01-03-2021
"La Educación y la encrucijada epocal"
Por Antonio Nicolau (*) @anicolau66

A lo largo de la historia argentina, la educación ha sido siempre uno de los principales caballos de batalla del discurso político. De izquierda a derecha, del liberalismo al nacionalismo popular, ninguna campaña la ha obviado. Pocos, sin embargo, han hecho de ella una auténtica política de Estado. En la diacronía histórica, sólo cuatro procesos políticos, que en total han durado 38 de los 202 años que lleva la Argentina como territorio independiente, han logrado constituirla en un espacio de discusión de lo público: la ley 1420 de 1884 del presidente Roca (1880-1886), que universalizó el acceso al sistema educativo por entonces ligado a la Iglesia Católica y a algunas iniciativas privadas; la obra fastuosa del Primer Plan Quinquenal del peronismo (1946-1955) que articuló la educación al mundo del trabajo, fortaleciendo la industria nacional a través de la educación técnica llevándola hasta el grado universitario para los obreros con la creación de la Universidad Obrera Nacional (UON); la ley 24195 de 1994 del menemismo (1989-1999) que promovió y sentó las bases de la fragmentación y privatización educativa y, por último, la batería de leyes de las tres presidencias del kirchnerismo (2003-2015) que tienen como punto de partida la ley nacional de educación 26206 de 2006 que fue la primera en anunciar la educación como derecho y desde allí, impulsó la inclusión educativa exigiéndole al mismo Estado, la reparación histórica del presupuesto nacional destinado a la educación a través de la ley 26075, la ley de financiamiento educativo que fortaleció la expansión del sistema educativo en todo el territorio nacional con más de 1800 escuelas nuevas creadas y más de 25 universidades nacionales que acercaron los estudios superiores a los sectores de mayor vulnerabilidad junto a la mejora salarial de los educadores.

La ley federal ha sido una excepción en esta diacronía. Atravesada por la lógica de la globalización, la polarización del capitalismo triunfante y la consecuente mundialización de la economía de mercado, la educación del decenio de los noventa ha pasado a la historia argentina como la década neoliberal, la década de la fragmentación y privatización educativa que destruyó las escuelas técnicas, primarizó la educación secundaria, desfinanció las provincias por la ley de transferencia educativa sin los recursos económicos necesarios para afrontar el gasto educativo y destruyó el sistema formador docente, creando mecanismos encubiertos de mercantilización de la educación superior a través de la ley 24521. Un auténtico desastre que costó que generaciones de estudiantes, hoy adultos y docentes formados bajo aquel discurso, formen parte de una lógica éticamente individualista, económicamente materialista y culturalmente eurocentrista, fomentando la disociación entre el deseo de emancipación y la emancipación auténtica.

Hoy asistimos a una nueva avanzada de esta última lógica. Tras una década larga de sostener el financiamiento educativo por encima del 6% del PBI y de articular la educación con el derecho, la inclusión y la producción científico-tecnológica, el gobierno actual pone en jaque las coordenadas que articularon una educación basada en la promoción universal e integral de lxs ninxs y jóvenes traspolándola a una educación basada en el esfuerzo individual bajo la primacía del discurso meritocrático. Basta con recorrer los mensajes del entonces ministro de Educación Esteban Bullrich acerca de la educación como una 'nueva campaña al desierto', o los enunciados públicos del mismo ministro sobre la creación de las condiciones para el 'emprendedorismo'. Estos componentes discursivos no hacen otra cosa que fortalecer el programa neoliberal neoconservador que impulsó e impulsa desde antaño la derecha nativa siempre rancia.

Una de las características constitutivas de este gobierno es la fuerte deslegitimación de lo público desde el Estado que se materializa a través de estadísticas falsas impulsadas por el mismo Estado. Ello da pie al anuncio de reformas cuyas características son de corte neoliberal tecnicista. Se suprimen derechos laborales. Se recorta el presupuesto educativo. Se ataca a las organizaciones sindicales docentes. Se estimula la desorganización del colectivo de educadores. Se persigue a los dirigentes sindicales. Se falsifica información. Se reprime a los docentes a través de las fuerzas policiales o de gendarmería en distintas partes del país. Se promueve una reforma pedagógica basado en un aprendizaje aislado de los problemas sociales y de las políticas dependientes del Estado. Se estimula una enseñanza tecnocrática. Se desfinancia la infraestructura escolar. Se limita el acceso a la formación docente por medio de la selectividad de becas destinadas a incrementar y democratizar el acceso a la educación superior. Basta con recordar la infeliz expresión de la gobernadora Vidal ante los rotarios sobre la incapacidad de los pobres de asistir a las universidades creadas para ellos. Todo contribuye a una estructura discursiva deslegitimadora de lo público pero, al mismo tiempo, una inserción de lo privado. La novedad de este proceso político no consiste en privatizar la educación pública como en los 90, sino en hacer negocios privados dentro de ella. La evidencia lo demuestra la participación activa de las fundaciones privadas con apoyo internacional. Están a la orden del día en el nuevo esquema del gobierno de Mauricio Macri y de María Eugenia Vidal. Es el desembarco de la mercantilización educativa, no ya en manos de los propios docentes ni de un Estado al servicio de los intereses nacionales, sino en las de 'expertos' del comercio educativo internacional. Damos algunos ejemplos:

La Fundación Cimientos (http://cimientos.org/socios) tiene al Ingenio Ledesma y a la familia Blaquier como principal subvencionante de la educación secundaria en CABA. Son socios de esta fundación: Coca Cola, AdecoAgro, Ford, Clarín, Ledesma, HSBC, Techint, UADE, JP Morgan, Cablevisión Fibertel, etc.

La multinacional GEMS (Global Education Managment Sistems) (http://www.gemseducation.com) de Sunny Varkey en la formación docente, (convenio marco realizado en Davos 2016 concretado en las provincias de Jujuy, Salta, Misiones y CABA entre 2016 y 2017. Proyección a provincia de Bs As en 2018).

La Fundación Enseñá por Argentina (http://ensenaporargentina.org) que tiene a la embajada de los EEUU como patrocinante principal y a los bancos extranjeros como Santander Río, Comafi, VISA, Galicia y HSBC, Microsoft, Techint, Credit Suisse, Suisse Medical, Roche, Directv, Ledesma, Facebook, Johnson y Johnson. Centran su tarea en la implementación de mejora en la 'calidad educativa' y liderazgo educativo donde figura como socio corporativo el Banco Superville que lo dirige Atilio Dell' Oro Maini (h), hijo del ministro de Educación de la Nación en el periodo de la dictadura de 1955 a 1962 quien fuera impulsor de la educación universitaria privada (Decreto 6403/1955).

La Fundación Enseñá por Argentina está asociada a Teach for All, (http://teachforall.org) ONG internacional ligada a empresas y bancos que presionan a los estados para la administración de las universidades públicas.

La empresa Pearson Co. (http://www.pearson.com.ar) encargada de confeccionar las pruebas PISA quienes ejecutan los instrumentos estandarizados de evaluación internacional de la calidad educativa como 'paquetes cerrados' de pruebas que controlan la inversión en educación de los países miembros financiando obras y programas destinados a la capacitación docente. Para esta empresa trabajó el actual director general de cultura y educación Gabriel Sánchez Zinny a través de su empresa Edunexo, colaborando en la construcción de las PISA y su sistematización en el territorio nacional.

La encrucijada epocal tiene que ver con el nuevo orden mundial. La primacía del capital pone en entredicho la función de la educación que consiste en la humanización de la humanidad deshumanizada por el dinero y la ambición de tener cada vez más, aunque sea a costa del perjuicio del conjunto. El gobierno actual parece estar más de acuerdo con el nuevo orden que en cuestionarlo. Asistimos a una profundización del modelo de los 90 con la característica particular de una pronunciada individualización del sujeto social. El nuevo modelo de sociedad abre paso a una progresiva deshumanización acompañada de una regresión a un esquema basado en el mérito, una cuestión que parecía saldada por el pensamiento crítico.

Está en manos de la sociedad la decisión de qué educación quiere para qué modelo de sociedad aspira. Y esa decisión está cerca. 

(*) Antonio "Tony" Nicolau. Exclusivo para Cadena BA. 02/08/2018

Docente, Profesor, Magíster en Educación de la Universidad Nacional de La Plata.