|
|
|||
| "Cómo se zanjan las Discusiones o las Discusiones Políticas" | |||
|
|||
|
Cómo se zanjan las Discusiones o las Discusiones Políticas o cortémosla con pelearnos todo el tiempo en absurdas discusiones políticas y hagámonos todos más amigos.
Las discusiones políticas me hacen daño. A muchos les pasa. Me enardece que haya personas capaces de defender lo indefendible, que perspectivas tan necias y negadoras de la realidad puedan ser argumentadas sin verdad y sin rigor.
O sea, me molesta que no se reconozca que tengo razón. Si retrocedo un paso y miro la escena incluyendo esta molestia personal, intuyo una opción superadora. En todo caso, alternativa.
Supongamos que a los que yo califico de "personas que defienden lo indefendible" les parezca que el que "defiende lo indefendible" soy yo. Relativicemos el contenido de la opinión y observemos con cierto desapasionamiento: somos distintas personas que pensamos distintas cosas. Que vemos el mundo de distintas maneras y que ambos tenemos derecho a nuestra visión. Eso puedo aceptarlo sin problemas. Retirado del momento de la vorágine argumental, podemos reconocernos como teniendo todos derecho a expresar nuestra diferencia.
Cómo volver desde este reconocimiento humano, elemental y justo a la escena de la discusión enardecida, de manera de transformarla?
1. No hay ganadores y perdedores en una discusión. Básicamente porque se trata de palabras, de argumentos, de ideas, y de personas que expresan esas ideas.
2. No hay -por lo tanto- que creer que en esa discusión está pasando algo tan relevante y fundamental.
3. En vez de querer convencer al otro, cosa que suele ser imposible y condenarnos a la frustración, habría que contentarse con decir cada uno lo suyo, con yuxtaponer las visiones de unos y otros, y luego pasar a otra cosa.
4. Qué otra cosa? Hablar de otros temas, tomar algo, hacer un asado, o abandonar la mesa respetándonos mutuamente y listo.
5. Es decepcionante este planteo? A mi me produce un gran alivio. No es una decepción reconocer que no hay solución posible a un enfrentamiento de visiones: es mero reconocimeitno de la realidad.
6. Cuándo se salda entonces la discusión? Hay por suerte una instancia que puede ser entendida como un punto de llegada, aunque no se trate de un punto final absoluto, ya que las elaboraciones de ideas y de visiones no terminan, por suerte, nunca.
7. Esa instancia que salda parcialmente la discusión, y que vale como solución apaciguadora del choque inconducente es el voto.
8. La cosa quedaría así: los que discutimos públicamente expresamos nuestros pareceres uno a continuación del otro, con respeto y calma, frente a una audiencia que es la que eventualmente marca un rumbo, una preferencia en relación con las visiones expresadas en la discusión.
9. Una idea, la otra idea, expresadas, yuxtapuestas, y el mecanismo de la democracia funcionando para elegir entre ellas.
10. Más que ver quién tiene más verdad, se trata de propuestas hechas en público para ver cual logra engendrar apoyo mayoritario.
11. Una estrategia para desaprender el camino del choque, de la exaltación extenuante, para quitarle peso a las diferencias y relativizarlas en función de un proceso de respeto de todas las opiniones.
12. Ah, y un amigo agrega algo: también se podría intentar buscar puntos en común. No es fácil, dice, pero a veces se logra. Hay que creer que es posible e intentarlo. Una vez pisado el freno de un "debate" exterminador, nos habremos acercado un poco más a esa opción superadora. (*) Filósofo. Asesor del presidente de la Argentina, Mauricio Macri. |