El ojo del arte en la Bienal de Venecia: hervideros políticos y remansos de calma
19-05-2026
18-05-2026 | Polémica
El ojo del arte en la Bienal de Venecia: hervideros pol铆ticos y remansos de calma
La feria reflej贸 un presente turbulento marcado por conflictos globales, con pabellones e instalaciones convertidos en trincheras y refugios simb贸licos.

El encuentro que deb铆a reunir el arte del mundo m谩s sensible, en baja frecuencia, voz susurrante, sensibilidad y poes铆a, result贸 ser un hervidero pol铆tico lleno de tensiones. La 61陋 edici贸n de la Bienal de Venecia, en la m谩s hermosa de las ciudades, transcurre en sus dos sedes, Giardini y Arsenale, pero se expande por calles y canales, en muestras colaterales, acciones perform谩ticas y tambi茅n manifestaciones.

En un mundo sin paz, el arte que lo refleja o sue帽a con cambiarlo no pod铆a ser un remanso, como lo imagin贸 la curadora  Koyo Kouoh, quien pens贸 y seleccion贸 las l铆neas generales del encuentro que re煤ne a 100 participaciones de bandera, representantes de naciones o ciudades y 31 eventos paralelos bajo el t铆tulo de esta edici贸n In Minor Keys, o En tonos menores.

La Bienal es algo as铆 como el teatro de las naciones, donde los principales pa铆ses tienen sus propios pabellones, especies de templos o mausoleos con su nombre grabado en piedra en los jardines Giardini, sede principal (los m谩s grandes son el de Alemania, Gran Breta帽a, Francia o Espa帽a). Pero tambi茅n hay siete  pa铆ses que participan por primera vez  en modestos espacios dentro de los Arsenales, antiguos astilleros que se sumaron a la Bienal cuando creci贸 de tama帽o y participantes. Incluso hay pabellones fuera de la sede, donde est谩n muchos de los pa铆ses que participan por primera vez: la Rep煤blica de Guinea, la Rep煤blica de Guinea Ecuatorial, la Rep煤blica de Nauru, Qatar, la Rep煤blica de Sierra Leona, la Rep煤blica Federal de Somalia y la Rep煤blica Socialista de Vietnam. El Salvador participa tambi茅n por primera vez con su propio pabell贸n. Cada pa铆s, ciudad o naci贸n reconocido por la Rep煤blica Italiana puede solicitar su participaci贸n de forma independiente.

Ocurri贸 que la primera mujer africana en curar la Bienal, es tambi茅n la primera que lo hace post mortem. Asignada para esta edici贸n, Koyo Kouoh, muri贸 pocas semanas antes del comienzo del encuentro, pero todo sigui贸 tal como lo hab铆a planificado. Su equipo, presidido por Solange Farkas e integrado por Zoe Butt, Elvira Dyangani Ose, Marta Kuzma y Giovanna Zapperi, sinti贸 la necesidad de ser consecuente con su mensaje de paz y pidi贸 excluir a Israel y Rusia de los participantes, porque sus actuales l铆deres son acusados por cr铆menes de guerra por la Corte Penal Internacional. El arte no mira al costado, en pleno contexto de la invasi贸n a gran escala de Ucrania y del genocidio en Gaza. M谩s de 200 artistas, curadores y trabajadores culturales exigieron la exclusi贸n de Israel en plataformas como Art Not Genocide Alliance (ANGA). El colectivo feminista Pussy Riot junto al grupo FEMEN, march贸 con sus capuchas rosas todos los d铆as y bloquearon el pabell贸n ruso con humo rosa y pancartas. La Uni贸n Europea amenaz贸 con retirar sus dos millones de euros de financiaci贸n y, finalmente, el pabell贸n de Rusia solo estar谩 abierto unos pocos d铆as.

En medio de estas tensiones diplom谩ticas, Fundaci贸n Bienal, encabezada por Pietrangelo Buttafuoco, reivindic贸 su neutralidad. 鈥淓n respuesta a las comunicaciones y solicitudes de participaci贸n de diversos pa铆ses, la Bienal de Venecia rechaza cualquier forma de exclusi贸n o censura de la cultura y el arte. La Bienal, y por ende la ciudad de Venecia, reafirma su posici贸n como espacio de di谩logo, apertura y libertad art铆stica, fomentando la cercan铆a entre pueblos y culturas y trabajando siempre por el fin del conflicto y el sufrimiento鈥, respondi贸 la organizaci贸n en un comunicado. Entonces, una semana antes del comienzo de la muestra, el jurado completo renunci贸. No hubo premiaci贸n ni Le贸n de Oro para nadie. Los premios ser谩n entregados al cierre de la bienal, en noviembre, y el ganador ser谩 el m谩s votado por los visitantes. As铆 las cosas.

No solo el jurado sent铆a como una provocaci贸n la inclusi贸n de Rusia (que en la edici贸n pasada cedi贸 su espacio a Bolivia en una salida elegante) y de Israel, que para bajar el polvor铆n se mud贸 al 煤ltimo rinc贸n de los Arsenales, con la excusa de reformas en su pabell贸n oficial de los Giardini (justo al lado del de Estados Unidos). Las protestas se hicieron o铆r en los pasillos y en las calles, con una huelga general al tercer d铆a de apertura y con choques con la polic铆a, que fueron una constante presencia en la puerta de las dos delegaciones. Surgi贸 un concepto interesante: el artwashing, el lavado de imagen a trav茅s del arte, que ser铆a algo as铆 como la utilizaci贸n del arte y la cultura para limpiar la reputaci贸n de individuos, corporaciones o gobiernos. 

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Ucrania dijo presente, pese al asedio ruso, con Origami Deer una obra emblem谩tica que da la bienvenida a la Bienal. En el ingreso a los Giardini, una gr煤a sostiene en el aire un ciervo que parece hecho de origami, pero es de hormig贸n armado. La pieza se encontraba originalmente en Pokrovsk, en el emplazamiento de un antiguo avi贸n nuclear sovi茅tico, pero fue evacuada en 2024 bajo la agresi贸n rusa. Es un s铆mbolo poderoso de la incertidumbre y el desplazamiento forzoso del pueblo ucraniano. En cambio, dentro del pabell贸n de Rusia, hay flores pero el sonido aturde y se impone sobre el visitante con la m煤sica de un dj a todo volumen.

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Algo m谩s: la Rep煤blica Isl谩mica de Ir谩n se retir贸 de la bienal sin dar explicaciones pocos d铆as antes de la inauguraci贸n. Y el Pabell贸n de Sud谩frica est谩 vac铆o, porque censuraron a 煤ltimo momento la obra Elegy, de Gabrielle Goliath, que homenajea a artistas mujeres. Una de ellas era la poeta palestina Hiba Abu Nada, fallecida en un ataque a茅reo en Gaza en 2023. La artista presenta su obra de manera independiente en la iglesia de Sant'Antonin, y es una de las obras m谩s hermosas del encuentro. Un canto sostenido por mujeres, que no sesga. Una resistencia.

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驴Y qu茅 hay del arte? 驴Son los  artistas responsables por los cr铆menes de sus gobernantes? Los artistas muchas veces aclaran que representan a sus pueblos, no a sus l铆deres. Eso declar贸 Alma Allen, el artista autodidacta del pabell贸n de Estados Unidos, pa铆s al que tambi茅n ped铆an excluir. Su elecci贸n estuvo te帽ida de pol茅mica, porque fue un poco a dedo, saltando al comit茅 de notables que acostumbra decidir el env铆o. Las 煤ltimas ediciones hab铆an elegido a Jeffrey Gibson, primer artista de una comunidad ind铆gena cherokee en representar al pa铆s y a Simone Leigh, la primera artista negra que EE UU env铆a a Venecia. Quiz谩s no quer铆an arriesgarse a que el comit茅 mandara, por ejemplo, 驴a un inmigrante latino? Las obras de Allen son esculturas de gran tama帽o de formas abstractas y biom贸rficas, una obra est茅ticamente segura, sin contenido sociopol铆tico. Por aceptar la invitaci贸n, Allen fue excluido de las dos galer铆as que lo representaban, pero r谩pidamente lo incorpor贸 una de las m谩s poderosas, Gagosian. Su obra es s贸lida, con una historia de vida atrapante y un mercado propio. No era para menos.

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A todo esto, la propuesta inicial de la dulce Koyo de una bienal dedicada a las tonalidades menores, a la escucha, al susurro, a la tranquilidad, a las bajas frecuencias, a la poes铆a; una bienal que rechaza el horror para encontrar los oasis y las islas donde se salvaguarda la dignidad de todos los seres vivos, se puede ver en la exposici贸n central que cur贸 con este criterio. Participan ciento once artistas individuales, d煤os colaborativos, colectivos y organizaciones lideradas por artistas que provienen de diversas geograf铆as y regiones seleccionadas por Koyo, con una gran mayor铆a del Sur Global. Aunque distantes, logr贸 encontrar resonancias, afinidades y convergencias entre pr谩cticas de El Salvador, Dakar, San Juan, Beirut, Par铆s o Nashville.

Algunos pabellones nacionales se hicieron eco y construyeron remansos. Por ejemplo, el argentino, donde se presenta Monitor Yin Yang, una instalaci贸n de sitio espec铆fico del artista Mat铆as Duville (Buenos Aires, 1974) que transforma el espacio en un territorio transitable construido sobre 30000 kilos de sal, donde Duville dibuja con carb贸n. El p煤blico se sumerge en el dibujo y camina por un sendero sintiendo el ruido crujiente de la sal bajo sus pies. Se escucha una composici贸n sonora original desarrollada por Centolla Society (proyecto de Duville junto a su hermano Pablo) en colaboraci贸n con Alvise Vidolin y el equipo del Centro di Sonolog铆a Computazionale (CSC) de la Universidad de Padua. El sistema integra datos ambientales de la ciudad de Venecia en tiempo real, como variaciones en la calidad del aire, part铆culas en suspensi贸n y condiciones atmosf茅ricas, que se traducen en transformaciones del sonido: densidad, intensidad, textura y desplazamiento.

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鈥淟a obra funciona como una cartograf铆a abierta. No representa un lugar espec铆fico, sino un espacio que se activa con el movimiento. Cuando caminas, no est谩s viendo el dibujo desde afuera: est谩s dentro. Cada recorrido modifica la superficie y el paisaje nunca es el mismo. Me interesa esa tensi贸n entre control y deriva, entre algo que parece organizado y algo que se transforma constantemente鈥, cuenta el artista. La obra fue adquirida por la coleccionista y mecenas Ama Amoedo, heredera en todo sentido de su abuela, Amalita.

Hay dos cuestiones a analizar en el caso de los pabellones nacionales: c贸mo fue elegido el artista, y qui茅n pag贸 por el env铆o y con qu茅 presupuesto. Hay espacios donde se nota una inversi贸n de varios millones. La obra de Duville lleg贸 a Venecia elegida por concurso p煤blico, votada por un jurado intachable, pero sin un peso: no tuvo apoyo econ贸mico estatal, y todo el desembarco fue autogestionado. Deber铆an darle un premio s贸lo por esto a la organizaci贸n que logr贸 mover toneladas de sal por el mundo y crear esta quimera que ser谩 inolvidable. Fue indispensable el apoyo de su galer铆a, Barro, y de mecenas, sponsors y coleccionistas privados.

Co-exist, la apuesta de China, explora la conexi贸n entre filosof铆a tradicional, tecnolog铆a y naturaleza a trav茅s de doce colectivos. Aqu铆 s铆 se nota la fluidez de fondos. Por ejemplo, un laberinto de espejos y cultivos donde perderse y encontrarse en los Giardini.

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Otra instalaci贸n inmersiva silenciosa y calma es la del pabell贸n de Arabia Saudita, donde la artista Dana Awartani presenta Never Let the Tears Weep Dry on the Stones, una instalaci贸n monumental compuesta por m谩s de 29.000 ladrillos de arcilla. Hubo presupuesto holgado, claro. La inspiraci贸n llega de mosaicos 谩rabes de sitios culturales milenarios que hoy est谩n amenazados por conflictos. Bell铆sima.

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Otro de los m谩s hermosos universos es el que crea Geographies of Distance: Remembering Home, el pabell贸n de India, que utiliza materiales tradicionales para reconstruir recuerdos personales y colectivos. Un palacio construido con hilos, un mural de tierra resquebrajada, un ramo de flores colgantes, una cueva de bamb煤: ideas acerca de la noci贸n de hogar.

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En el pabell贸n de Espa帽a, Oriol Vilanova con Los Restos, cubri贸 las paredes con una colecci贸n de 50000 postales. Una enciclopedia visual del mundo.

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En el de Italia, Con te con tutto, de Chiara Camoni, exhibe esculturas antropom贸rficas de cer谩mica, escala humana, que dialogan con el p煤blico en una penumbra que remite a lo ancestral.

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En cambio, hay m煤sica fuerte y los ojos se encandilan con las luces y destellos del pabell贸n de Grecia, que se convirti贸 en una especie de cueva tecnol贸gica, un Escape Room, como se titula. Es posible acostarse en puffs o jugar con el propio reflejo en las animaciones de la pared: una caverna plat贸nica en la era de la posverdad. Andreas Angelidakis, el artista, interpreta los pabellones nacionales de los Giardini como 鈥渃uevas coloniales y fascistas congeladas鈥, creadas para transmitir agendas pol铆ticas espec铆ficas. Tiene un punto.

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De una belleza ancestral es la presentaci贸n de Per煤 con From Other Worlds a cargo de una artista ind铆gena, Sara Flores, bordadora excepcional de la rica tradici贸n Shipibo-Conibo, maestra del arte Ken茅. Sin traicionar su esencia, ha hecho una colaboraci贸n con Dior, y ha exhibido su trabajo en espacios como White Cube en Par铆s y Nueva York, Mus茅e du Quai Branly-Jacques Chirac en Par铆s, y El Museo del Barrio en Nueva York.

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Antifr谩gil, de la artista Margaret Whyte, curada por Patricia Bentancur, es el env铆o uruguayo, 煤nico pa铆s latinoamericano con pabell贸n propio en los Giardini. Esculturas blandas, de tela, que hablan de problem谩ticas sociales y de g茅nero, y que proponen una idea. Aporta el concepto de lo antifr谩gil: 鈥淪istemas que no solo resisten el desorden y la inestabilidad, sino que se fortalecen y transforman a partir de ellos. En contraste con lo fr谩gil, que se quiebra ante la presi贸n, y con lo robusto, que apenas resiste sin alterarse, lo antifr谩gil encuentra, en la vulnerabilidad y en la exposici贸n al riesgo, la fuente misma de su potencia鈥.

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Algo as铆 se encuentra tambi茅n en el pabell贸n de Chile. Inter-Reality, la instalaci贸n del artista Norton Maza, es una especie de barco encallado en equilibrio inestable, que dentro despliega dioramas artesanales que evocan la inventiva regional. Migraci贸n, fake news, violencia cultural, crisis ambiental y referencias al arte cl谩sico (Rembrandt, Vermeer y Caravaggio), de todo esto habla esta obra.

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Brasil tambi茅n pisa fuerte con dos mujeres artistas Rosana Paulino y Adriana Varej茫o. La propuesta se titula, Comigo ningu茅m pode, algo as铆 como 鈥淣adie puede conmigo". Heridas coloniales desde diferentes perspectivas femeninas, en pintura, cer谩mica e instalaciones. 

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驴A qui茅n votar谩 el p煤blico? Hay dos firmes candidatos. El primero es Austria, a juzgar por las horas de espera que hace el p煤blico para poder entrar a ver Seaworld Venice, la instalaci贸n de la artista Florentina Holzinger que aborda el apocalipsis clim谩tico desde espectaculares performances de alt铆simo voltaje. Un espacio ca贸tico e inundado con agua sucia, donde los cuerpos desnudos parecen torturados: est谩n colgados con arneses de una veleta gigante, sumergidos en una pecera o contorsionados. Hay cierto morbo en el espect谩culo no apto para todo p煤blico, pero es innegable que Holzinger interpreta las energ铆as del mundo actual, las capta y traduce, las pone en la cara de todos. Por eso, si hubiera un jurado de entendidos, muy probablemente se habr铆a llevado el Oro. Cr铆ticos, curadores estrella y directores de museos internacionales estaban fascinados con su obra.

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Pero con el voto del p煤blico, la apuesta Grass Babies, Moon Babies de Jap贸n tiene todos los n煤meros. Un espacio l煤dico donde jugar con 200 beb茅s de juguete, con anteojos de sol y diferentes rasgos 茅tnicos.__IP__

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El visitante puede alzarlos, cambiarles el pa帽al, darles la mamadera, pasearlos en cochecito. El artista Arakawa-Nash introduce en el hervidero pol铆tico mundial de este teatro de las naciones algo tan humano como los cuidados y la ternura. Beb茅s de la hierba, beb茅s de la luna habla de su propia paternidad queer, pero tambi茅n, de la condici贸n humana. #AgenciaNA.