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| 04-06-2020 | sae en Escuela Secundaria N° 46: 603 alumnos CON cupo para 186 | |||
| La Plata: Director de Escuela Secundaria cuestionó al Municipio por calidad y cantidad de bolsones de alimentos del SAE | |||
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El director de la escuela secundaria N° 46 Eva Perón de La Plata, Antonio Nicolau, denunció que las autoridades de la Municipalidad de La Plata se niegan a actualizar los cupos de asignación de bolsones del Sistema Alimentario Educativo (SAE) y se desligan la responsabilidad en la Provincia, y siguen recibiendo la misma cantidad que hace casi doce años en momentos en que se disparó la demanda por "el hambre que avanza y hace mella en los barrios" en medio del aislamiento por la pandemia.
El funcionario educativo del nivel secundario recordó que en diciembre de 2019 la nueva gestión del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad amplió el presupuesto del SAE y junto a la Dirección General de Cultura y Educación comenzaron un plan para abastecer la creciente demanda, que se reforzó en el verano, pero desde la Municipalidad no actualizaron los registros por los cuales se asignan los cupos de bolsones.
"Data de 2018 el reclamo. Yo recibí la escuela con 293 alumnos y el cupo era de 186 desayunos y merienda completa, porque no tenemos comedor. Hasta el año 2012 nos permitía paliar las dificultades más graves, pero después esto fue creciendo y siete años más tarde nos encontramos con 603 alumnos y el mismo cupo para 186. Hicimos reclamos y reclamos y nunca nada", afirmó Nicolau.
La directivo escolar relató que "la Provincia nos ha informado los criterios de reparto que se rigen por los registros de la Municipalidad que no los ajusta y se desentiende" y agregó: "Que no recargue las responsabilidades en el ministerio de Desarrollo de la Comunidad, que destinó un gran presupuesto ni bien asumió esta gestión actual e incluso hay una legislación por la que la Municipalidad en contexto de crisis y de faltante debe suplir las carencias con alimentos y en todo caso después arreglar con la Provincia".
A juicio de Nicolau, hay "inacción y desidia" de los funcionarios, ya que "la Municipalidad está aislada de los problemas de la periferia" y de hecho "todos los directores de zonas vulnerables estamos en la misma, no alcanza para ninguna escuela y ni leche hay".
El director de la escuela que funciona frente al Parque Saavedra de La Plata señaló que la situación es "angustiante", porque "la pandemia lo que hizo fue potenciar la crisis, vienen las familias a pedirnos un bolsón de comida que ni siquiera les dura tres días sin son numerosas, porque el paquete trae cuatro kilos y medio de siete insumos secos para la alimentación y nada más".
"Las familias no tienen ingresos ni quien les dé una mano en este contexto de pandemia y nos piden si tenemos una forma de ayudarlos. Y ahí surgieron los bolsones como paliativo. Y deberíamos poder aumentar la ración si adecuaran los registros a la matrícula. Estado provincial armó un plan y presupuesto muy importante con nuevos refuerzos, pero que no se tradujo a nivel municipal en una organización. Y todos nos encontramos en una situación muy desventajosa por inacción municipal", insistió Antonio Nicolau, en declaraciones al programa "No es lo que parece", que se emite de lunes a viernes de 13 a 15 por FM 96.7 de La Plata.
Por esto, Nicolau apeló a la sensibilidad y sentido común de autoridades de la Municipalidad, porque "hoy están aislados de los problemas que vive la gente de los barrios mientras el hambre no para y hace mella en los sectores más vulnerables e informales de la economía".
El directivo escolar reiteró que el exceso de demanda de comida de familias y la limitación de recursos por falencias municipales no es propio del colegio a su cargo -que alberga a chicos de zonas populares y con bajos recursos de Villa Elvira, Altos de San Lorenzo y Villa Argüello-, sino que "lo padecemos todos".
Educación en pandemia
Nicolau, quien además magister en Educación, explicó la forma en que se replanificaron las estrategias pedagógicas con la implementación del aislamiento social preventivo y obligatorio dispuesto por el Gobierno nacional.
En primer lugar, afirmó que "se puso de manifiesto que ninguno de nosotros ni el sistema está preparado para una pandemia", por lo cual "hubo que disponer adecuaciones pero en nuestro caso combinamos medidas reconociendo el contexto y las limitaciones tecnológicas".
Al respecto, explicó que "a nosotros nos toca educar a una zona que tiene a familias en extrema pobreza", por lo cual "cuando en principio recurrimos al uso del dispositivo más común de todas las clases sociales para dar contenidos o dictar materias, que es el celular, nos encontramos que en algunos casos había un celular para tres o cuatro hijos en edad escolar con diez materias cada uno".
Frente a esta situación, "y teniendo en cuenta que los celulares dependen de la conectividad y entendida esta no sólo por el alcance de antenas sino por el dinero para pagar un servicio de datos, las autoridades educativas nos propusimos como principio mantener el vínculo pedagógico más allá de la conexión virtual".
Con el objetivo de "mantener la conexión docente por encima de conectividad", se acordó dividir la cantidad de materias por la mitad y mandar trabajos al celular con una gradualidad que sobrecargue el dispositivo y a su vez entregar a los alumnos los cuadernillos impresos por el ministerio de Educación de la Nación y la Dirección General de Cultura y Educación.
Para garantizar que los cuadernillos lleguen a familias carenciadas, "son entregados junto a los bolsones de comida" que cada 15 días se dan en las escuelas a familias de bajos recursos.
"Esto nos permitió que los alumnos de bajos recursos tengan un contacto con la materia y hagan ejercicios requeridos y que retomen los contenidos abordados en los cuadernillos una vez que podamos volver a las aulas de forma presencial. Esto requirió la colaboración de los docentes y autoridades, para que hicieran una readecuación curricular dejando los contenidos elementales de cada materia que debe tenerse para pasar al año siguiente", apuntó.
Una evaluación preliminar de la modalidad se realizó la semana pasada con encuentros virtuales de intercambio y puesta a punto de procesos con profesores de distintas materias. "Logramos un barrido del tipo y grado de conectividad de cada alumno y lo pusimos a disposición de docentes y ellos adecuaron las prácticas pedagógicas por grupo y podemos estar satisfechos. Hemos llegado al 87 por ciento de alumnos, un universo altísimo con cuadernillos más el impacto por dispositivos", precisó Nicolau.
Reflexión en tiempos de pandemia
Desde su condición de filósofo, Antonio Nicolau se refirió a lo que dejará en la sociedad la pandemia de COVID-19, que derivó en políticas de confinamiento que afectan los modos de relacionamiento y perspectivas de trabajo en el futuro.
Planteó en ese sentido su deseo de que "esto termine con un momento de reflexión profunda, sobre lo que hemos hecho en estos dos siglos de revolución industrial, ya que estamos llegando a la cuarta etapa que es la tecnológica y el grito de la madre tierra ha dado un escarmiento a la humanidad".
"Los virus no son nuevos, existen desde que el hombre vive en comunidad. Pero lo que es nuevo es que no hayamos sido capaces de verlo y actuar preventivamente. Y lo que es más preocupante, hoy está en juego la continuidad de la especie. Pero sobre todo en momentos en que todos esperar terminar las cuarentenas para volver a la normalidad, qué normalidad queremos. Si queremos seguir con un mundo donde hay 1.200 millones de personas sin techo, 2.200 millones sin alimento 2.200 calorías para ser saludable y 800 millones de personas sin agua potable. Si aspiramos a seguir en un mundo en el que el 3 por ciento concentra el 87 por ciento del producto bruto de planeta. Si queremos seguir explotando la tierra para cambiar cada dos años el auto o el celular. Si queremos todo eso, tal vez el próximo COVID, sea 20, 21 o 22, sea el último y no haya vuelta atrás", concluyó Nicolau.
EC / CAGL
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