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| 11-03-2026 | Informe de la UCA | |||
| 1 de cada 4 trabajadores sacrifica cantidad o calidad de sus comidas por falta de recursos | |||
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La alimentaci贸n durante la jornada laboral se convirti贸 en un reflejo de las desigualdades estructurales y la p茅rdida de poder adquisitivo en la Argentina, a la vez que qued贸 lejos de ser una pr谩ctica universal y garantizada.
As铆 lo revel贸 el informe "La alimentaci贸n y comensalidad en poblaci贸n asalariada de la Argentina", estudio que estuvo basado en una encuesta nacional a 1.171 trabajadores asalariados formales y que expone un panorama cr铆tico: solo el 16,5% de la fuerza laboral est谩 libre de privaciones alimentarias.
En tanto, el 83,5% restante enfrenta alg煤n tipo de vulnerabilidad, ya sea por restringir la cantidad de comida o por resignar su calidad nutricional debido a motivos econ贸micos, se帽ala el informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Cat贸lica Argentina (UCA) en colaboraci贸n con Edenred, empresa con m谩s de 50 a帽os de trayectoria en desarrollo de soluciones que promueven el acceso a la alimentaci贸n durante la jornada laboral.
El dato m谩s preocupante es que el 61,1% de los asalariados admite haber tenido que saltearse alguna comida durante su jornada por falta de recursos (un 46,7% de forma ocasional y un 14,4% de manera regular), mientras que la situaci贸n es a煤n m谩s dram谩tica entre los m谩s j贸venes: el 70,7% de los trabajadores de 18 a 29 a帽os omite comidas, un ajuste forzado por los salarios iniciales m谩s bajos.
A esto se suma que el 78,5% de los trabajadores tuvo que optar por alimentos menos nutritivos y m谩s econ贸micos para poder comer. De este grupo, uno de cada cuatro (24,6%) ya lo incorpor贸 como una pr谩ctica habitual.
"Esta cifra pone de manifiesto que, para la mayor铆a de la fuerza laboral, los ingresos no logran cubrir los costos de alimentaci贸n durante la jornada, oblig谩ndolos a sacrificar su bienestar nutricional como mecanismo de ajuste frente al costo de vida actual", advierte Ianina Tu帽贸n, investigadora responsable del informe.
En t茅rminos concretos, almorzar en el trabajo implica un fuerte desembolso: el 43,9% de los trabajadores gasta entre $5.001 y $10.000 diarios y un 20% supera los $10.000, lo que convierte la comida en un "costo operativo" que presiona sobre el salario real.
Un reclamo un谩nime: el 80% quiere que su empleador contribuya
Ante este escenario, la demanda de un cambio es contundente y el 80,4% de los asalariados se manifiesta a favor de recibir un aporte de su empleador para la alimentaci贸n, con libertad de elecci贸n. El apoyo es casi un谩nime entre quienes m谩s lo necesitan: los trabajadores de la construcci贸n (90,1%), los j贸venes (84,9%) y, de manera especialmente significativa, aquellos que ya sufren las dos caras de la vulnerabilidad (saltear comidas y comer mal) reclaman este beneficio en un 91,5% de los casos.
Adem谩s, la expectativa de mejora en la salud es alta. Un 58,7% de los trabajadores espera mejoras significativas en su bienestar si recibiera este tipo de ayuda, una percepci贸n que se eleva entre mujeres, j贸venes y empleados del sector p煤blico, donde las condiciones actuales son m谩s precarias.
鈥淟os resultados de este estudio confirman que la alimentaci贸n durante la jornada laboral es una preocupaci贸n estructural para los trabajadores argentinos. Antes de pensar en soluciones, quisimos medir con rigurosidad qu茅 estaba ocurriendo y escuchar la voz de quienes viven esta realidad todos los d铆as鈥, explic贸 B谩rbara Granatelli.
La directora de Asuntos P煤blicos para Europa, Am茅rica Latina y Medio Oriente de la citada empresa a帽adi贸: 鈥淨ue 8 de cada 10 asalariados manifieste querer un aporte de su empleador para la alimentaci贸n, con libertad de elecci贸n, no es solo un dato: es una se帽al clara de que existe una demanda concreta, transversal y urgente鈥.
Desigualdad: el lugar de trabajo y la geograf铆a del pa铆s
El informe muestra que la posibilidad de acceder a una comida digna no es homog茅nea. Casi uno de cada cuatro trabajadores (22,6%) no come nada durante su jornada laboral, una ausencia que se concentra en el sector p煤blico, las peque帽as empresas y, de manera espec铆fica, en el Noreste argentino (NEA), donde la mitad de los trabajadores (50,1%) declara no hacerlo.
La infraestructura b谩sica en el trabajo es un factor determinante. Entre quienes no tienen acceso a recursos como heladera o microondas, el salteo de comidas asciende al 72,0%. En cambio, recibir un aporte del empleador act煤a como un escudo protector, reduciendo la incidencia al 43,9%.
Sin embargo, el acceso a estos beneficios es regresivo. Actualmente, el 55,6% de los asalariados no recibe ning煤n tipo de contribuci贸n de su empleador para comer. El apoyo econ贸mico es m谩s habitual entre los salarios altos, mientras que la falta de cobertura es persistente en los de menores ingresos. Por ejemplo, el 41,8% de los trabajadores que ganan hasta $800.000 califica su dieta como poco saludable, una cifra que se reduce al 23,8% entre quienes superan los $2.000.000.
El informe concluye que la alimentaci贸n laboral es un "nudo cr铆tico" que vincula la econom铆a, la salud y la equidad. La comida no es un gasto, sino una inversi贸n estrat茅gica en capital humano y salud p煤blica.
"Mejorar la alimentaci贸n laboral es, en definitiva, mejorar la calidad del trabajo y, por extensi贸n, la salud colectiva. Los datos advierten la necesidad de un cambio de paradigma: dejar de ver la comida laboral como un beneficio discrecional para entenderla como un pilar del bienestar y la productividad", concluye el estudio.
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