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El papa Francisco, tras
una treintena de Cartas Apostólicas, ha publicado una nueva Carta Apostólica:
Vos Estis Lux Mundi, "Vosotros sois la
luz del mundo". Con dicha ley pontificia universal, continúa generando
procesos frente a los que han ocupado espacios. Como está presente en la Evangelii Gaudium, "El tiempo es superior al
espacio".
Francisco llama a la
comunidad de fieles a ser un ejemplo luminoso de virtud, integridad y santidad;
a dar testimonio concreto de la fe en Cristo, y en particular en la relación
con "el prójimo". A estar alertas frente a los delitos de abuso que causan
daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas y que perjudican al anuncio
del evangelio. Y convoca a una conjunción de santidad personal y compromiso
moral que llegue a contribuir a promover la plena credibilidad del anuncio
evangélico y la eficacia de la misión de la Iglesia.
Nos asigna la tarea
de rearmar rebaños en la verdad y santidad, teniendo presente que el mayor ha
de hacerse como el menor y el superior como el servidor» (Conc. Ecum. Vat. II,
Const. Lumen Gentium, 27).
Ya en su exhortación apostólica Gaudete et
Exsultate (14), nos recordó: "Para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes,
religiosas o religiosos".
La Carta Apostólica
Vos Estis Lux Mundi, expone una responsabilidad que recae en primer lugar,
sobre los sucesores de los Apóstoles elegidos por Dios y también en todos
aquellos que, en diversos modos, realizan ministerios en la Iglesia, profesan
los consejos evangélicos o están llamados a servir al pueblo cristiano.
La citada es ad experimentum por un trienio, ofrece garantías de seguridad,
integridad y confidencialidad a partir de su entrada en vigor desde el 1 de junio
próximo; e informes mensuales sobre el estado de la investigación que dispone
de un plazo de 90 días; así como información accesible al público. "Aunque ya se ha hecho mucho, debemos seguir aprendiendo
de las amargas lecciones del pasado, para mirar hacia el futuro con esperanza".
Ha llegado el tiempo de sinceramiento como así lo
expresó en el Sínodo de Obispos de hace tres meses,
tiempo de pastores con pocas vestiduras que sean reconocidos como apóstoles de
Cristo. Pastores con olor a "rancho de paisano postergado" que busquen almas y
la gloria de Dios como dijo Juan XXIII en su encíclica Sacerdotti Nostri en el
centenario del Cura de Ars. Tiempo de hacernos pequeños, flexibles y servidores
de los demás.
Es bueno que se adopten a nivel universal
procedimientos dirigidos a prevenir y combatir estos crímenes que traicionan la
confianza de los fieles.
Debemos caminar junto a nuestros religiosos y consagrados, estar atentos a sus
denostaciones mediáticas, y buscar evangelizar con el buen ejemplo y con la
palabra; de lo contrario, se corre el riesgo de
vivir el cristianismo como un hábito social de paganos con una rutinaria
y cómoda vida afectada por impuestas ideologías de género. "Dadme las almas,
quédense con lo demás", Don Bosco.
"Los
graves males cometidos por algunos nunca pueden eclipsar todo el bien que la
Iglesia hace libremente en el mundo", Francisco. Estamos convencidos que la luz de Dios
siempre será más fuerte que las tinieblas. "Tata Dios nos pide coraje, que
no nos achiquemos pues tenemos una
doctrina que practicar, que predicar y que vivir", Mons. De Nevares, SDB.
Vosotros sois la luz del mundo. "No se puede ocultar una ciudad puesta
en lo alto de un monte", (Mt 5,14). Nuestro Señor
Jesucristo.
Francisco, rezamos
por ti.
(*) Por Gabriel Alsó , ex alumno salesiano en
exclusivo para Cadena BA. 20 de mayo de
2019.-
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