Sócrates, el brasileño que llevó la democracia a una cancha de fútbol
26-02-2026
25-08-2018 | "La camiseta como pancarta"
S贸crates, el brasile帽o que llev贸 la democracia a una cancha de f煤tbol
En los a帽os ochenta, en tiempos de dictadura militar, un joven llamado S贸crates decidi贸 usar el f煤tbol para mostrarle al pueblo el sabor de la democracia. Adem谩s de m茅dico fue uno de los mejores mediocampistas brasile帽os de todos los tiempos.
Por Gabriel Woltke
En una casita de Bel茅m, en Brasil, un bur贸crata aficionado a la literatura nombr贸 a sus tres primeros hijos en honor a los fil贸sofos griegos S贸stenes, S贸focles y S贸crates. 脡ste 煤ltimo era el mayor de todos.

Muchacho privilegiado. Creci贸 alternando los libros y la pelota en tiempos en que su pa铆s era m谩s balas que samba. En 1964 un golpe militar derroc贸 al presidente Joao Goulart y el ni帽o S贸crates vio como su padre quem贸 la biblioteca para no ser capturado por disidente.

As铆 fue como decidi贸 alternar los libros y la pelota, con la pol铆tica. Cuando se gradu贸 en la universidad de Sao Paulo como doctor en medicina ya era un indiscutible en el once inicial del Botafogo F.C.

Socialista convencido. Alto y flaco, de piernas largas y pies chicos. En el campo parec铆a una de esas cig眉e帽as tuyuy煤 que habitan en los m谩rgenes del r铆o Paran谩. Desgarbado, de pelo murusho y barba de d铆as. La suya era una belleza elegante. Una rareza.

Rareza. Pel茅 dec铆a que S贸crates jugaba mejor para atr谩s que para adelante. Su pegada particular era de taco. Una malformaci贸n le permit铆a meterle a la pelota m谩s fuerza de lo normal cuando le pegaba con el tal贸n.

Era lento, mitad por su f铆sico y mitad por el tabaco, pero su aporte al JOGO BONITO era su clase para tocar la pelota, para distribuirla desde el medio campo y poner a correr a sus compa帽eros. L铆der innato, ten铆a visi贸n perif茅rica y don de mando.

Por eso cuando lleg贸 al Corinthians en 1978, lleg贸 para transformarlo. Para hacer de la cancha una tribuna. Como el S贸crates griego, el S贸crates brasile帽o abog贸 por una democracia verdadera.


La camiseta como pancarta

Brasil a principios de los ochenta, hiperinflaci贸n y muchos muertos. A煤n hoy no existe una cifra exacta sobre la cantidad de v铆ctimas de los 50 a帽os de dictadura militar. No eran buenos tiempos tampoco en el Corinthians, muchas deudas y poco f煤tbol.

Los malos resultados requer铆an cambios brutales y esos cambios llegaron en 1982 de la mano de "un joven soci贸logo con ideas revolucionaras para la administraci贸n deportiva"鹿. Se llamaba Ad铆lson Monteiro. Aquel muchacho de inmediato conect贸 con una plantilla de jugadores rebeldes y pol铆ticamente comprometidos. Adem谩s de S贸crates estaba Wladimir y Casagrande. Los cuatro pusieron en marcha el mayor experimento deportivo que ha existido en el f煤tbol brasile帽o.

En tiempos de dictadura decidieron que el f煤tbol servir铆a para mostrarle a la sociedad el sabor de la democracia. Autogesti贸n deportiva. Le arrebataron el poder a los directivos y se los dieron a todo el club. Todos, desde el presidente a los jugadores, pasando por los t茅cnicos y los utileros, votaban para decidir las alineaciones, la estrategia, los uniformes y las reglas dentro del vestuario.

En los primeros d铆as la afici贸n abuche贸 a S贸crates y 茅l respondi贸 dejando de celebrar sus goles. S贸lo era cuesti贸n de tiempo para que aquella democracia rindiera resultados. Primero vino la final del campeonato paulista en 1982 y luego un bicampeonato entre el 82 y el 83.

Y en esos a帽os tambi茅n lleg贸 la reorganizaci贸n popular y los jugadores la apoyaron con las camisetas. En la dorsal, arriba del n煤mero, los nombres de los jugadores fueron sustituidos por consignas pol铆ticas: "Quiero votar para presidente", "Elecciones Ya" y la m谩s famosa: "Democracia Corinthiana", un t茅rmino acu帽ado por el encargado de marketing del club.


La dictadura protest贸, los jugadores resistieron.

El experimento corinthiano dur贸 tan poco como suelen durar las comunas libertarias y autogestionadas. En 1984 el club volvi贸 al antiguo modelo de gesti贸n para permanecer en el club de los 13 equipos brasile帽os m谩s importantes, club que exig铆a la figura de un presidente con plenos poderes de decisi贸n.

S贸crates se fue, fich贸 para la Fiorentina donde aprovech贸 para "leer a Antonio Gramsci en su idioma original". En 1985 la dictadura militar lleg贸 a su final con una convocatoria a elecciones.


Una samba para el doctor

S贸crates siempre dijo que aquellos a帽os fueron los m谩s exultantes de su vida. Su condici贸n de 铆dolo le permiti贸 ser voz para las mayor铆as. Lo mismo sal铆a a la cancha que se sub铆a a la tarima en una manifestaci贸n. "Sab铆amos que est谩bamos participando de algo m谩s que en un simple partido de f煤tbol. Luch谩bamos por recobrar la libertad en nuestro pa铆s", sentenci贸 alguna vez el doctor.

Hubo quien crey贸 que ese compromiso pol铆tico le quit贸 un futuro m谩s brillante en el f煤tbol. Tampoco quiso ese futuro en la pol铆tica y le dijo "no" a Lula da Silva cuando lo invit贸 a presentarse como candidato a diputado.

Para 茅l, el deporte siempre fue una cosa pasajera. Lo disfrut贸 hasta que pudo, en 1989, en el club que lo vio nacer, el Botafogo. Como entrenador no tuvo mayor gloria.

Fund贸 un centro pedi谩trico popular y un hospital para atletas. En su retiro se la pas贸 escribiendo columnas de opini贸n que alternaban, como siempre, entre la pelota, la literatura y la pol铆tica. Prob贸 suerte como pintor y de vez en cuando escrib铆a poemas que sus amigos convert铆an en canciones.

Vivi贸 como quiso y muri贸 como quiso, a costa del tabaco y el alcohol, en 2011, un domingo de diciembre en que el Corinthians sali贸 campe贸n.

Siempre le dio igual no haber ganado ning煤n t铆tulo con la canarinha. "Ganar o perder pero siempre con democracia", dec铆a S贸crates el doctor, el mediocentro. (CosechaRoja)