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| 15-02-2018 | Papelón, teléfono al "Colo" Mac Allister | |||
| Damián Blaum se quedó sin cruzar a nado el RÃo de La Plata de Colonia a Punta Lara por "error" de organización | |||
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Para Damián Blaum la natación en aguas abiertas es "esperar lo inesperado". Lo dijo un dÃa antes en Colonia, lo sufrió hoy en el medio del RÃo de la Plata, en el mismÃsimo lÃmite entre Uruguay y Argentina. Una falla en la organización, ajena al deportista que ponÃa el cuerpo, no permitió llegar a tiempo con los permisos para que nadara en aguas argentinas. Sin la autorización correspondiente, la Cruz Roja Argentina, responsable del cuidado del nadador, puso fin a la travesÃa y cargó a Blaum a un velero. AsÃ, este porteño de 36 años vio frustrada sus posibilidades de sumarse al puñado de nadadores que cruzaron de costa a costa (de Colonia a Punta Lara) el "rÃo más ancho del mundo".
"No lo puedo creer", repetÃa. "VenÃa paseando", se lamentaba a bordo de "Toto", uno de los tres barcos de apoyo. "Estaba volando". Sus guÃas Fernando y el "Colo" asentÃan y respaldaban las afirmaciones con los registros: Blaum habÃa nadado la mitad del recorrido en 4 horas y monedas y asà se encaminaba a pulverizar el registro de 10 horas y media del mendocino Gustavo Oriozabala, de 1993; el más bajo en cien años de intentos.
Hasta ese momento todo habÃa marchado incluso mejor de lo previsto. Sus colaboradores a bordo del semirrÃgido "Independencia" de la Cruz Roja informaban de los parciales en una pizarra. "Es una locura", dijo Blaum sorprendido mientras se hidrataba, cuando andaba por el kilómetro 15,2 en apenas tres horas de travesÃa.
Las condiciones del rÃo eran inmejorables: calmo, buena temperatura, viento a favor y un leve desvÃo en la marcha que serÃa corregido luego por la misma marea. La planificación se cumplÃa al pie de la letra: cada veinte minutos hidratación y cada hora un tercio de banana. Adelante, el velero "Toto" marcaba el camino; a un costado, el semirrÃgido "Independencia" transportaba a los guÃas; y en la zona el otro semirrÃgido, "Imparcialidad", brindaba apoyo al equipo de trabajo de Blaum y transportaba de "Toto" a "Independencia", ida y vuelta, a los timoneles y voluntarios de la Cruz Roja.
Ya muy atrás habÃa quedado la ventosa mañana de Colonia que obligó a estirar la partida hasta las 8 en punto. Fue en ese momento cuando Blaum cumplió la ceremonia: bajó de uno de los semirrÃgidos, nadó hasta una piedra de la costa uruguaya y se lanzó al rÃo, entre las sirenas de la Cruz Roja y el aplauso de ocasiones pescadores y turistas.
Desde ese momento, cuatro horas de ritmo sostenido, regulado para no exigir al cuerpo. Mientras, los organizadores seguÃan sin recibir el okey de la Prefectura Argentina. HabÃa buenas señales, habÃa alguna venÃa. Pero el lÃmite de tiempo lo marcaba el mismo avance del nadador: cuando Blaum llegara a la mitad exacta del rÃo habÃa que tomar una decisión.
Los feriados de Carnaval de por medio complicaron la presentación de la documentación pertinente del lado argentino. Con el visto bueno de la Prefectura de Uruguay, la primera mitad de la travesÃa fue posible, y hasta una embarcación local acompañó al nadador en su salida de Colonia.
Pero en esta margen del RÃo de la Plata no dieron los plazos para montar un operativo sanitario que garantizara el rápido traslado del nadador ante una eventual emergencia, vÃa helicóptero o embarcación ligera. Blaum no podÃa ingresar a aguas argentinas a nado. La decisión de Cruz Roja ya se conocÃa de antemano: si no habÃa permiso, el nadador debÃa subir al bote; Cruz Roja era responsable y tampoco podÃa "abandonar" al deportista.
Fueron momentos de tensión e impotencia. "Al bote no me subo", se escuchó a Blaum, quien entre los dos semirrÃgidos, y empujado por la corriente, intentaba entender qué estaba sucediendo. EntendÃa, pero no encontraba explicación. Y transcurrió aproximadamente media hora de diálogo en una improvisada ronda, con Blaum en el agua, equipo en un semirrÃgido y organizador en el otro. No habÃa vuelta atrás. Se terminaba la travesÃa.
A todo esto, más alla delárea del Gobierno nacional que debÃa dar el permiso llamativo silencio de la SecretarÃa de Deportes de la Nación a cargo del ex Boca, Carlos "Colo" Mac Allister, que es desde donde deberÃa asistir a los deportistas que van por estas azañas y facilitarle los trámites.,
Impotencia
Damián Blaum comprobó que está en condiciones de cruzar el RÃo de la Plata y hasta de pulverizar la marca de 10.30 horas. Sin embargo, solo una parte depende de él. Este miércoles se dieron las condiciones ideales de rÃo para intentar la travesÃa. Las mismas que no se dieron en diciembre, cuando tuvieron que cancelar dos veces las fechas de intento. De hecho, en caso de que hubiese buscado el cruce mañana, ya las condiciones se anuncian menos favorables. Y a partir de ahora se abrirán nuevas ventanas (margen de dÃas tentativos), aunque nada garantiza que se den las mismas condiciones de rÃo, ni que el nadador esté en su plenitud. "Era hoy", decÃan en su equipo, "un papel nos cagó".
Un paso en falso para el cruce
El cruce del RÃo de la Plata no es un cruce que esté instalado dentro del circuito de los cruces. Y en ese intento por instalarse hoy dio un paso en falso. Una "descoordinación en el operativo de seguridad", según la empresa Swim Argentina, obligó a interrumpir la travesÃa. Eso es parte de la logÃstica y de la organización que aún no tiene este desafÃo que busca ser parte de retos como el cruce del Canal de la Mancha o el Estrecho de Gibraltar, y que intenta también conformar una suerte de trÃada junto al Canal de Beagle y el Estrecho de Magallanes.
Por delante
Tras la frustración, Damián Blaum ya recibió una propuesta de reintentar el cruce apenas las condiciones de rÃo estén dadas. Pero además, para la próxima semana estaba previsto un intento de cruce de la también nadadora profesional Pilar Geijo, a beneficio; luego el intento de Lucas Rivet, uno de los organizadores; y por último el de una competidora española que intentará ser la primera persona no sudamericana en cruzar el "rÃo más ancho del mundo". (DIB)
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