16-11-2018
"La representación en la aldea local"
Por Carlos A. Sortino (*)  @CarlosASortino

Desde el 10 de diciembre de 1983, el Concejo Deliberante de La Plata mantuvo una práctica ininterrumpida de sesiones semanales. Ninguna de sus distintas conformaciones políticas intentó modificarla. Hasta el 19 de septiembre de 2018, día en que 22 de los 24 concejales que lo conforman decidieron que las sesiones pasen a ser quincenales. Sólo dos concejalas se opusieron: Florencia Rollié (Cambiemos) y Victoria Tolosa Paz (Unidad Ciudadana). Y es esta decisión política de la gran mayoría de los legisladores platenses una buena "excusa" para analizar su funcionamiento.

Teorías

En el Concejo Deliberante, como en cualquier ámbito legislativo nacional o provincial, existen comisiones temáticas de trabajo, todas ellas conducidas por el oficialismo, por el simple hecho de ser mayoría (por número propio o por alianzas "tácticas"), más allá de quién ocupe la presidencia de cada una. Este trabajo en comisión es, o debería ser, el más importante del parlamento municipal, porque es en cada comisión temática donde los concejales se reúnen a discutir los problemas, a plantear propuestas normativas y a tomar decisiones políticas que tiendan a resolver los primeros y a materializar las segundas.

Se debe decir también que la tarea no sólo incumbe a concejales, dado que las reuniones de comisión son públicas, lo que significa que cualquiera del pueblo puede asistir a ellas y hacerse oír, sobre todo cuando está afectado por la problemática que se pone sobre la mesa o cuando es protagonista de una propuesta normativa. Claro que esto ocurre muy poco, casi nada, y no por una desafección colectiva por la cosa pública, sino por una histórica "escasez de energía" en la convocatoria.

Así las cosas, la sesión del Concejo Deliberante vendría a ser, simplemente, el punto final, el "broche político", de este trabajo, que, si es potente, necesita una periodicidad semanal. Pero como no lo es, resulta lógica su flexibilización. Y si estamos diciendo que ese trabajo no es potente, debemos explicar por qué.

Prácticas

Cada expediente ingresa formalmente por mesa de entradas y desde allí es derivado a la comisión pertinente. Se debe decir también que cualquiera del pueblo puede presentar anteproyectos por esta vía y que, aunque aquella "escasez de energía" también es fácilmente comprobable, esta práctica es bastante utilizada.

Una vez ingresado a comisión, la práctica de los nuevos tiempos, por aquella conducción mayoritaria que apuntamos líneas arriba, ha establecido que cada expediente sea remitido al área pertinente del Departamento Ejecutivo, a la manera de un pedido de informes, para que se la analice y se responda su factibilidad o para que se diga si esa problemática ya está siendo abordada. Lo que sucede, en casi todos los casos, es que esos pedidos de informes casi nunca son respondidos y las respuestas que llegan tardan meses.

Cierto es que hay concejales que plantean sus quejas por este procedimiento e intentan un cambio, pero son minoría. La mayoría oficialista y sus "aliados tácticos" han aceptado convertir al Concejo Deliberante en una ventanilla de propuestas y reclamos del Departamento Ejecutivo, que, por supuesto, sólo atiende lo que le conviene atender.

Sueños

Sería mucho más expeditivo que los concejales hicieran el trabajo para el que fueron elegidos por el pueblo, esto es, legislar lo que crean conveniente legislar y controlar lo que crean conveniente controlar. Y para ello, cada expediente debería ser abordado en comisión para darle su cauce "natural": el debate, primero, y su remisión a la sesión del cuerpo, luego, para que se vote.

Después de todo, el reclamo que no sea pertinente (una Resolución, por ejemplo) será archivado por el Ejecutivo, que, a su vez, tendrá que explicar el por qué del archivo. Y la propuesta que no se acomode políticamente a las necesidades y expectativas de la intendencia (una Ordenanza, por ejemplo), simplemente no se activará. Se ganaría de este modo en agilidad y transparencia, que es lo que discursivamente propone el gobierno municipal.

Esta descripción práctica es una de las derivaciones del concepto teórico de representación política que venimos sosteniendo desde hace mucho tiempo: la representación política se comprende hoy, mayoritariamente, como un sistema de principios y prácticas de designación de autoridades ejecutivas y legislativas, como una delegación del poder y la responsabilidad del pueblo en unos cuantos actores (ver nuestro artículo "Nadie está pensando en la inclusión política").

Y toda delegación de poder en unos cuantos representantes lleva inevitablemente a la creación de una élite que lo ejerce frente a la mayoría de los ciudadanos: el representante (incluso, si es honesto) se apropia de las necesidades y expectativas del representado y en esa apropiación decide qué hacer con ellas, cómo y cuándo (ver nuestro artículo "Socializar la Política").

(*) Carlos Sortino exclusivo para Cadena BA. 15/10/2018

Periodista, ex docente de la UNLP. Referente de la Agrupación Municipal Compromiso y Participación (COMPA): https://www.facebook.com/COMPALaPlata/