19-04-2018
"#8M: Un liderazgo de interpretación de sueños"
Por Emilio Rodríguez Ascurra (*) @emiascurra

La marcha de este 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, fue mucho más que un homenaje o reconocimiento a las mujeres que marcaron la historia y a quienes día a día luchan por la paridad política, económica, social y cultural con los hombres.

El eje de la misma fue, sin lugar a dudas, el aborto. Tema que llego al Congreso Nacional y que se anticipa como uno de los debates principales para este año, pero también como una oportunidad histórica, pues pone al debate parlamentario de nuestro país, y por tanto a la discusión pública como tal, a la altura(superando otras diferencias) de países de avanzada en cuestiones sociales y de género como Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Italia, Noruega, Países Bajos, Portugal, República Checa, Suecia, Suiza, entre otros, donde el aborto es legal con restricciones respecto de la edad y semanas de embarazo.

Los cambios culturales acontecidos en el siglo XX y el fin de los relatos, y entre ellos el prototipo patriarcal, se proponen como una cosmovisión muy distinta a la que hemos recibido por educación, por cuestiones morales o religiosas. Es decir que lo que está considerado como tabú en algunos casos es una realidad que se da de hecho todos los días másallá de nuestro espanto e incluso de nuestro repudio.

La mujer hoy cumple un rol fundamental en la vida de lo político, también en la vida política con grandes líderes mundiales como MalalaYousafzai o Ángela Merkel, en tanto su nota de "madre" hoy puede ser considerado casi como un reductivismo intelectual, pues la mujer no se hizo solo para traer hijos al mundo sino para ser parte de la toma de decisiones de lo colectivo, algo que le estaba vedado. Hoy es profesional, trabajadora, líder, y luego madre podrían incluso decir algunos.

Estas "identidades feminizadas", como gustan llamarlas los defensores del constructivismo social, se constituyen hoy como el cambio de paradigma predominante y con ello la crisis de las instituciones y circunstancias promotoras del statu quo como la familia tradicional, el mundo laboral, la vida política y, en el caso del aborto, la apertura a una discusión sobre salud pública, ya no de raigambre netamente moral. El reclamo feminista en todas sus vertientes, sin compartir desde esta columna de opinión los hechos de violencia ni de vandalismo, no son sino la representación gráfica de un profundo movimiento que se da hoy en el seno social.

Una Argentina que quiere reingresar al mundo y ser parte del siglo XXI requiere de este tipo de debates profundos, de espacios pluriculturales y de prácticas democráticas que vayan másallá del rictus de tribuna, y que reconozca en el liderazgo femenino no solo un reclamo en función de su condición de mujer sino a modo de superación del liderazgo netamente de visión masculina. "El machismo argentino, radical o peronista, militar o no, nunca se banco que el mayor liderazgo político de los últimos 100 años haya sido el de una mujer y se llame Eva Duarte" Elisa "Lilita" Carrio.

(*) Emilio Rodríguez Ascurra, exclusivo para Cadena BA. 27 de diciembre de 2017

Lic. En Filosofía / Profesor UDE / Autor del libro "El cristianismo en dialogo. Hacia una espiritualidad abierta".




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