19-04-2019
“Alerta, que camina… (no, no, no es eso)”
Por Carlos A. Sortino (*) @CarlosASortino

Un sentimiento recorre el mundo: el sentimiento fascista. Un fascismo del siglo 21. Ya no corporizado en un líder carismático y perverso, seguido por fanáticos y temerosos. Ya no sistematizado en un Estado totalitario y antidemocrático. Aunque, tal vez, si lo dejamos avanzar, vuelva a adquirir aquellas formas. No lo sabemos. Sólo sabemos que hoy es un sentimiento. Y sabemos también que un sentimiento siempre es más fuerte y duradero que una razón.

"Mi verdad es la única verdad y quien se atreva a refutarla merece desaparecer de la faz de la tierra". Esa es la única convicción del fascista contemporáneo. Porque la otredad no le resulta comprensible ni le interesa comprenderla. Por lo tanto, la desprecia, la niega, la elimina. La xenofobia, la misoginia, el machismo, la homofobia, sólo son derivaciones de aquella matriz ideológica, que hoy es mucho más peligrosa porque ya no es orgánica, porque sólo es individual, aunque millones sean sus portadores.

Ningún partido político expresa hoy algo singular. Eso es asunto del siglo 20. De allí, quizás, que el fascista contemporáneo no tiene partido político y puede autodenominarse peronista, socialista, radical, liberal, anarquista. Si es inteligente, usa estas identidades partidarias como disfraz. Si es bruto, cree que esas doctrinas lo avalan. La transversalidad política del fascismo contemporáneo es su estrategia, consciente o inconsciente, de dominación y penetración cultural.

Esa transversalidad también lo protege, lo hace invisible. Es por eso que ni la dirigencia ni la militancia política pueden advertir sobre su presencia, sobre su avance. Porque no lo perciben. Y cuando perciben algún "brote", lo minimizan, en nombre del innombrable "espíritu de cuerpo", al que el fascista contemporáneo no se siente pertenecer, pero que le sirve de escudo.

Dejó dicho Pierre Bourdieu que "la gente no está loca, es mucho menos excéntrica e ilusa de lo que espontáneamente creeríamos, porque ha internalizado las oportunidades objetivas que enfrenta". En el caso que nos ocupa, ese "sentido práctico", esa inconsciente estrategia de sobrevivencia, sale a la luz ante el avance mundial de eso que denominamos "derecha", término tan teóricamente impreciso como oportunamente práctico. En Argentina puede explicarse por el impulso hacia la hegemonía de la antipolítica y su discurso evangélico de "meritocracia", que no es otra cosa que puro individualismo, salvaje competencia de unos contra otros, como único horizonte posible.

Esta "estructura de sentimiento" (término robado a Raymond Williams) se manifiesta en situaciones aparentemente inofensivas y hasta graciosas, como cuando uno le dice al otro que no es peronista, socialista, radical, liberal, anarquista, porque "todavía no se dio cuenta". Ese pequeño "chiste" no es tal chiste. Se siente en profundidad. Significa plenamente que no puede haber diversidad, que el espíritu democrático es una falacia, que "mi verdad es la única verdad".

La reacción inmediata e irreflexiva ante una aseveración como la anterior puede ser el enojo de quienes se sienten alcanzados por la anécdota. Pero no es con reacciones inmediatas e irreflexivas que se enfrentan las calamidades. De esa manera, sólo se les allana el camino. Lo importante es que, además de todo, avanza el fascismo. Y nadie lo percibe o nadie se atreve a decirlo.

 Sé que lo coyuntural es cruel y debe mandar, sobre todo en época de elecciones. Pero también hay que ocuparse de lo estructural, porque lo coyuntural es su consecuencia. Y, en este caso, según mi modesto criterio, van de la mano. En lo político, uno tiene el derecho y el deber de promover una militancia territorial que atienda a la coyuntura, pero también una militancia temática, es decir, reflexionar, publicar y motorizar cuestiones estructurales más o menos complejas. Los que se quedan con una sola forma de militancia y desprecian la otra, están desperdiciando la mitad de su potencia.

(*) Carlos Sortino exclusivo para Cadena BA. 6/2/2019

Periodista, ex docente de la UNLP. Referente de la Agrupación Municipal Compromiso y Participación (COMPA): https://www.facebook.com/COMPALaPlata/