26-03-2019
Educación Sexual: "ESI para la transformación"
Por Miguel Montalbó (*) @MontalboMiguel

Somos hijos de ese patriarcado que ha oprimido a la mujer y a la diversidad sexual en su conjunto, en los más profundos niveles de inferioridad no permisibles para aquellxs que luchamos por una sociedad igualitaria. Ser hijos de una sociedad patriarcal nos ha construido como sujetos sociales de un modo, lo cual no quiere decir que eso nos defina. Podemos  transformarnos, pero requiere que reconozcamos nuestros privilegios, respetar a las sexualidades diversas, respetar el cuerpo de lxs otrxs y, a partir de ello, dar la batalla cultural, espalda con espalda.

Para avanzar hacia un modelo de sociedad mejor, que genere un quiebre con el modelo conservador, rancio y patriarcal actual, claramente hay que hacer hincapié en la educación. Para ello está sancionada desde el año 2006 la ley 26.150 de Educación Sexual Integral, que abarca sus enseñanzas en los niveles Inicial, Primario  y Secundario.

La ley 26.150 estuvo y está muy lejos de tener una plena aplicación en los pertinentes ámbitos educativos, pero el Estado tiene la obligación de hacerla efectiva, de lo contrario, nosotrxs como sociedad tenemos el derecho y el deber de exigir que se cumpla con la normativa.

Los contenidos curriculares de la ESI enseñan a lxs niñxs a nombrar sus partes íntimas por su nombre, a que aprendan que las familias (además de mamá y papá) pueden estar conformadas por dos madres, dos padres o familiares, rompiendo así  con el esquema binario que ha ofrecido nuestra sociedad desde siempre, y a su vez tratar de disgregar los odios encarnados en parte de la población, promoviendo el respeto por las sexualidades diversas, saber detectar comportamientos que puedan significar un abuso y también darles la confianza para que puedan hablar de ello.

También enseña sobre las relaciones sociales en pos de la igualdad entre hombres, mujeres y la gran diversidad sexual, ya sea desde lo cultural, deportivo, económico y demás, pasando por un necesario revisionismo histórico que permita ver como hemos sido educados, criados, en fin. El reconocimiento de los mandatos desiguales y el poder romper con ciertas normas preestablecidas, relaciones sexoafectivas, el embarazo en la adolescencia y las enfermedades de transmisión sexual, todos los métodos anticonceptivos para tener responsabilidad a la hora de tener relaciones sexuales, toma de conciencia sobre el acoso, el abuso, y la violencia sexual, entre otras cosas.

Si duelen los horrorosos números de la realidad, que por ejemplo, a mediados del año 2018 arrojaron picos de un femicidio cada 18 horas. Si duele que sigan matando a las mujeres todos los días. Si duele que violen, que mueran pibas por abortos clandestinos. Si se está en desacuerdo con la discriminación a la diversidad sexual, etc., entonces hay razones más que suficientes para exigir la Educación Sexual Integral.

(*) Miguel Montalbó, exclusivo para Cadena BA, 26 de febrero de 2019.

Estudiante de Trabajo Social en la UNLP, gremialista del Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público y Afines (SUTEP) y referente de la Agrupación Municipal Compromiso y Participación (COMPA).