarse con otros y no simplemente "sumarlos" (ver "La única verdad es la realidad que se transforma").

Para nosotros, no hay 2019 sin 2018 y ello significa que quienes estamos fuera del peronismo, pero dentro del campo nacional y popular que junto a él pretende la construcción de una alternativa político-ideológica superadora, que resulte deseable, creíble y posible para la mayoría del pueblo, no podemos quedarnos sentados a esperar en qué se convierte la unidad de los dirigentes del peronismo y cómo encajan en ella los dirigentes de Unidad Ciudadana, si es que encajan de alguna forma (ver "La unidad es un sueño eterno").

Los militantes de base deberíamos articular nuestros grupúsculos para aportar a la construcción política, que no es sinónimo de suma de voluntades con un objetivo electoral común. No necesitamos candidatos, por ahora. Cuando los haya, veremos qué hacer. Lo que necesitamos ahora, sin perder nuestras identidades ni nuestras autonomías relativas, es encontrarnos, conocernos, crear confianza, discutir todo lo que haya que discutir y arribar a proyectos compartidos para ponerlos sobre la mesa de aquella posible unidad, ya como actores políticos ineludibles (ver "La cuestión grupuscular").

    

Hay dos obstáculos para lograr esta articulación: por un lado, el justificado mecanismo de auto defensa que impregna a cada grupúsculo, fundado en una historia política plagada de insatisfacciones, por haber sido siempre usados para luego ser condenados al ostracismo; por otro lado, lo que llamo la "ilusión republicana", esto es, la esperanza religiosa en que hay o habrá un liderazgo (individual o colectivo) capaz de ordenar y conducir el campo nacional y popular, para encolumnarse detrás de él.

El primer obstáculo es más o menos endeble, porque se ha construido en la práctica y con la práctica misma se puede superar. El segundo obstáculo aparece con mayor rigidez, porque es una construcción cultural, ideológica, que pesa sobre nuestras cabezas desde hace cientos de años: ha tornado inconcebible la idea de que podamos ser, cada uno de nosotros, actores políticos productivos, independientemente de la existencia o no de un liderazgo o de una "orga" (ver "Socializar la Política").

Si no logramos superar estos obstáculos, estaremos condenados a repetir la gesta inorgánica de 2015, cuando el espanto por lo que venía nos hizo ganar las calles de manera casi anárquica, con el horizonte del "ballotage" en nuestras narices, para hacer aquello que la dirigencia no supo, no quiso o no pudo: una campaña electoral digna. Y casi alcanzamos el objetivo. Pero no es esta la gesta que necesitamos, esta gesta incomprendida y ninguneada, no: necesitamos, más que una gesta, una construcción política.

Hace algunos años, en una reunión que mantuvo con "grupúsculos izquierdosos", Néstor nos dijo que el kirchnerismo tenía que ser "peronismo enriquecido por izquierda". No sé si lo dijo en serio o sólo para quedar bien con nosotros. Lo cierto es que algo de eso hubo y se terminó abruptamente un año después, justo el mismo día en que se realizaba el censo nacional. Nuestra intención es recuperar aquel rumbo poco explorado.


(*) Carlos Sortino exclusivo para Cadena BA. 20/02/2018

Periodista, ex docente de la UNLP. Referente de la Agrupación Municipal Compromiso y Participación (COMPA): https://www.facebook.com/COMPALaPlata/