|
|
|||
| 19-09-2018 | Violencia institucional | |||
| Las ocho claves de la agenda represiva del Gobierno | |||
|
|||
驴Cu谩les son los puntos clave de la agenda de seguridad de Cambiemos en este nuevo clima represivo?
1. La doctrina Chocobar
No es novedad que un polic铆a use ilegalmente la fuerza para asesinar. La novedad reside en la invitaci贸n a Casa Rosada para ser recibido por el Presidente. El impacto de este respaldo a la ilegalidad en las pr谩cticas concretas de los actores policiales y los operadores judiciales que deben legitimarlas es dif铆cil de establecer, ya que se trata de instituciones con fuertes inercias y din谩micas con considerable independencia de la pol铆tica.
2. Cambios institucionales, respuestas policiales
La creaci贸n de la Polic铆a de la Ciudad implic贸 el traspaso compulsivo de miles de agentes federales que cumpl铆an funciones en territorio capitalino. Actualmente se produce un proceso de protesta de estos polic铆as traspasados, que demandan regresar a la Federal. En la polic铆a bonaerense se vienen produciendo cambios en las autoridades, reducci贸n de las Polic铆as Locales creadas en 2014 por decreto de Scioli y el pase a disponibilidad de cientos de efectivos. Los rumores sobre posibles cambios circulan constantemente entre los uniformados v铆a mensajes de WhatsApp. En todo caso, las respuestas de los y las polic铆as a estos cambios y rumores son puntos a considerar. M谩s teniendo en cuenta la masa de trabajadores a la que hacemos referencia (s贸lo en provincia los y las agentes pasaron de 45 mil a 100 mil en una d茅cada, constituyendo uno de los sectores que m谩s trabajadores formales incorpora a la econom铆a).
3. Tensiones pol铆ticas
Las condiciones laborales de los y las polic铆as son p茅simas, resguardadas tras un discurso institucional que presenta al trabajo policial como un servicio que requiere "vocaci贸n" y "sacrificio". Muchos integrantes del gobierno, incluyendo a la ministra Bullrich, apoyaban la sindicalizaci贸n policial cuando eran oposici贸n. En la actualidad esta posibilidad es negada. La Corte Suprema de Justicia aval贸 la negaci贸n del derecho sindical policial en un esperado fallo difundido el a帽o pasado tras una in茅dita audiencia p煤blica. Los y las polic铆as, en sinton铆a con un discurso de ampliaci贸n de derechos que atraviesa a toda la sociedad, realizan reclamos m谩s o menos p煤blicos, con mayor o menor respuesta pol铆tica-institucional. Los registros evidencian que las protestas policiales emergen particularmente en contextos de aumentos del costo de vida, por ejemplo en 1989 y 2013. El actual derrumbe de la econom铆a es un ambiente propicio para la protesta policial.
4. Reprimir a los y las que protestan
La implantaci贸n del neoliberalismo requiere de la represi贸n. Las autoridades manifiestan fastidio e intenciones de ordenar el espacio p煤blico. Quisieran poder reprimir (m谩s). El "protocolo anti-piquete" del ministerio de Seguridad, impracticable en un contexto de extendida conflictividad social, constituye un claro mensaje pol铆tico en esta direcci贸n. La intervenci贸n en protestas sin armas de fuego, solo con material antidisturbios, hab铆a sido una de las pol铆ticas elogiadas a los gobiernos kirchneristas. Este camino hoy se desanda. Agravando la situaci贸n, para quienes se incorporaron a las polic铆as y fuerzas de seguridad en la 煤ltima d茅cada, que fueron decenas de miles, la intervenci贸n en el marco de protestas es una pr谩ctica sobre la cual poseen poca experiencia profesional. Las calles de las grandes ciudades y las rutas provinciales de hoy son el laboratorio en el que ensayar.
5. Inseguridad ampliada
Hace una d茅cada desde la academia reclam谩bamos que la sociedad ampl铆e la idea de inseguridad, que trascienda el se帽alamiento del delito urbano. En la actualidad, seg煤n investigaciones en curso, la categor铆a "inseguridad" se est谩 ampliando. La cuesti贸n de la corrupci贸n, el acoso sexual y la desidia estatal, por ejemplo, pasan a ser consideradas como aristas de la inseguridad. Una implicancia negativa de este proceso es la mayor punitivizaci贸n de la sociedad: cada vez somos todos m谩s v铆ctimas de m谩s cosas entonces cada vez pedimos m谩s castigo. La necesidad de jerarquizar los riesgos y pensar alternativas a las respuestas penales se impone en la sociedad de la inseguridad.
6. La cuesti贸n penitenciaria
El ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, afirm贸 hace unos d铆as que prefiere a los delincuentes "amontonados y no liberados". La capacidad instalada de la provincia est谩 desbordada. El servicio penitenciario, cuyas plazas se calculan en 20 mil, aloja a 42 mil personas, a las que se suman las 4 mil que se encuentran en comisar铆as. Ciertos sectores del poder judicial, alentados por las demandas de organismos de derechos humanos, suelen instar al estado provincial a dar soluci贸n a este problema, por ejemplo disponiendo la prisi贸n domiciliaria en aquellos casos en los que la ley lo habilite. Por supuesto que este hacinamiento no es nuevo, responde a una falencia cr贸nica de la provincia. La novedad reside en la aceleraci贸n y extensi贸n de la pr谩ctica de detenci贸n de personas por parte de la gesti贸n de Vidal. La cuesti贸n penitenciaria hoy m谩s que nunca es una situaci贸n explosiva.
7. Seguridad y/o defensa
El gobierno nacional dej贸 saber su voluntad de que las fuerzas armadas se hagan cargo de la custodia de bienes estrat茅gicos. Las resistencias de los militares a salir de su lugar de confort sin sumar espacios de poder (o, lo que es peor, sumando dolores de cabeza) parece haber sido un motivo para posponer este proyecto, al menos por ahora. Las rispideces con el gobierno por su p茅sima gesti贸n del episodio del ARA San Juan tampoco colaboraron en el avance de esta propuesta. La intenci贸n de lograr seguridad mediante la militarizaci贸n, un plan tan extendido como fracasado en otros pa铆ses latinoamericanos, jaquea uno de los pocos consensos de la etapa democr谩tica (y uno de los pocos logros del alfonsinismo): la separaci贸n entre seguridad interior y defensa.
8. El macrismo promueve una reforma del C贸digo Penal
El macrismo promueve una reforma del C贸digo Penal. Es una reforma sin dudas necesaria porque, despu茅s de m谩s de cien a帽os, el c贸digo amerita una redacci贸n que lo simplifique y le otorgue coherencia. La sola presentaci贸n del proyecto para su discusi贸n legislativa ser铆a un triunfo pol铆tico del macrismo, luego de demasiados intentos truncados por parte de los sucesivos gobiernos. El riesgo reside en la posibilidad que ofrece una reforma de este tipo de orientar al c贸digo hacia el endurecimiento penal o regresivamente en materia de derechos. Los gobiernos provinciales tambi茅n tienen en estudio revisar sus c贸digos contravencionales, instrumentos m谩s f谩cilmente alterables en tanto no refieren a delitos sino a "incivilidades". En distritos gobernados por Cambiemos, como la Ciudad de Buenos Aires o Mendoza, bajo la idea de actualizar los contratos de convivencia entre vecinos y vecinas, se trabaja en una mayor criminalizaci贸n del espacio p煤blico. La discrecionalidad policial se ampl铆a.
El aumento de la criminalizaci贸n y del brazo penal del Estado es una respuesta pr谩ctica al aumento de la conflictividad social pero tambi茅n un reflejo vinculado a los principios ideol贸gicos del elenco gobernante. En un escenario de desastre econ贸mico y social, el clima represivo no parece una tormenta pasajera. (CosechaRoja)
*Soci贸logo, doctor en ciencias sociales. Docente e investigador de la UNLP. Autor de "Cuando la sangre no seca r谩pido. Muertes violentas como acontecimientos p煤blicos" (EDULP, 2018). |