17-12-2017
"La única verdad es la realidad que se transforma"
Por Carlos A. Sortino (*)  @CarlosASortino 

Aquellas patas en la fuente no eran peronistas: eran socialistas, comunistas, radicales, conservadoras (sin sus estructuras orgánicas), algunas eran anarquistas y muchas (no sé si la mayoría) carecían de terminal político-partidaria. El peronismo nació de ese crisol ideológico y de allí su compleja heterogeneidad. Por eso, el peronismo es, al mismo tiempo, el problema y la solución. Los que insisten en achacarle sólo una de estas propiedades, no están buceando en su profundidad cultural ni serán efectivos a la hora de organizarse con él o combatirlo.  

No sé si habrá peronistas y anti peronistas que suscriban mi lectura de su historia común, porque ambos son, a mi juicio, sentimientos irreversibles. Sólo sé que hablar del peronismo sin pertenecer a él es pertinente. Porque a muchos nos sigue pareciendo que un proyecto político nacional y popular, por ahora, no puede prescindir de ese movimiento. Simplemente, porque somos descendientes y herederos de aquellas patas socialistas que hallaron alivio en aquella fuente, luego de marcarle el culo a sus rancios y retrógrados dirigentes.

Obstáculos

Nos ocupa un miserable chisperío de vanidades, contaminados como estamos por ese combustible ideológico de la clase dominante, que mantiene aceitados los ejes constitutivos de nuestra cultura, de nuestro sentido común: el individualismo y la exclusión, aun en movimientos populares, nacionales, democráticos. El personalismo no se diluye. Lo colectivo no se materializa. Porque el sentido común hegemónico coloca al "ciudadano" como único responsable de su propio destino, y, al tiempo que lo enaltece en apariencia, lo envilece en la realidad, porque si es el único responsable de su propio destino, el otro no le importa nada, el otro es tan sólo un obstáculo que debe ser removido, que debe ser desaparecido de la ruta.

Y en esta atmósfera viciada olvidamos que la política, en tanto praxis de un posicionamiento ideológico, no se agota en la gestión ni se degrada por la corrupción, y corremos detrás de la zanahoria de relatos políticos hegemónicos que sólo dan cuenta, para bien o para mal, de "la gestión" y/o de la "corrupción". En ambos casos, el proyecto político se esfuma y la pertenencia ideológica se diluye. Es una manera de hacer política sin decirlo: gestionar eficazmente todos los medios necesarios para fabricar y sostener un sentido común que rechace la política.

Será por eso que son hegemónicos. Porque articulan con el "sentido común", que no es otra cosa que una producción cultural añeja de los centros de poder, para que nadie hable de política. Para que nadie sienta ni piense que pertenece a un campo ideológico conservador y retrógrado. Para que nadie sienta ni piense que puede pertenecer a un campo ideológico transformador y actuar en consecuencia.

 

Iluminaciones

 

Pero no es necesario renunciar a ninguna identidad ni a ninguna autonomía, no es necesario diluirse en ningún sello, no es necesario convertirse en adorador de un líder carismático, no es necesario confluir en una alianza electoral, no es necesario nada de eso para articular una fuerza política alternativa. Es suficiente con reconocer un objetivo inmediato común, sin confundir táctica con estrategia, y poner manos a la obra. Ellos, los que gobiernan, lo comprendieron perfectamente, lo pusieron en práctica y gobiernan sin fisuras. Sí, lo afirmo: sin fisuras.

Sólo se ejerce el poder cuando se administran los propios intereses económicos y hay conciencia de clase. Así, no hacen falta líderes carismáticos. Sólo es necesario organizarse en "equipo" y crear una marca potente. Los que no pueden ejercer el poder, dicen luchar por la necesidad ajena (nunca por la propia, porque no existe) y apelan a un líder carismático para que los ordene y los conduzca, porque su conciencia de clase reprimida (pequeño-burguesa, o sea, progresista, o sea, nada) y la ausencia de necesidades materiales sólo les permite dar testimonio de su impotencia política y echarle la culpa al líder, sin hacerse cargo de nada.

A pesar de esta evidencia, el peronismo (no sé si todo) sigue sosteniendo la antinomia "Pensamiento nacional vs. Pensamiento colonial" y deja de lado la lucha de clases. Eso es la vieja tercera posición, ni yanquis ni marxistas, burguesía nacional en alianza con trabajadores patriotas, etc. Será cuestión de seguir discutiendo cuál es el verdadero conflicto. Pero, mientras tanto, hay que juntarse para desbancar a quienes están destruyendo nuestra vida y las vidas de nuestros hijos.

Cristal

 

Quizás este micro relato de Héctor Oesterheld, titulado "Ciencia", pero que bien podría titularse "Política", sea ilustrativo:

 

"En algún lugar de los vastos arenales de Marte hay un cristal muy pequeño y muy extraño.


Si alzas el cristal y miras a través de él, verás el hueso detrás de tu ojo, y más adentro luces que se encienden y se apagan, luces enfermas que no consiguen arder, son tus pensamientos. Si oprimes entonces el cristal en el sentido del eje medio, tus pensamientos adquirirán claridad y justeza deslumbrantes, descubrirás de un golpe la clave del Universo todo, sabrás por fin contestar hasta el último por qué. En algún lugar de Marte se halla ese cristal. Para encontrarlo hay que examinar grano por grano los inacabables arenales.


Sabemos también que, cuando lo encontremos y tratemos de recogerlo, el cristal se disgregará, sólo nos quedará un poco de polvo entre los dedos. Sabemos todo eso, pero lo buscamos igual".

((*) Carlos Sortino exclusivo para Cadena BA. 2/12/2017

Periodista, ex docente de la UNLP. Referente de la Agrupación Municipal Compromiso y Participación (COMPA): https://www.facebook.com/COMPALaPlata/




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