17-10-2018
Carta de un trabajador del Astillero Río Santiago luego de la represión de Vidal
Mi nombre es Denis Vilardo. Trabajo desde hace 14 años en el Astillero Río Santiago, en el taller de estructuras. Durante la movilización del martes vi que agarraban a un compañero y me metí a ayudarlo. Me agarraron entre varios y un policía de civil me partió una baldosa en la cabeza. Cuando estaba en el piso me empezaron a pegar. Después me precintaron las manos y me llevaron detenido.

En la comisaría 1a de La Plata éramos cinco y nos metieron en un cuartito. Los policías entraban y nos pegaban patadas en el piso. Las manchas de sangre en la pared que se ven en una de las fotos son mías, por la herida en la cabeza.

Tengo dos nenas, una de tres años y otra de diez meses. El recorte en mi salario por los rubros que nos descontaron es entre el 25 y el 30 por ciento, unos seis mil o siete mil pesos. Muchos compañeros ya no pueden llegar a fin de mes y se tienen que endeudar.

El proceso de vaciamiento del Astillero empezó hace dos años y medio. Con la paralización de los contratos se volvió más grave: el gobierno no trajo ningún contrato nuevo y empezó a comprar en el exterior buques que podríamos fabricar acá. Día a día nos van dejando sin trabajo. No nos dan los insumos para terminar las obras y nos descuentan rubros que desde hace 25 años son parte de nuestro salario.

Soy delegado del turno noche y miembro de la comisión directiva de ATE Ensenada. Decidimos enfrentar esta política de recorte y vaciamiento. Nos exigen que aceptemos los despidos y nos negamos. El martes nos movilizamos. Marchamos desde la autopista Buenos Aires-La Plata hasta el centro de La Plata. Nos levantaron una reunión paritaria que teníamos con el Ministerio de Trabajo y fuimos a la Casa de Gobierno a pedir que nos reciban. A los diez minutos que llegamos la policía empezó a reprimir.

Cuando me detuvieron me tuvieron dos horas en la comisaría y me llevaron al hospital San Martín, donde me hicieron una ecografía, varias placas y me cosieron. Seis puntos me dieron. De ahí me llevaron a la fiscalía. Cerca de la 1.30 de la madrugada nos largaron. Nos imputaron resistencia a la autoridad y otros delitos. También por la rotura de un patrullero. Pero el único que vi yo fue el que usaron para trasladarme.