La depresión puede afectar al 5% de los adolescentes
18-01-2026
13-01-2026 | DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA LA DEPRESIÓN
La depresión puede afectar al 5% de los adolescentes
La detección temprana es fundamental. La escuela suele ser uno de los primeros espacios donde aparecen las señales, y el trabajo conjunto con la familia aumenta las posibilidades de intervenir a tiempo.

La adolescencia es una etapa de cambios intensos. El cuerpo se transforma, las emociones se complejizan y el entorno —la escuela, la familia, los vínculos— puede volverse más demandante. En ese contexto, algunos jóvenes atraviesan un malestar profundo y persistente que no es tristeza pasajera ni “cosas de la edadâ€. Es depresión, y requiere ser abordada con la misma seriedad que cualquier enfermedad.

Según explica la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC, “la depresión puede afectar entre el 3,4 % y el 5 % de los adolescentes, aunque se estima que la cifra real podría ser mayor. “Muchos no logran poner en palabras lo que les pasa o no se animan a pedir ayuda por miedo, vergüenza o la idea de que nadie los va a entender. Eso retrasa el diagnóstico y prolonga el sufrimientoâ€, señala.

En esta etapa, la depresión no siempre se manifiesta como tristeza evidente. Puede aparecer como irritabilidad constante, enojo, aislamiento, bajo rendimiento escolar, cambios en el sueño o la alimentación, quejas físicas frecuentes o abandono de actividades que antes disfrutaban. El dolor emocional está presente, aun cuando no se exprese con palabras

“Para quienes la atraviesan, incluso las tareas más simples pueden sentirse imposiblesâ€, explica El Haj. “Levantarse, concentrarse o hablar con alguien puede vivirse como un esfuerzo enorme. No es falta de voluntad: es una enfermedad de origen multifactorial, donde influyen factores biológicos, emocionales, familiares y socialesâ€.

La presión académica, la autoexigencia, la comparación constante en redes sociales, el bullying, los conflictos familiares o las pérdidas afectivas pueden actuar como desencadenantes. Por eso, la detección temprana es fundamental. La escuela suele ser uno de los primeros espacios donde aparecen las señales, y el trabajo conjunto con la familia aumenta las posibilidades de intervenir a tiempo.

La consulta médica es otro pilar fundamental. El primer contacto suele ser con el pediatra o médico de atención primaria, quien evalúa los síntomas y, cuando es necesario, deriva a salud mental. Los tratamientos con mayor evidencia incluyen terapias psicológicas y, en algunos casos, medicación indicada por profesionales especializados. La recuperación no es inmediata, pero es posible con acompañamiento, continuidad y sostén.

Minimizar los síntomas o esperar a que ‘se pase solo’ puede retrasar la ayuda necesaria. En el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, el llamado es a escuchar sin prejuicios, a mirar la adolescencia con más empatía y a fortalecer el trabajo conjunto entre familias, escuelas y el sistema de salud. Porque con apoyo y acceso oportuno a la atención, la recuperación es posible.