19-07-2018
"Jesús, el Dios Callejero"
Por el padre Rubén Marchioni
Como cada año, los cristianos de todo el orbe nos preparamos para celebrar el gran acto de amor obrado por Dios en favor de toda la humanidad: la muerte y resurrección de Jesucristo.

Como cada año, contemplamos la eterna e infinita paradoja de Dios: siendo Señor de toda la Creación, se humilla ante ella como ejemplo de entrega y humildad.

Sin embargo, cada Pascua es especial. O debería serlo. Y es que, a pesar de que, rememoramos los principales actos salvíficos de Jesús, la vivencia que hacemos de ellos debería ser cada año más intensa, más profunda, más transformadora. La vida de santidad es el compromiso que hacemos ante Dios de que resplandezcan en nosotros las virtudes tan necesarias para asemejarnos a Aquel que dio la vida por todos los hombres.

Este jueves santo, el Papa Francisco lavaba los pies a 12 presos de distintas confesiones religiosas. En dicha celebración, suplicaba a Dios por sacerdotes más cercanos, callejeros. Siguiendo la lógica de la predicación y sin desvirtuar las palabras del Santo Padre podríamos afirmar también que el mundo necesita de muchos más cristianos callejeros, dispuestos a llevar el mensaje esperanzador de la Pascua. Ser callejeros significa, en palabras de Francisco, estar siempre presentes, estar dispuestos a hablar con todos, acortar distancias, ser misericordiosos.

La Pascua de Jesús es el triunfo definitivo de Dios sobre el pecado y sobre la muerte; sobre el odio y la desesperanza; es el triunfo que cada hombre y cada mujer anhela en lo más profundo de su corazón porque significa que Alguien puede amarnos a pesar de nuestras muchas miserias y caídas. Solo el amor de Dios puede hacer de nosotros criaturas nuevas.

¡Felices Pascuas de Resurrección!

(*) Párroco de la Iglesia de Cristo Rey, en Villa Elvira, La Plata y Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.