13-08-2020
"La zanahoria inalcanzable"
Por Carlos A. Sortino (*) @CarlosASortino

Metáfora es una palabra griega que significa llevar (fero) más allá (meta). Consiste en cambiar de contexto a los elementos del mundo a fin que de que, ya rotas las "asociaciones vulgares de uso", resplandezca su "oculta verdad". Metáfora: convertir una cosa en otra, llevar más allá.

Por ejemplo, "establishment", palabra inglesa que suena bonito, u "oligarquía", concepto que ya no remite a casi nada. Ambas metáforas refieren a la misma "asociación vulgar de uso": dominación de clase.

Por ejemplo, "puja distributiva", concepto un tanto áspero, o "redistribución de la riqueza", idea más amigable. Ambas metáforas refieren a la misma "asociación vulgar de uso": lucha de clases.

Esas metáforas están ya despojadas de sus perturbadoras reminiscencias marxistas y reubicadas en un contexto mucho menos inseguro, en el que no aparece ninguna incomodidad popular de riesgo y quedan encapsuladas en una misión exclusiva del Estado.

Nada mejor que una zanahoria inalcanzable para que el burro tire del carro. Una metáfora tan vieja como efectiva.

La dominación de clase no se ejerce sólo por la fuerza bruta. Necesita, fundamentalmente, un consenso social, un "sentido común", que la sostenga. Eso se llama hegemonía y esta hegemonía consiste en que la clase dominante logre que sus intereses sean percibidos como propios por una gran parte de la sociedad.

El "sentido común" es fundamental para mantener el control y la dirección del sistema, aún cuando no se tengan las riendas formales del gobierno del Estado. Si así no fuera, la clase dominante, aún cuando concentra todo el poder económico,  no invertiría en todo el mundo millones de dólares en crear y sostener un "sentido común", unas "metáforas", favorables a sus intereses, a través de medios y redes.

 ¿Por qué no se habla de dominación de clase y, menos aún, de lucha de clases? Por aquellas reminiscencias marxistas, aunque el concepto viene de mucho antes del nacimiento de Marx. Y esto también forma parte de la hegemonía, de la construcción y sostén del "sentido común". Porque el poder económico no acepta ninguna conducción política y el "sentido común" lo acompaña, en nombre de una supuesta libertad. La zanahoria.

Es por eso mismo que al actual gobierno le cuesta muchísimo ser un buen gobierno burgués (pero progresista), con una política económica desarrollista (o keynesiana, como quieran) y una política social de recuperación de los sectores ya vulnerados y de protección de aquellos que se mantienen en la línea de flotación de la vulnerabilidad (asistencialismo, si prefieren).

Y eso que es un proyecto de buen gobierno burgués que no tiene la voluntad política de confrontar con los intereses concentrados del poder económico. Sólo le pide a este poder económico que gane menos, que ayude. Otra zanahoria, pero no tan sabrosa como la otra. Ya no hay condiciones, ni objetivas ni subjetivas, para la construcción de una burguesía nacional. El desarrollismo ya fue.

La deuda externa, el impuesto a las grandes fortunas, la expropiación de Vicentín, con todo lo que ello significa en términos económicos, en términos político-ideológicos, aún están en las gateras y no se vislumbra la famosa luz al final del túnel. Eso es dominación de clase.

Se sabe que "correr" al gobierno por izquierda es tan cómodo como inocuo. En cambio, si se lo "corre" por derecha es políticamente mucho más fértil. Porque también se sabe que ningún empresario es tan generoso como para pagar abultados salarios a empleados que no sigan sus instrucciones y sean poco productivos en la creación e instalación de metáforas, de "sentido común". Esto significa que hay mucha gente fácilmente influenciable por sus periodistas e internautas asalariados.

Hegemonía. Sentido común. Zanahoria.

(*)  Carlos Sortino exclusivo para Cadena BA. 26/07/2020

Periodista, ex docente de la UNLP. Referente de la Agrupación Municipal Compromiso y Participación (COMPA): https://www.facebook.com/COMPALaPlata/