27-02-2024
Hace 50 a√Īos, Luis Federico Leloir ganaba el Premio Nobel de Qu√≠mica
Fue distinguido por descubrir c√≥mo se almacena la energ√≠a en las plantas y c√≥mo los alimentos se transforman en az√ļcares que sirven de combustible a la vida humana. Sus hallazgos permitieron comprender varias enfermedades cong√©nitas como la galactosemia. Disc√≠pulos, investigadores y Randy Shekman, Nobel de Medicina en 2013, destacan la vida y obra de una figura emblem√°tica que coloc√≥ a la Argentina en el mapa de la ciencia mundial.

Un d√≠a como hoy, un 10 de diciembre de hace 50 a√Īos, Luis Federico Leloir recibi√≥ en Suecia el Premio Nobel de Qu√≠mica por el descubrimiento de procesos bioqu√≠micos b√°sicos para la vida que fueron de gran importancia para el campo de la medicina y la qu√≠mica biol√≥gica. En esa fecha la ciencia argentina fue noticia a nivel mundial. "Sentimos el orgullo de ser argentinos", titul√≥ entonces un periodista que cubri√≥ la ceremonia.

Obtuvo el m√°ximo galard√≥n de la ciencia por describir por primera vez los nucle√≥tidos az√ļcares y su papel en la formaci√≥n de hidratos de carbono (az√ļcares). "Sus trabajos no solo permitieron describir c√≥mo se almacenan los az√ļcares en animales y plantas bajo la forma de gluc√≥geno y almid√≥n respectivamente, sino tambi√©n el modo en que se utilizan como fuente de energ√≠a", explica Armando Parodi, investigador em√©rito de la Fundaci√≥n Instituto Leloir (FIL) y del CONICET quien realiz√≥ su tesis doctoral bajo la direcci√≥n de Leloir.

Leloir fue el segundo y el √ļltimo Nobel de ciencias recibido por un argentino por investigaciones realizadas en el pa√≠s (C√©sar Milstein, ganador en 1984, hizo casi toda su carrera en el Reino Unido).

En su discurso del 10 de diciembre de 1970, en Estocolmo, Leloir afirmó: "El honor que he recibido excede -de lejos- mi expectativa más optimista. El prestigio del Premio Nobel es tal que uno de repente es promovido a un nuevo estatus". Y continuó: "En este nuevo estatus me siento incómodo al considerar que mi nombre se unirá a la lista de gigantes de la química como van Hoff, Fischer, Arrhenius, Ramsay y von Baeyer, por nombrar solo algunos".

"También me siento incómodo cuando pienso en químicos contemporáneos que han hecho grandes contribuciones y también cuando pienso en mis colaboradores que llevaron a cabo una gran parte del trabajo", afirmó Leloir en su histórico discurso.

Los hallazgos de Leloir sirvieron para entender en profundidad la galactosemia, una enfermedad hereditaria que provoca que quienes la padecen est√©n impedidos de asimilar el az√ļcar de la leche y que de no ser tratada produce lesiones en el h√≠gado, ri√Īones y en el sistema nervioso central, explica Parodi.

"Los descubrimientos de Leloir y colaboradores sobre la vía de metabolismo de la glucosa (la vía glicolítica) fueron fundamentales, y hoy despiertan enorme interés dado que se encontró que muchas células cancerosas utilizan esa vía para su multiplicación", afirma el médico José Mordoh, investigador superior del CONICET que integró el laboratorio de Leloir entre 1964 y 1969.

"La verdadera medida del impacto cient√≠fico no depende de cu√°ntas veces se citan art√≠culos de investigaci√≥n o las revistas en las que se informan los trabajos, porque el legado de un gran trabajo a veces no se puede evaluar hasta muchos a√Īos despu√©s del descubrimiento inicial", se√Īala a la Agencia CyTA-Leloir Randy Schekman, galardonado en 2013 con el Nobel de Medicina e investigador del Instituto M√©dico Howard Hughes y de la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos.

Schekman agrega: "Si el profesor Leloir estuviera vivo hoy, estoy seguro de que se maravillar√≠a por el alcance y la profundidad del impacto de su descubrimiento de los nucle√≥tidos az√ļcares como precursores de la s√≠ntesis de carbohidratos en la biolog√≠a y la medicina".

Sin duda que el futuro traerá mucho más, indicó Schekman, y recordó las frases finales premonitorias de Leloir en su conferencia Nobel: "Sin duda, esto puede convertirse en un problema fascinante para futuras investigaciones. Afortunadamente, incluso después de dos décadas, nuestro campo de investigación no se ha vuelto aburrido ni ha pasado de moda".

De la medicina a la ciencia

Leloir hab√≠a nacido en septiembre de 1906, en Par√≠s, Francia, aunque desde los 2 a√Īos vivi√≥ en la Argentina. Con 26 a√Īos se recibi√≥ de m√©dico en la UBA. Trabaj√≥ en el Hospital de Cl√≠nicas durante dos a√Īos. "Nunca estuve satisfecho con lo que hac√≠a por los pacientes", explica Leloir en su breve autobiograf√≠a de 1982. Y agrega: "Cuando practicaba la medicina, pod√≠amos hacer muy poco por nuestros pacientes, a excepci√≥n de la cirug√≠a, digitalina y otros pocos remedios activos".

"Los antibi√≥ticos, drogas psicoactivas y todos los agentes terap√©uticos nuevos eran desconocidos. No era por lo tanto extra√Īo que, en 1932, un joven m√©dico como yo, tratara de unir esfuerzos con aquellos que quer√≠an adelantar el conocimiento m√©dico", justific√≥ Leloir su decisi√≥n de volcarse a la ciencia b√°sica y realizar su tesis de doctorado con quien ser√≠a en 1947 el primer Nobel de ciencia argentino, Bernardo Houssay.

Ese mismo a√Īo, Houssay propuso a Leloir como director del Instituto de Investigaciones Bioqu√≠micas-Fundaci√≥n Campomar (en la actualidad, Fundaci√≥n Instituto Leloir), creado el 7 de noviembre 1947 en una vieja casona en la calle Juli√°n √Ālvarez 1917, en el barrio porte√Īo de Palermo. Ah√≠, Leloir y sus colaboradores comenzaron a realizar los primeros hallazgos que permitieron aclarar el mecanismo de la bios√≠ntesis de polisac√°ridos (uni√≥n de az√ļcares), especialmente del gluc√≥geno y del almid√≥n.

Dentro de sus descubrimientos figura el llamado "camino de Leloir": la ruta bioqu√≠mica a trav√©s de la cual el organismo aprovecha la energ√≠a de los az√ļcares para poder vivir. En t√©rminos t√©cnicos, describe los tres cambios sucesivos que experimenta la galactosa (un az√ļcar presente en la leche materna y en l√°cteos en general) para convertirse en glucosa y que en esa transformaci√≥n participa como intermediario una mol√©cula llamada UDP-glucosa, el primer nucle√≥tido az√ļcar que se descubri√≥. Hoy se conocen m√°s de 100.

Parodi y Mordoh coinciden en que los trabajos pioneros de Leloir en la formaci√≥n de glicoprote√≠nas (uni√≥n de prote√≠nas y az√ļcares) son de igual relevancia que los estudios que le valieron el Nobel de Qu√≠mica. "Esta l√≠nea de investigaci√≥n es muy importante. Los anticuerpos, muchas hormonas y muchas enzimas son glicoprote√≠nas que cumplen un rol clave en procesos vitales", destaca Parodi.

"Fue una experiencia decisiva formar parte del laboratorio de Leloir durante 7 a√Īos. Era una persona muy sencilla, humilde y respetuosa de las ideas de los dem√°s. De √©l aprend√≠ modos eficientes de trabajar en equipo, encarar preguntas, dise√Īar experimentos y analizar los resultados. Estimulaba la autonom√≠a", afirma Parodi.

"Trabajar en el laboratorio de Leloir fue como tocar el cielo con las manos. Inteligente, sencillo y afable, podía mantener ese difícil equilibrio de guiar sin imponer; de estar al tanto de mis investigaciones, corregir respetuosamente mis propuestas", recuerda Mordoh.

Los experimentos de Leloir eran simples pero muy creativos, afirma Mordoh. "Tenía más apego a los resultados que a las teorías; fundamentalmente, mantuvo el trabajo 'con las manos' hasta el final de sus días. Metódico y disciplinado, detestaba los grandes escritorios. Siempre se mantuvo cerca de sus discípulos porque nunca perdió el contacto con los experimentos", agrega.

Para Schekman, la devoción singular de Leloir a su trabajo experimental, a los colegas de su instituto y, más ampliamente, a la ciencia latinoamericana, debería servir de modelo para inspirar a la próxima generación de jóvenes investigadores: El espíritu de Leloir sigue vivo en aquellos de nosotros cuya motivación principal es la sed de mayor conocimiento de la naturaleza".

"Tuve el privilegio de que Leloir fuera el director de mi tesis de doctorado", se√Īala Angeles Zorreguieta, directora de la FIL e investigadora del CONICET. "Lo que m√°s disfrutaba Leloir era hacer ciencia en el laboratorio, estar lo m√°s cerca posible de la mesada y los experimentos. El gusto por lo que hac√≠a, su curiosidad, claridad, simplicidad y perseverancia en la b√ļsqueda de respuestas lo llevaron a descubrir procesos fundamentales que ocurren en las c√©lulas", agrega. Y contin√ļa: "Siempre ser√° una gran fuente de inspiraci√≥n para quienes tuvimos la suerte y el honor de trabajar con √©l. Es importante seguir transmitiendo su legado a nuestros j√≥venes para que emprendan carreras cient√≠ficas, motivados por las ansias de generar conocimiento en ciencias de la vida".

"El 50 aniversario llega en un momento crítico para la ciencia mundial, en que toda dedicación posible es insuficiente para combatir esta pandemia tan alarmante", afirma Alejandro Schinder, presidente de la FIL e investigador del CONICET. Y agrega: "Creo que Leloir estaría muy orgulloso viendo cómo el Instituto que fundó responde en esta situación, explotando el conocimiento científico para desarrollar herramientas innovadoras que permiten diagnosticar y combatir COVID-19 en nuestro país y en el mundo".

"Los pasos de Leloir recorrieron un camino de ciencia b√°sica de alt√≠simo nivel. Hoy frente a la pandemia estamos convencidos que no hay ciencia aplicada a resolver los problemas de nuestra sociedad sin ciencia b√°sica innovadora y recursos humanos que la acompa√Īe", se√Īala Andrea Gamarnik, directora del Instituto de Investigaciones Bioqu√≠micas de Buenos Aires (IIBBA), que depende del CONICET y de la FIL, y l√≠der del desarrollo de COVIDAR IgG e IgM, los test serol√≥gicos argentinos para COVID-19.

Leloir definió a la investigación como una "aventura atractiva". "Algunos de los períodos más placenteros de mi carrera fueron aquellos en los cuales trabajé con personas inteligentes y entusiastas, con buen sentido del humor. La discusión de los problemas de investigación con ellas fue siempre una experiencia muy estimulante", escribió en su autobiografía.

Y agreg√≥: "La parte menos agradable de la investigaci√≥n, el trabajo de rutina que acompa√Īa a la mayor√≠a de los experimentos, est√° compensada por los aspectos interesantes, que incluyen conocer y a veces ganar la amistad de personas intelectualmente superiores, provenientes de diferentes partes del mundo. El balance es claramente positivo". (Agencia CyTA-Leloir)