17-10-2018
"La escuela pública en caída libre"
Por Eric "Tano" Simonetti (*) @EricSimonetti 

Decir "la educación pública está mal" es decir una frase que puede ser verdadera en diferentes años de los últimos 40. Fue cierta, por ejemplo, en 1984 cuando la escuela pública venía de ser víctima de los ataques de la dictadura militar. Fue cierta esa frase en 1995, luego de que se comience a verificar el desfinanciamiento producto de la política menemista de provincializar el presupuesto de las escuelas. También fue cierta en el 2010, por ejemplo, cuando luego de varios años de gobierno peronista no se avanzó en una recuperación real de la escuela pública y la privada creció como nunca. Y claramente hoy, año 2018, la frase es más verdadera que todas las veces anteriores en que fue dicha… Por lo que consignamos a continuación.

El proceso histórico de caída de la escuela puede ser visto como una pendiente donde a medida que pasó el tiempo desde la última dictadura militar se le fueron achicando los fondos de financiamiento. Claramente esta tendencia fue marcada en los 90 con el proceso de reducción global del Estado. Por otro lado, durante los 2000 fue relativamente atenuada su caída, pero como los gobiernos de los Kirchner no volvieron a poner en la esfera del Estado nacional la responsabilidad del financiamiento, las provincias apenas se dedicaron a mantener el estado de decadencia general. En ese sentido el kirchnerismo administró la implosión de la escuela pero no revirtió su declive histórico. Eso fue instalando en amplios sectores de la sociedad que "escuela privada es mejor que la pública", reflejándose que entre 2003 y 2010 el 83% de los nuevos alumnos en el sistema educativo lo hicieron en la esfera privada. Llegando al día de hoy con que casi uno de cada tres alumnos estudia en una escuela privada. Se trata de una orientación de política educativa que va más allá de los vaivenes de los distintos gobiernos de turno, que se ha mantenido igual y ahora se está empeorando notablemente. Muestra de ello es que todos han mantenido los subsidios a la escuela privada.         

Esta realidad, bajo estos tres años de gobierno de Macri, no ha dejado de profundizarse tomando ribetes trágicos como el reciente crimen social de Moreno, donde la explosión de gas se cobró la vida de la docente Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodriguez. Los trabajadores fueron víctimas no sólo de la decadencia planificada de la escuela pública sino en particular de la política de ajuste social que viene impulsando el gobierno de Macri y que en los últimos meses se ha profundizado con crudeza de la mano del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. En este aspecto la gobernadora Vidal no se distingue en absoluto de Macri: ella sigue a pie juntillas la reducción de las cuentas del Estado, y fiel a la concepción liberal del Estado, la educación y todo lo que beneficia a los trabajadores y el pueblo es visto como un "gasto" innecesario.

El caso de Moreno ha sido el más estridente por lo trágico de la muerte. Es el árbol que desnudó el bosque de la desolación, la desidia y una situación que alumnos, docentes y auxiliares padecemos todos los días en nuestro hábitat cotidiano. Techos que se caen, aulas que se derrumban y baños que se inundan. Frío en invierno por estufas que no andan o no existen y calor agobiante los primeros y últimos meses del año por las pésimas condiciones edilicias. Decenas de miles de pibes que en gran medida van a la escuela para poder comer y el gobierno manda viandas (y cada vez menos) miserables que lo último que hacen es alimentar. Salarios docentes que según todos los informes están entre los peores pagos de todo el país y que este año han sufrido la peor pérdida de poder adquisitivo de la década. Salario que se deprimirá aún más con el decretazo de Vidal que busca imponer la miseria del 19% de aumento cuando la inflación anual ronda el 45%. En resumen, un cuadro de situación crítico que hace cada vez más difícil realizar la tarea educativa en condiciones mínimas.

La contracara de este proceso de destrucción son las miles y miles de maestras y docentes que hacen lo imposible para que los pibes tengan el mejor pasar dentro de la escuela. Para que los pibes puedan aprender y además sentirse contenidos en el medio de una vida inhóspita. Para que la escuela sea un lugar para desarrollarse como personas, para construir valores solidarios y de compañerismo, fundamentales para enfrentar el mundo capitalista que busca atomizarnos y que pensemos sólo en el beneficio individual. Más allá de todos los contenidos curriculares que atraviesan la escuela pública son los valores y las prácticas que se tejen entre los miembros de la comunidad educativa los que sobresalen como lugar de contrapeso a la desidia desmoralizante que viene desde el Estado.

Sin este empuje que le imprimen los estudiantes y trabajadores a la escuela pública sería una simple reproductora del sistema social. Pero los últimos años hemos podido ver cómo, frente a los ataques permanentes de Macri, las comunidades educativas se han organizado y puesto de pie. Y han protagonizado grandes paros y movilizaciones a lo largo y ancho del país. Y será esta fuerza la única que podrá derrotar este feroz ajuste que estamos padeciendo y abrir un nuevo proceso de reconstrucción de la escuela pública que sirva al conjunto de las necesidades de los trabajadores y el pueblo. La próxima batalla de la escuela será, sin dudas, frenar el acuerdo que el FMI tratará de pasar mediante un presupuesto de ajuste para 2019. El conjunto de los docentes y los trabajadores tenemos que prepararnos para derrotar este ataque y el día que se trate en el Congreso el presupuesto de "déficit cero" ser un millón en las calles.

(*) Eric "Tano" Simonetti exclusivo para Cadena BA. 7 de Octubre de 2018.

Docente. Delegado del Suteba y dirigente del Nuevo MAS La Plata.