20-08-2018
"El sindrome de Alfonsín"
Por Dardo Pereira @juanba2406

Sobrevuela en los controvertidos y complejos tiempos de la política argentina,un sector desestabilizador y belicoso al que se ha dado en llamar el "club del helicóptero". El mismoesta conformado por un grupo variopinto, al cual  lo único que los une es la disposición y el fanatismo para voltear al gobierno, en donde se acomodan como pueden diferentes especímenes de la fauna política local, desde kirchneristas decepcionados con la pérdida del poder y el cada vez más notorio alejamiento  de su jefa del firmamento nacional. Ex funcionarios que no pueden admitir tener que ir a trabajar, porque de eso "no saben ni un pito", y una izquierda torpe y trasnochada, que todavía piensa que el mundo está parado en el siglo XIX, y que con tirar piedras y quemar contenedores,encuentran"el campo orégano" que anticipa la revolución bolchevique. 

Es importante aclarar también, que del otro lado hay  un gobierno que pensó que las cosas iban a ser mucho más fáciles, que entendía que con solo torcer el rumbo de barco (que por cierto iba directo a chocar con el iceberg), rápidamente llegarían las inversiones para generar trabajo y que la solución la encontrarían a la vuelta de la esquina. Pero esto no fue así, no es así y no será así.

El gradualismo que se pretendió instalar, resulto para sectores populares un verdadero mazazo al flaco bolsillo de los contribuyentes. Por eso ahora a dos años del inicio del gobierno, y pasado unos pocos meses de un contundente triunfo electoral, poco a poco comienza un lento pero perceptible desgaste con el electorado.Sostiene los más optimistas que el mismo se puede revertir, pero mucho dependerá de las medidas que se implementen y del accionar de los funcionarios.

De todas formas se evidencia un alejamiento de la esperanza para la ciudadanía, porque en Octubre después del triunfo había esperanza en el 2018, porque estaba lejos.Hoy ya estamos en la realidad del 2018, y la esperanza comienza a desvanecerse como agua entre los dedos.

Se puede observar que se ha  perdido el tiempo y se gastaron muchos cartuchos dela única y valiosísima arma con la que cuenta el gobierno,que es su fuerte respaldo electoral, sin que hasta ahora haya encontrado el camino para resolver las cuestiones complejas y acuciantes que encierra nuestra economía.

También es cierto que la telaraña en la que se gestó el otrora estado de bienestar desde los lejanos tiempos del General,ha maniatado al gobierno.El estado benefactor termino convertido en un conjunto de bolsones mafiosos, inflación galopante, déficit fiscal, a lo que se le debe sumar políticos corruptos, gremialistas enriquecidos  y empresarios prebendarios, todos ellos extrañando los días de oro cuando detentaban el poder.

Los acontecimientos que se vivieron a mediados de diciembre, traen a la memoria lo que luego de un tiempo,le sucedió al presidente  Raúl Alfonsín. Ya que un  síndrome es el conjunto de fenómenos que siendo concurrentes unos con otros, terminan caracterizando una determinada situación, es por eso que se ven algunas semejanzas del pasado con los hechos del presente.

Pocas veces la clase media que mira la vida desde el living de su casa, debe haberse sentido más y mejor representada como con el caudillo radical. Frente a un peronismo dividido y eternizado en un pasado, que la nación toda  anhelaba olvidar, emergió la enorme figura del hombre nacido en Chascomus, quien con fuerza y convicción,y recitando el preámbulo, señalaba el único camino  posible para volver a nuestro destino de grandeza: recrear la República.Así se ganó el corazón de la clase media  y esparció la esperanza  por gran parte de la sociedad.

Sin embargo las mieles del poder, embriagan hasta al más diabético de los experimentados jugadores. A pesar que sentó de una  en el banquillo de los acusados, a los todavía poderosos autores del genocidio más grande de Latinoamérica, y eso no era bajar un cuadro veinte años después en una recorrida de poca monta y con militares vencidos y sin  tropa. Alfonsín los metió en "cana", presos y con poder.

Luego busco con una tibia ley Mucci democratizar los sindicatos, recibiendo el compacto y firme rechazo de una CGT anticuada, que al ritmo de las "lloronas" camperas sindicales no estaba dispuesta a dejar "la caja", ni a perder los privilegios que alguna vez les confiriera Onganía, transformándolos  de un grupo de presión,  a un factor de poder capaz de voltear gobiernos.

Tampoco la iglesia que acompaño en silencio la represión genocida, estuvo a la altura de las  circunstancias para defender la República.Como tampoco los medios, ni aun aquellos sectores nostálgicos del setentismo comprendieron el clamor republicano de la época.

Y de a poco, como sin querer pagar la cuenta, que cada vez era más abultada el caudillo radical vio licuar su poderío,ya sin autoridad para frenar ese lento pero incesante desbarranco. Solo fue cuestión de tiempo. Algo de esto,  por supuesto en otro contexto y con otros personajes,  le puede comenzar a suceder a este  gobierno, que subió las tarifas como si no pasara nada, que hace una reforma jubilatoria en época impropia, trasformando de golpe y porrazo en pobres angelitos defensores de los abuelos, a las alimañas que quieren retornar al poder a cualquier precio.

Aumenta la nafta y los servicios públicos, pretende sacar empleados públicos,  sin darse cuenta que todo esto ya paso y que lleva  al gradualismo compulsivo, a convertirlo en una enfermedad que cuando uno trata de frenarla ya es demasiado tarde, y la cirugía sin anestesia precipita el final que nadie quiere.

Cambiemos tiene la enorme responsabilidad de encontrar en su tablero de control el estadista que la nación requiere, además del equipo que genere los consensos para continuar la marcha, acallar las protestas callejeras con políticas públicas de acercamiento a la gente y dejar de agitar la grieta para ganar elecciones.

Todo esto es lo que deberá resolver a lo largo del 2018,para ponerle fin a estos signos de deterioro que paulatinamente se advierten, debiendo descargar con inteligencia  toda la artillería que la ciudadanía en algún momento, cuando emitió su voto pensó que era posible.

Dardo Pereira, exclusivo para Cadena BA. Miércoles, 18 de enero de 2018.

Odontólogo. Profesor de Historia. Presidente de la Sociedad Odontológica de La Plata (SOLP). Docente de la Facultad de Odontología de la UCALP. Escritor.