20-02-2019
Agronegocios
El rol del agro en el plan económico de Bolsonaro
La potente agroindustria brasileña va por una cosecha récord que será central para un gobierno que pretende abrir su economía.
La cosecha de granos brasileña del ciclo 2018/2019 alcanzaría a 238,4 millones de toneladas, y podría superar el récord histórico de 2017 (240,6 millones de toneladas). El nivel de productividad de todas las regiones agrícolas es superior al del año pasado y las condiciones climáticas extremadamente favorables.

La producción de soja treparía a 122 millones de toneladas, con 36,4 millones de hectáreas sembradas, record histórico; y las exportaciones de soja superaron los 80 millones de toneladas en noviembre; un número superior en 17% al récord de 2017 (68,3 millones de toneladas).

El agro brasileño puede repetir o aumentar el impulso fundamental que otorgó a la economía el año pasado, cuando logró extraerla de la recesión en que se hundió entre 2013 y 2016, cuando cayó más de 9% anual acumulado, la contracción más profunda de la historia brasileña desde la década del 30'.

En la recuperación del PBI de 2017, el aporte del agro fue absolutamente crucial con una expansión de 12,5%, que contrastó con el crecimiento de 0,5% en los servicios y la contracción de menos 1,5% del producto industrial.

El superávit comercial fue de más de U$S 60.000 millones en 2017, y treparon a U$S 70.000 millones el año pasado, con exportaciones totales de U$S 220.000 millones (un aumento del 9,9% en relación a 2017).

El Bank Of America Merrill Lynch (BOFA) estima que Brasil crecería este año 3,5% anual; y se duplicaría la tasa de inversión (pasaría de 4% en 2018 a 8% en 2019), con un alza del consumo de 3,5% anual / 4% anual. Todo esto ocurriría con una inflación de 3,7% anual y una tasa Selic de 6,5%, la menor desde que se llevan registros.

La única condición para que esto se realice es que se reforme este año el sistema de seguridad social, que es la causa estructural del déficit fiscal de menos 6,5% del PBI y la raíz de la insustentabilidad de la economía brasileña.

El objetivo estratégico de Bolsonaro es aumentar 20% la productividad de Brasil en los próximos 4 años, a través de un proceso sistemático de la apertura de la economía, que es la más cerrada del mundo después de la de Sudán.

La productividad brasileña es nula o negativa en los últimos 15 años, en una situación histórica - estructural de depresión prolongada de largo plazo que experimenta a partir de la década del 80', en la etapa final del régimen militar del general Ernesto Geisel.

El resultado de esta depresión de largo plazo es que la tasa de crecimiento potencial (expansión del producto con todos los factores plenamente utilizados) es ahora de 2% anual, o menos, lo que asegura la imposibilidad de crecer a una tasa superior a 1,4% y 1,7% que son las que ha tenido en los últimos 2 años.

Por eso, el objetivo estratégico del gobierno de Bolsonaro de aumentar 20% la productividad en los próximos 4 años equivale a duplicar la tasa de crecimiento potencial, llevándola a 4% / 5% por año. En ese caso, la economía de Brasil, una de las 10 mayores del mundo, crecería 5% / 7% anual.

No hay país más interesado en el mundo de que esto ocurra que la Argentina: por cada punto del producto que crece el PBI brasileño, el producto argentino aumento 0,25%. (Clarín)