16-07-2026
30-05-2020 | Institucional
UNTREF: La población femenina la más afectada a causa de la pandemia del COVID-19

Al exceso de tareas en la casa, se le añaden las supresiones en el mundo laboral y un aumento de los casos de violencia machista por el confinamiento.

Con el correr de los días, la crisis generada por el nuevo coronavirus (covid-19) reveló que las mujeres son uno de los grupos a los que más afecta este nuevo escenario. La pandemia no solo impactó en las relaciones dentro de las familias y la organización social del cuidado, sino que puso al descubierto la brecha existente en el mercado laboral y produjo un crecimiento de los casos de violencia de género. 

La coordinadora académica de la Maestría y la Especialización en Políticas Sociales Urbanas de la UNTREF, Vilma Paura, apuntó que el aislamiento generó nuevas demandas en cuanto a la preparación de alimentos, desinfección de los espacios, atención de niños y niñas que necesitan acompañamiento escolar, y en ocasiones también el cuidado de personas mayores.

"Estas tareas recaen fundamentalmente sobre las mujeres. Muchas deben conectarse con sus propios recursos tecnológicos, en viviendas no necesariamente adecuadas, para seguir con su trabajo remunerado, algo que es menos común en varones padres, que parecen poder encontrar un espacio y momentos para trabajar tranquilos. Más allá de las licencias otorgadas por el gobierno para madres y padres con niños escolarizados, la división del trabajo en la organización cotidiana de la vida familiar no reconoce medidas administrativas y depende todavía de estereotipos sexistas y prácticas patriarcales", afirmó la especialista. 

Según un informe de Organización de las Naciones Unidas (ONU), las mujeres realizan 2,5 veces más trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que los hombres. Esta distribución desigual en las labores del hogar, acrecentada en el marco de la emergencia sanitaria, tiene una fuerte incidencia en la vida de las mujeres. "Implica menos tiempo para estudiar, ingresos intermitentes y fuertemente condicionados al mercado laboral, más obstáculos para ser designadas en puestos jerárquicos, salarios más bajos y mayores posibilidades de pobreza", dijo Paura sobre sus efectos.  

La experta también se enfocó en cómo la pandemia profundizó las inequidades en el mercado laboral. La crisis de la covid-19 suprimió empleos en sectores cuya fuerza de trabajo tiene un alto componente femenino, como el caso del turismo, comercio y hotelería y gastronomía, entre otros rubros, pero además desnudó las condiciones de precariedad que afecta a muchas trabajadoras. De acuerdo a datos de marzo de 2020, del total de las mujeres que realizan ocupaciones remuneradas, el 16,5 % se dedica al servicio doméstico, de las cuales el 72,4 % no percibe descuento jubilatorio ni tiene obra social. "Más allá de que en 2014 se sancionó una ley que regula el trabajo en casas particulares, en la práctica la mayor parte de estas trabajadoras no accede a sus derechos básicos. Pensemos cuánto circuló en los medios la consulta sobre si igual había que pagar el salario a las mujeres que realizaban las tareas de limpieza y que no podrían ir a sus lugares de trabajo habituales por el aislamiento", acotó.

Además, Paura señaló que el personal sanitario incluye un amplio porcentaje de profesiones y trabajos feminizados: enfermeras, auxiliares de enfermería, terapistas, bacteriólogas y personal de limpieza. "Estos empleos suelen ser precarios y con bajos salarios, y es sabido que quienes son la primera línea de atención no cuentan con los elementos de bioprotección necesarios para atender el creciente número de enfermos, lo que pone en riesgo su salud y la de sus familias", indicó.  

El porcentaje de mujeres dedicadas a servicios sociales y de salud está estimado en 68,4 %, entre las cuales se ubican las cuidadoras de los geriátricos y las asistentes sociales que trabajan en barrios vulnerables, que en CABA son actualmente los principales focos de infección.