Sergio Federovisky: "No vamos a salvar el mundo andando en bicicleta"
27-02-2026
01-09-2018 | El nuevo libro del biólogo y referente del periodismo ambiental
Sergio Federovisky: "No vamos a salvar el mundo andando en bicicleta"
El bi贸logo y periodista ambiental present贸 su quinto libro con una f茅rrea cr铆tica al neoliberalismo. "No tenemos que creer que cerrando la canilla vamos a salvar el planeta. La manera de resolver el problema del derroche del agua en el planeta es con una pol铆tica p煤blica", argument贸.
Por Milton Del Moral
Sergio Federovisky dice que el "nuevo hombre verde" es sustentable, ambientalmente consciente, parte del progreso, respetuoso con la naturaleza y responsable de la noble tarea de salvar la Tierra. Tambi茅n dice que es una construcci贸n irreal, funcional a ciertos intereses. El bi贸logo y referente del periodismo ambiental lo presenta, en su quinto libro, como un instrumento social tan comprometido como enga帽ado.

"El hombre verde es una construcci贸n que deriva de la necesidad del sistema de encontrar una coartada para no responder ante sus responsabilidades. El sistema nos empuja a autoflagelarnos, culparnos y responsabilizarnos individualmente por lo que no tenemos posibilidades de incidencia real en t茅rminos individuales. Es esta configuraci贸n por la cual cada uno de nosotros tiene que separar la basura, gastar la menor cantidad de agua posible, apagar la luz e ir con una bolsita de tela al supermercado, una cantidad de tareas que se le imponen como si fuese un superhombre, sobre la base t谩cita de que la suma de esas actitudes individuales va a dar como resultado de una suma algebraica final que la sociedad va a cambiar y vamos a ser todos felices y sustentables", expone.

La exposici贸n del autor en su obra es cr铆tica. Su prop贸sito es desarticular y desentra帽ar la estrategia del sistema. El dedo apunta hacia el neoliberalismo. "No podemos creer, ni por un minuto, en la ilusi贸n de que la actividad individual en nuestra casa va a ser la que salve al planeta. Eso no es cierto y hay que decirlo con todas las letras. Porque la manera que el sistema tiene de seguir inc贸lume en su actividad de derroche, de destrucci贸n de los recursos naturales, de avasallamiento, es creando al nuevo hombre verde para que nosotros sintamos que estamos haciendo algo", anuncia.

La visi贸n es concisa: el hombre verde no es la soluci贸n y su radio de acci贸n es imperceptible. O peor, fue una coartada del poder econ贸mico para desligarse de culpas. La denuncia de Federovisky dice que lo fabricaron "para calmar los nervios, para que sintamos que estamos haciendo algo en pos del futuro del planeta, cuando la realidad indica que las herramientas verdaderas que tenemos son muy pocas, muy escasas. Nosotros no podemos individualmente dise帽ar pol铆ticas p煤blicas o individualmente dise帽ar dispositivos para que se termine el uso de los combustibles f贸siles que son los que provocan el aumento de la temperatura y el cambio clim谩tico. No tenemos eso a mano. Por eso soy pesimista en el sentido gramsciano del t茅rmino, 'el pesimismo de la raz贸n': ver la realidad tal como es y sacar conclusiones a partir de esa realidad, no a partir del deseo".

Su optimismo est谩 desgastado. No percibe inter茅s genuino en un cambio de paradigma de los 贸rdenes pol铆ticos. "Si miro los indicadores, no puedo ser demasiado optimista. Es bastante dif铆cil ser optimista, porque todav铆a las reglas de juego las siguen fijando los intereses concentrados", razona. Su derrotismo se desprende de su interpretaci贸n de los hechos: dice que el modelo econ贸mico es inconsistente con la sustentabilidad y contraria al concepto de protecci贸n ambiental.

Desacredita la figura de superh茅roe del "nuevo hombre verde" y no le asigna culpabilidad a la conciencia ambiental: "Cuando empec茅 a trabajar en 茅sto, hace m谩s de treinta a帽os, se dec铆a que el gran problema era la falta de conciencia. Treinta a帽os despu茅s, si todos los indicadores han empeorado y hay verdaderas muestras de que existe conciencia, quiere decir que la soluci贸n est谩 en otro lado y que el problema estaba mal diagnosticado. No se puede decir que no hay conciencia cuando estuvo la gente de Esquel contra la miner铆a a cielo abierto, las madres de Ituzaing贸 en contra de la fumigaci贸n, las mujeres de Famatina en contra de Barrick y la pueblada de Gualeguaych煤. Conciencia y luchas sociales en materia ambiental hay, lo que no hay son pol铆ticas p煤blicas".

A su reflexi贸n, le puso un ejemplo: "La Argentina destina casi el 2% de su PBI a subsidiar los combustibles f贸siles en toda su cadena, desde la explotaci贸n hasta la distribuci贸n. 驴Cu谩nto es el subsidio a las energ铆as renovables? Cero. Esa es una pol铆tica p煤blica, impl铆cita. Por lo tanto que yo en mi casa apague la luz o cierre la canilla es casi insultante frente a lo otro".

Castiga, por otra parte, la concepci贸n de -lo que 茅l define- slogans de campa帽a y no decisiones gubernamentales de compromiso profundo. "A m铆 me da un poco de bronca esta idea de que andando en bicicleta y siendo sustentables vamos a salvar al mundo. Me molesta que desde los gobiernos se transmita esa idea, como si verdaderamente eso nos fuese a salvar cuando en verdad lo que hace es permitirles que sigan haciendo cosas bajo la idea antigua de progreso, que sigan volando monta帽as, que sigan manteniendo el Riachuelo en la situaci贸n en la que est谩, mientras nos dicen que vamos a salvar el mundo andando en bicicleta".

La bicicleta, avisa, igual es necesaria como herramienta de conciencia ambiental desde un punto de vista 茅tico. Y aunque la raz贸n de su proclama sea la atribuci贸n de responsabilidad del desastre ecol贸gico al neoliberalismo, argumenta que la conciencia social y la acci贸n pol铆tica es la misma cosa: "La Argentina tiene tres mil basurales a cielo abierto. 驴Puede la conciencia individual de cada uno de nosotros que separamos la basura en nuestras casas resolver ese problema? Claramente no. Pero, 驴puede el Estado resolverlo sin que haya una sociedad con conciencia para exig铆rselo? Tampoco".

La soluci贸n est谩 en la naturaleza y en sus m茅todos de respuesta. Para dejar de da帽ar a la tierra, hay que imitar a la tierra. Toma, para su argumentaci贸n las cuatro leyes de la ecolog铆a que acu帽贸, Barry Commoner, un bi贸logo estadounidense. "Si la sociedad y la pol铆tica imitaran estas cuatro leyes todo estar铆a mejor -describe-. Uno: todo genera un efecto en otro lado. Dos: no hay tenedor libre en la naturaleza, no hay posibilidad de servirse eternamente. Tres: todo va a parar a alguna parte, la basura no desaparece. Cuatro: la naturaleza es m谩s sabia. Lo que la naturaleza no invent贸 es porque descubri贸 que sus efectos da帽inos eran m谩s que sus beneficios", concluy贸. (Infobae)