23-06-2018
"Balance de 2017: 'Argentina infectada de inflación, con mucho por mejorar'"
Por Belen Marty @belenmarty
El economista Milton Friedman decía que, si pones al gobierno federal a cargo del desierto del Sahara, en 5 años tendrás escasez de arena. Ejemplo de eso el gobierno venezolano, al cual le dieron la administración del petróleo y se quedaron sin nafta.

Bueno, diferente pero no tanto, tenemos el caso del gobierno de Macri que a través de su equipo económico anunció (vaya sorpresa) que tiró la toalla -o colgó los botines- y elevará las metas de inflación para el 2018 estableciendo una (muy optimista) meta de 15% para el año que comienza. 

En el ínterin (entre revista y revista) los que pueden tomarse vacaciones en el exterior (o los que pueden darse el lujo de ahorrar) se quieren morir con la suba del dólar. Si bien en esta época aumenta su demanda, es claro que muchos no creen que el gobierno llegue a esa meta inflacionaria tampoco.

En este sentido, es importante señalar a modo de contexto que el año pasado solo fueron cinco los países del mundo que superaron el 30% de inflación anualizada. Y Argentina estuvo dentro de ese selecto grupo que integran otros países envueltos o en guerras civiles o plenas dictaduras. Un lujo.

El país está infectado con la enfermedad de la inflación. En el medio de este circo, ajustan a los privados. Sigue el desopilante gasto público justificado en boca de algunos políticos porque tiene la baja del gasto tiene un "alto costo social". Pero no se les cae la cara al pedirle al sector privado que se ajuste el cinturón (una vez más y van…). Cortan subsidios haciendo que el ciudadano de a pie pague más tarifas, pero sin intención de reducir el gasto. 

Los privados somos los que más estamos sufriendo las medidas tomadas por este gobierno. Sin perjuicio de las políticas sabias y oportunas que tomaron desde que llegaron al poder (fin del cepo, etc.), a este gobierno le falta coraje para tomar las decisiones necesarias para acabar con esta situación fiscal moribunda.

Hablamos de subir impuestos (o cambiar este o por aquel, y subir el de allá), inventar nuevos, pero no se dice nada de frenar la obra pública, desvincular personal estatal o cerrar alguna de las miles de secretarías que mantenemos entre todos. Recordemos: nuestra situación fiscal es crítica.

Al menos el gobierno podría cuidarse en el universo de lo simbólico. Una foto del gobierno de la ciudad de Buenos Aires brindando con champagne mientras muchos juntan hasta las monedas para llegar a fin de mes y quizás, comprarse una sidra.

Otro detalle de la retórica política sucedió en el programa de Fantino. El periodista entrevistó al presidente argentino y este último precisó, sin tapujos, un doble discurso: por un lado, la intención de no bajar el gasto "en nada" y al mismo tiempo, el deseo de no endeudarse más. Ahora, yo no se como se hace para no bajar el gasto y no endeudarse (bueno sí, imprimiendo billetes y generando aún mayor inflación). 

En este mismo paralelismo dialéctico, el presidente expresa su punto de vista de que no se puede despilfarrar los recursos públicos cuando hay tanta pobreza (yo coincido con el mandatario). Sin embargo, debería mandarle un memo al Jefe de Gobierno y avisarle que hacer un "campeonato al mejor asado de obra" o el "campeonato federal de asado" implica despilfarrar dinero público. Muchachos, hay otras prioridades. El país necesita ese dinero para otras cosas más apremiantes. 

Navidad y fiestas. ¿Estamos bien? El analista económico Iván Carrino explicó que no podemos decir que sea el consumo el que estimula la producción. Esto lo mencionó a raíz de la inocente creencia que las ventas navideñas estimularon la economía argentina. 

"De hecho, las ventas navideñas son la consecuencia de inversiones y producción previas, no la condición para que éstas existan.El consumo de navidad no estimula la economía, sino a la inversa. Una economía saludable permite a los ciudadanos tomarse algunos días del año para celebrar y regalarse cosas inundando los shoppings. Pero sin producción y trabajo, no es posible el festejo navideño", indicó el experto.

Como dice el director de la Fundación Libertad y Progreso, Agustín Etchebarne, el verdadero problema que aún no vemos que se encare de manera contundente es la reducción del déficit fiscal. "Esto es lo que provoca, a su vez, el déficit de cuenta corriente que será de unos USD 9000 mil este año". No parece dar ánimos demasiado optimistas pero lo importante para curar una enfermedad es acertar con el diagnóstico.

Belén Marty. Exclusivo para Cadena BA. 31/12/2017

Periodista,  Lic. en Comunicación Social (Univ. Austral), Maestrando en Economía y Ciencias Políticas (Eseade). Directora de Academia WAW. Ex corresponsal Cono Sur y Cuba de Pamam Post. Ex gestora de Contenidos de @StaplesAR.