19-10-2018
“Otra muestra de dictadura en Venezuela: A Pérez lo fusilaron extrajudicialmente”
Por Belen Marty @belenmarty

"Lo fusilaron. Fue una evidente ejecución extrajudicial", me dice una colega venezolana que prefirió mantener el anonimato. La sangre de los caídos en la operación militar venezolana que terminó con la vida del sublevado Óscar Pérez está todavía tibia sobre el suelo. Lo remataron con un tiro en la cabeza a él y al resto de sus compañeros, según explica el acto de defunción de todos ellos.

 

El soldado venezolano (que no asesinó a nadie), hoy convertido en figura de la oposición, se vio rodeado por militares oficialistas y a pesar de haber grabado todo, intentó entregarse y no sobrevivió. Había anunciado que él no respondería con fuego pues conocía a varios funcionarios que lo tenían rodeado.

 

Al sábado la situación era la siguiente: Familiares y autoconvocados exigían en la morgue judicial que les entreguen el cuerpo de Pérez mientras al resto de los compañeros los habían enterrado a la fuerza. El cuerpo de Pérez habría sido enterrado finalmente en las primeras horas del este domingo 21, sin autorización de sus familiares.

 

"Es una locura, porque no solo fue ejecución, sino que además quedó en evidencia con la bala en la cabeza, a eso le sumás las incongruencias con los testimonios del régimen. Además, están ocultando los cadáveres", explica la periodista.

 

Es la primera vez que Maduro sale diciendo que se cumplió por su orden confesando, así, que esos muertos son suyos. Con esta ejecución, tan llena de misterios, tan Netflix, tan cruel, el pasado lunes se habrían quebrantado varios convenios internacionales de derechos humanos, entre los que se encuentra el de Ginebra, destacado tratado del Derecho Humanitario Internacional.

 

La masacre en la cual murieron todos se dio luego que los militares fieles a Maduro dieron con el paradero de los sublevados. Ellos eran buscados desde finales de junio pasado cuando secuestraron un helicóptero de la policía judicial y tiraron bombas, sin herir a nadie, al Tribunal Supremos de Justicia (TSJ) y al Ministerio del Interior.

 

¡Al enemigo, ni justicia!

 

La recurrente y polémica frase dicha por el Juan Domingo "Pocho" Perón es una clara muestra de la incivilización política reinante en aquella época (un odio creciente entre los peronistas y antiperonistas). Época que parece emular Maduro con las acciones focalizadas en asesinar a sus oponentes. Un enemigo, que puede convertirse solo en adversario si se respetasen sus derechos más básicos.

 

Por supuesto, como en toda dictadura, los derechos individuales están sujetos al capricho de la elite gobernante. A merced de su moral. Justamente, una sociedad republicana es una sociedad superadora porque prima, por sobre todo, un orden justo por encima del cacique de turno.

 

Recordemos en que 1992, Hugo Chávez en conjunto con varios otros militares intentaron tomar el poder por las armas en un claro golpe de estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Aún contando con cierto apoyo popular y militar la artimaña política fracasó y los sublevados se rindieron.

 

Por supuesto, ellos no fueron ejecutados ni mucho menos (otra hubiera sido la historia de ese país) sino que fueron enviados a prisión mientras duró el juicio. Dada la lentitud del proceso judicial, el entonces presidente Caldera reconoció su sobreseimiento y todos fueron liberados.

 

La situación actual

 

Fuera de este episodio dantesco, Venezuela es un borracho que pide más vodka. A la falta de comida, las largas cola para conseguir productos de necesidad básica y a la falta de medicinas y a un crimen imperante, el país ahora entró en el universo de la hiperinflación.          

 

Con un Banco Central que dejó ya de repartir estadísticas de manera regular (alguna semejanza con la época K es pura casualidad), los únicos datos confiables los entrega la comisión de finanzas de la Asamblea Nacional que asegura que los precios ascendieron un 2,616% durante el 2017, y solo un 85% este último diciembre. Obviamente es un gobierno que se financia imprimiendo billetes, o sea, una serpiente mordiendo su propia cola.

 

En los años 70 Venezuela era el país más rico en todo Latinoamérica. Hoy está a punto de ser superado por Perú y un tercio de su economía se achico desde el 2013. Es mucho.

 

Asesinatos al menú, con una economía que socaba cualquier esperanza, parece ser el diario de todos los días por allá. Por lo pronto, el episodio de Pérez no parece ser algo aislado en una dictadura que no para de violar los derechos individuales de toda la comunidad.


Belén Marty. Exclusivo para Cadena BA. 22/01/2018

Periodista,  Lic. en Comunicación Social (Univ. Austral), Maestrando en Economía y Ciencias Políticas (Eseade). Directora de Academia WAW. Ex corresponsal Cono Sur y Cuba de Pamam Post. Ex gestora de Contenidos de @StaplesAR.