03-07-2026
29-08-2017 | perdió 1.400.000 hectáreas en la última década
El girasol recuperará más terreno
Con la quita de retenciones al igual que la campaña anterior en esta campaña 2017 / 2018 el girasol sigue ganando hectáreas. El cultivo estaría recuperando 600.000 hectáreas de los 1.400.000 que perdió en la última década. En la campaña 2007/08 se implantaron 2.600.000 hectáreas, y a partir de ese momento comenzó la sangría de superficie. 
Ratificando lo ocurrido la campaña pasada, donde la quita de retenciones tuvo una respuesta inmediata y hubo una importante suba del área sembrada, las estimaciones indican que en este ciclo el girasol volverá a ganar hectáreas. "Las perspectivas a nivel nacional son buenas, el pronóstico es de 1.800.000 hectáreas, un crecimiento del 9% respecto año pasado que a su vez había tenido un incremento del 40% en referencia a 2015. Después de ocho años de padecimiento por las retenciones, hemos salido adelante", dijo el licenciado Jorge Ingaramo, asesor económico de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), en la Jornada de Actualización técnica que la entidad realizó la semana pasada en Tres Arroyos.

De concretarse la intención de siembra relevada en las distintas regiones girasoleras, a partir de la eliminación de los derechos de exportación el cultivo estaría recuperando 600.000 hectáreas de los 1.400.000 que perdió en la última década. En la campaña 2007/08 se implantaron 2.600.000 hectáreas, y a partir de ese momento comenzó la sangría de superficie. "Es un gran avance, pero falta mucho por hacer", indicó Ingaramo, uno de los disertantes que tuvo el taller técnico realizado en las instalaciones de la Sociedad Rural de Tres Arroyos.

La mirada a corto y mediano plazo que proyectó el licenciado fue muy positiva. "Es un año con muy buenas perspectivas, a excepción de las cuestiones climáticas que podrían afectar la siembra en la zona oeste de Buenos Aires y parte de La Pampa, se observan condiciones excelentes para el cultivo. Estamos en el buen camino y tenemos que seguir así hasta recuperar las 2.600.000 hectáreas", manifestó.

Mercados

El análisis lo completó con la situación comercial actual. "Los mercados están bastante dinámicos, en el mundo falta aceite de girasol y el crecimiento futuro de la demanda se puede proyectar a cómo se comportó en los últimos años, eso es en torno al 7,9% de incremento de las exportaciones a los mercados mundiales", explicó respecto a las ventas externas.

En tanto, sobre la comercialización interna, el licenciado indicó: "En este momento hay un mayor dinamismo en la economía y eso repercute en una mayor demanda de aceite".

De todos modos, dejó claro que hay mucho por avanzar todavía: "Nuestra industria tiene una capacidad de molienda de 5,5 millones de toneladas anuales, hoy apenas ocupa 220 días al año, o sea que tenemos que hacer que ocupe 300 o 320 días para que el sector funcione mucho mejor y se derrame sobre los distintos segmentos de la cadena ese crecimiento. Ese aumento propiciará más investigación tecnológica y un mayor aumento en la oferta de insumos y mayor calidad en la producción final que vaya al mercado interno y a la exportación".

No mezclar

Al igual que la campaña pasada, desde Asagir se puso mucho énfasis en advertir los peligros que conlleva mezclar los tipos de girasol. Si bien el tema no fue tratado por ninguno de los disertantes, sí surgió en el debate final a partir de la inquietud de Carlos Feoli, Director Ejecutivo de la entidad. 

La práctica de mezclar girasol linoleico con alto oleico es un riesgo que pone en peligro la comercialización del producto. Por eso, desde Asagir se recomienda cultivar, almacenar y entregar cada tipo de girasol por separado; a la vez que aconseja a los productores de alto oleico asegurarse un contrato antes de que se realice la siembra. 

"La Argentina se ha caracterizado por mucho tiempo en ser proveedor de aceite de girasol convencional (o linoleico). Sin embargo, en los últimos años, y por cuestiones vinculadas al cuidado de la salud y requerimientos especiales del sector industrial, creció incipientemente la producción del girasol alto oleico. A su vez, el medio oleico, patentado en Estados Unidos como NewSun, no se comercializa en el país aunque numerosos cultivares responden al tipo en determinadas condiciones ambientales", expresaron desde la entidad.

"Ante la diversidad de tipos de aceite de girasol, el mercado siempre es quien termina imponiendo sus preferencias. En el caso de uso doméstico, el consumidor no encuentra demasiadas diferencias entre uno y otro tipo de aceite a la hora de freír una milanesa o condimentar una ensalada. Pero los problemas aparecen en el sector industrial, en donde sí se requiere de un tipo de aceite específico para el procesamiento y elaboración de sus productos", se indicó.

Potencial

La primera de las disertaciones que tuvo el taller fue la de la ingeniera Carolina Istilart, especialista en malezas de la Chacra Experimental Integrada Barrow. La técnica expresó como aspecto positivo lo que ha sucedido a partir de la campaña pasada cuando a raíz del cambio de políticas el productor empezó a apostar nuevamente a la rotación de cultivos.

"Hay un interés en volver a rotaciones diversificadas incluyendo al girasol en los planteos. Y en malezas eso es una cuestión fundamental, porque al rotar se pueden diversificar las fechas de siembra, los cultivares e incluir distintos modos de acción en lo que a herbicidas se refiere", comentó.

Con una clara visión integral de la producción, la ingeniera manifestó la importancia que tienen todas las prácticas de manejo para lograr un eficiente control de malezas. "Para el girasol es fundamental planificar un control en barbecho, luego elegir un cultivar adaptado a la zona, aplicar la correcta fertilización, aspectos que harán que vayamos a lograr un cultivo muy competitivo frente a las malezas", explicó.

Además, la ingeniera destacó que para la región de campos someros, como son los suelos de muchas zonas de los partidos de San Cayetano, Gonzales Chaves, Tres Arroyos y Coronel Dorrego el girasol es una alternativa muy viable por su tolerancia a la falta de agua. "En esta región tenemos campos muy poco profundos, con la presencia de tosca a 30 o 50 centímetros. Eso hace que la capacidad de almacenaje sea inferior, pero el girasol como es un cultivo muy resistente a sequía igual se adapta y no necesita tanta humedad", aseguró.

Esta característica quedó demostrada en la campaña 2016/17, en la que los rendimientos del girasol en Tres Arroyos y su zona de influencia terminaron siendo, en general, mucho mejor a lo esperado teniendo en cuenta la intensa sequía que debió soportar el cultivo en la mayor parte de su ciclo: la primera precipitación importante que recibió el girasol fue en el arranque de febrero.