27-06-2019
Cómo salió este documento de la cárcel
El informe confidencial sobre la represión ilegal que atravesó los muros de la cárcel de Devoto en 1977
Es una auténtica miniatura, el equivalente artesanal de un microfilm, pero con una cantidad enorme de información. Escrito en papel avión por un grupo de presas políticas, contiene la primera denuncia de la Masacre de Margarita Belén y una descripción del funcionamiento de la cárcel clandestina de Campo de Mayo.
Por Claudia Peiró
Son tres pequeños trozos de papel finito, del que se usaba para las cartas vía aérea. Miden 17 por 8 cm el más grande y 4,5 por 7,5 y 4,5 por 3 cm los otros dos. Están escritos de ambos lados con una letra diminuta, casi ilegible sin lupa; una filigrana que sólo un preso puede tener la paciencia de realizar. Luego, el papel fue plegado o enrollado y envuelto en varias capas de plástico. Acercando apenas la brasa de un cigarrillo, el plástico se derretía y pasando rápidamente el dedo, se iba dejando el paquetito completamente sellado e impermeable.

Estos "caramelos" -así se los llamaba en el argot carcelario- se llevaban ocultos en la boca, y si venía una requisa imprevista había que tragarlos.

¿Cómo se llegó a la decisión de escribir este largo informe con todos los datos conocidos hasta entonces sobre la represión? ¿Y cómo salió este documento de la cárcel?

A fines de noviembre de 1976, los militares decidieron concentrar a todas las presas políticas del país en la cárcel de Villa Devoto. Un avión de la Fuerza Aérea nos embarcó en el aeropuerto de Resistencia a varias detenidas que hasta entonces estábamos en la Alcaidía de la capital chaqueña. Vendadas y esposadas, no se nos dijo a dónde íbamos. Al pie de la escalerilla, un agente le preguntó a Mirta Clara de Sala, una psicóloga marplatense, qué edad tenía el hijo que llevaba en brazos -Juan, nacido en la cárcel-. "Seis meses", dijo ella ingenuamente. Ahí mismo se lo quitaron. Íbamos a una cárcel federal y el reglamento sólo permitía bebés hasta el medio año.

Mirta vivió una agonía de varios días, hasta que supo que su suegro había podido recuperar a Juan en la Casa Cuna de Resistencia, donde lo depositaron. Cuando se lo entregaron, la empleada le dijo: "Pobrecito, y ya no tiene a su papá…" Así supo el pobre hombre que su hijo, Néstor Sala, el esposo de Mirta, que también estaba preso, había muerto. Pero pasarían varios días más hasta que se confirmó que había sido fusilado con el pretexto de un supuesto intento de fuga.

Fue la primera noticia que tuvimos de la que después se llamaría "Masacre de Margarita Belén", por el nombre del pueblo del interior del Chaco donde tuvo lugar.
 
Después de seis meses de incomunicación total en el penal de Resistencia, llegar a la Unidad Penal n°2 de Villa Devoto fue tocar el cielo con las manos: teníamos diarios, libros, visitas, podíamos recibir paquetes y escribir cartas.

Pero por otro lado fue un shock: encontrarnos con compañeras de Rosario, Tucumán, Córdoba o Bahía Blanca, lugares donde la represión había sido particularmente feroz y nos enteramos de la dimensión de lo que estaba pasando. Las presas que estaban en Devoto desde antes nos decían: "Todos los días detienen gente pero ya nadie llega a las cárceles". Nadie era "legalizado". Ya estaba en marcha la metodología de la desaparición.

Decidimos poner por escrito toda la información que habíamos podido recabar en la convivencia con compañeras de distintas provincias. Sinceramente, no recuerdo quién lo escribió. Pese a lo milimétrico, se distinguen al menos dos caligrafías distintas. Pedíamos a los familiares aquellas biromes Bic amarillas por fuera y de punta finísima, para poder escribir estos caramelos. Luego, era cuestión de paciencia.

En ese momento, todavía había visitas de contacto con los familiares. No recuerdo la fecha exacta en que sacamos el documento del penal pero tiene que haber sido en las primeras semanas del 77, ya que poco después el Servicio Penitenciario Federal instaló locutorios de vidrio para impedir todo contacto físico entre los detenidos y los visitantes.

Una tarde entonces fui a la visita con el caramelo en la boca. Mi madre y mi hermana mayor, Alicia, habían viajado desde Resistencia para visitarme. Todavía podíamos compartir un mate con nuestras familias. En dos minutos les expliqué el tema. Sin preguntas, sin dudas, mi hermana se tragó el caramelo delante de mí. Recuerdo que era la recomendación de las compañeras: "Que lo trague mientras esté con vos". Era la única forma segura para ella de sacarlo de allí, porque la requisa a los familiares era muy exhaustiva. A la distancia, me viene una sensación de temor retroactivo. Y admiración por la actitud decidida de mi hermana que, sin preparación previa, aceptó la riesgosa misión.

El documento llegó luego a manos de mi padre que por entonces se estaba instalando en el exterior. Cuando él murió, hace un par de años, entre sus papeles encontramos el famoso "caramelo", cuyo contenido alimentó muchas de las primeras denuncias sobre la represión ilegal que circularon por el mundo, eludiendo la censura y el hermetismo de la dictadura. Lo que yo no sabía es que mi padre lo había conservado, en perfecto estado, dentro de un folio transparente; probablemente ni él mismo lo recordaba.

"Actualmente en la Argentina existe una represión brutal e indiscriminada hacia todos los sectores. Existen casos de familias enteras exterminadas o detenidas en campos de concentración en calidad de rehenes", dice el papelito.

Aclaración necesaria: todo lo que se transcribe del "caramelo" en esta nota es textual, incluyendo abreviaturas, como "cros.", por compañeros, o "fliares", por familiares.

El grueso de los datos están referidos al Chaco, pero también hay información sobre otras provincias: Corrientes, Entre Ríos, Misiones, Santiago del Estero, las ciudades de Rosario, Córdoba, Tucumán, Tandil, Mar del Plata y Bahía Blanca y algo sobre Buenos Aires. En cada caso, los datos están divididos en rubros: "sitios donde se tortura", "nombres de torturadores", y datos de algunas personas desaparecidas o que lo estuvieron por cierto tiempo.

"La Brigada de Investigaciones de la Provincia del Chaco (en este lugar existe un sótano especialmente montado con instrumentos de tortura y una sala denominada por los torturadores 'salón negro'; aquí los detenidos son sometidos a torturas colectivas)", dice por ejemplo el informe. En varios casos, los lugares de tortura mencionados son casas, chalets o quintas, muchas veces alejadas de otros vecindarios.

El documento esboza una denuncia de la metodología de la desaparición, pero todavía no se tiene total conciencia de hasta dónde llega: "En todos los casos de presos políticos después de su detención permanecen como desaparecidos para los familiares en lapsos que van de siete días a meses. En todo este tiempo los detenidos son sometidos a apremios ilegales. Tales son los casos [de] Angel Luis Barcos (desaparecido durante cuatro meses), Patricio Blas Tierno (desaparecido seis meses)". Ambos ocurridos en Resistencia. Tierno, detenido en mayo del 76, fue legalizado seis meses después, y al poco tiempo fusilado en Margarita Belén.

También hay datos sobre la situación en las dos cárceles del Chaco: "En ambos penales, desde el 6 de marzo se mantiene la incomunicación (no se permiten: radios, revistas, diarios, libros, visitas con familiares, correspondencia, trabajos manuales, etc). En la Alcaidía provincial, los detenidos son tratados como rehenes de la Policía del Chaco: son sacados de allí para ser sometidos a interrogatorios y torturas. Tales son los casos de Aníbal Ponti, Mirta Clara de Sala, Néstor Sala, Nora del Valle Giménez Balladares, que en tres oportunidades fue sacada del penal con autorización del jefe del mismo, Comisario Francisco Ramón Núñez, y sometida a brutales torturas las tres veces por lo cual debió ser internada en grave estado".

Particularmente escalofriante es el apartado titulado "Tipos de tortura practicados a los detenidos"; baste decir que trae a la memoria la frase de Rodolfo Walsh: "la tortura sin límite en el tiempo ni en el método".

El agregado sobre Campo de Mayo, que describe su funcionamiento como sitio de tortura y detención ilegal, demuestra que, muy temprano, si no entre el público en general, sí al menos en los círculos informados, se tenía conocimiento de lo que estaba pasando:

"Campo de Mayo es un campo de concentración donde tienen separados a los del PRT y a los de la M. [N. de la R: la organización Montoneros] y a la vez separan a los que van a ser fusilados, los que son torturados constantemente. Los sacan cada media hora y los torturan durante 15 minutos. Dentro de esos galpones los compañeros están prácticamente destrozados, gangrenados; los olores son nauseabundos y se van pudriendo de a poco. Los compañeros están tirados y algunos engrillados. También hay compañeros en un patio circular al aire libre rodeados de muros y de milicos que los apuntan constantemente. (…) Otros lugares de tortura son el Puente 12 (Autopista Ricchieri y Camino de Cintura). Pertenece a la Policía Montada, Brigada de San Justo (frente a la Plaza San Justo). En Mar del Plata, en la Base Naval, existe una cárcel subterránea …"

Un segundo documento, más breve, contiene los detalles de Margarita Belén: "Para denuncias y divulgación por todos los medios en que se pueda acerca de la represión en la Argentina y fusilamiento de presos (Cabo y otros cros) [N.de la R: se refiere a Dardo Cabo, también fusilado en un intento de fuga fraguado, el 7/1/77]. Intensificar lo de la masacre en el Chaco. Total 29 cros. Son sacados de la U.7 diciendo que era un traslado a Formosa, a una altura del camino, con un cuento dejan a los soldados continuando toda la otra gran custodia y en la zona del matadero, a la altura de Margarita Belén, siendo las 4:30 horas, del día 13-12-76 fusilan a todos los cros. hecho evidentemente consumado por oficiales. Los cros son sacados el día 12-12-76, no conocemos si antes han sido torturados, pensamos en esto como probable, por la gran diferencia de horas. Solo sabemos que no entregaron todos los cuerpos, sino algunos y según informaciones algunos estaban totalmente destrozados, algo indescriptible. Esto fue tan descarado que en todos lados se habla de la gran masacre y toda la gente sabe perfectamente que ha sido un fusilamiento, que es una gran mentira la justificación que hacen los milicos. Ellos dicen, como en todos los casos, que ha sido un intento de rescate, pero esto ya nadie lo cree, y todos saben perfectamente qué es lo que ocurre".

Comprensiblemente, el texto adquiere en este momento un tono muy dramático, aunque sobrio: "Todos estos hechos han creado un clima de tensión en todos los penales, un poco es que cada uno estamos esperando nuestro turno, lo que piden los cros, sobre todo los de la U.7 es que esto se denuncie por todos lados, y piden a todos los fliares que insistan por ellos, por verlos, esto es un poco la campaña que largamos para que los fliares insistan por sus presos estén donde estén y que a la vez se pida recurso de amparo para los mismos. Insistir con esto, en especial a los que tienen fliares presos en el Chaco. El panorama es de terror. Los fliares andan por todos lados, buscando los cuerpos y reclamando saber de sus presos. Por supuesto los mandan de un lado a otro y más de uno se queda sin saber nada y viajan a todos los penales, poniéndose en las colas, tratando de averiguar si alguno sabe algo de su fiar que no encuentran".

Y agrega: "Ahora paso a darles los nombres que nosotras manejamos: 1) Carlos Alberto Duarte 2) Patricio Blas Tierno 3) Carlos Alberto Samudio (no confirmado). 4) Manuel Parodi Ocampo. Estos son hasta ahora los confirmados, se está en la búsqueda del cro. Néstor Sala que se piensa pudo ser uno de los de la gran masacre."

Finalmente hay un párrafo muy significativo: "Es necesario destacar que muchas de las detenciones son practicadas en nombre de las AAA (Alianza Anticomunista Argentina) comprobándose fehacientemente que es el mismo personal de la Brigada de Investigaciones".

Comentario que da a entender que en la militancia de la época no había dudas sobre que el accionar de esas bandas estaba instigado y dirigido por la conducción de las fuerzas armadas y la policía. Es otro de los hechos que, pese a las muchas invocaciones a la Memoria y a la Verdad, se han perdido en los pliegues de un relato que se acomoda mejor a una visión binaria y simplista.

Cabe esperar que los muchos ensayistas que se interesan sobre estos temas se informen de fuentes fidedignas y eviten utilizar una interpretación sesgada del pasado para dar combates del presente.

Sirva este documento para todos aquellos que genuinamente quieren conocer la verdad. (infobae)