17-12-2017
Vidal, con el corazón al sur y la billetera abierta a los yuanes
Por Andrés Lavaselli @Lavaselli (Agencia DIB @AgenciaDib)
Con la jefa explorando en China la posibilidad de colocar deuda a mediano plazo en yuanes y el peronismo corroído por una cariocinesis que desprende nuevos fragmentos del viejo magma común a cada hora que pasa, Cambiemos puso en marcha, de modo casi inadvertido, su plan más ambicioso: la conquista del adverso Conurbano sin la necesidad de recurrir a aliados.

El disparo de largada lo dio la gobernadora María Eugenia Vidal antes de subirse al avión, a principios de la semana que pasó. Con US$ 200 de los 400 millones necesarios asegurados por el Banco Mundial y el DIB, fue hasta la emblemática villa 31 de Retiro, hoy en trance de transformarse en "Barrio 31", para confirmar desde allí que lanza su propio plan de urbanización  de asentamientos.

Esa iniciativa, que comprende trabajos en ocho barriadas y beneficiará a 18.780 familias de La Matanza, Quilmes, San Martín y San Isidro, tiene un objetivo político concreto: mostrar sensibilidad social en territorios golpeados por el ajuste actual, pero a los que el gobierno anterior (el régimen peronistas de 25 años previo, según Cambiemos) tampoco les cambio la vida.

Vidal cree que entrar a esas villas con obras menudas y no tanto (prometen desde trabajos hídricos, cloacas e iluminación hasta refacción de casas particulares) es mostrar un cambio donde pocos creían que podía llegar. En sus planes, esa intervención se reforzará, usando parte de los fondos del acuerdo con los gobernadores, con dos ítems clave: cloacas y asfalto, para lo que recibirá apoyo nacional.

Hace unos meses, la propia Vidal, en una declaración mal leída, dio la clave de otra "pata" del plan. Fue cuando dijo "esta vez vinimos para quedarnos", en una  visita a una casa de encuentro comunitaria de Florencio Varela. No hablaba de reelección sino del despliegue (que desde entonces no cesó) de un dispositivo de contención territorial que comanda el ministro de Desarrollo Social, Santiago López Medrano.

Esa red aplica un marco estatal a esa mediación política "intermedia" -ayuda inmediata, clubes de barrio, comedores- que el peronismo tradicional desplegó desde siempre. Ahora, Cambiemos convive en buenos términos con esa malla (la tranquilidad que hasta se percibe en un fin de año con aumento de tarifas es sintomática) e incluso incorpora -a veces llave en mano- algunos fragmentos a su dominio.

Confiada en la tracción que tendrá su candidatura a la reelección, Vidal suma al dispositivo de gestión, el monocromismo político: ya despliega dirigentes propios para pelear las intendencias. En  Avellaneda, por  caso, impulsa al concejal Sebastián Vinagre, pero con un plan B que es casi A: Gladys González en las gateras. La hipótesis de ganar el distrito la sostiene la buena perfomance en octubre y la pelea del ultra K Jorge Ferraresi con Jorge Calzoni, presidente de la Universidad local y su "hermano" de la política. La Matanza -con el plan de división en stand by- tiene al ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, más convencido de sus posibilidades de ganar que la que tiene sus jefes políticos, que de todos modos creen que puede recortar hasta 8 puntos ahí.

No es el único "doble" juego: para pelearle Lomas a Martín Insaurralde, muestra al ex presidente de Temperley, Hernán Lewin, pero por lo bajo busca convencer a Jorge Lapegüe, el periodista e TN. Será, como fuere, el fin de la tercerización en el clan Mércuri. Facundo Manes es radical pero Vidal lo cuenta como propio: podría ir contra Gustavo Posse en San Isidro. Para finalizar con otro aliado, más problemático, se anota Guillermo Montenegro, posible candidato en Mar Del Plata contra Carlos Arroyo.

Nombres hay una decena larga más. Falta tanto que no vale la pena repasarlos a todos. Apenas, dejar constancia que la avanzada de Vidal se da en paralelo con una nueva división del peronismo, que podría terminar con su bloque de diputados atomizado en cuatro fragmentos. Se sabe: en los años impares, el peronismo tiende a unificarse; en los pares, lo contrario. Esta vez, como otras, la es dinámica acuerdismo (intendentes) contra oposición dura (kirchnerismo). El problema, para este campo, es que 2019 podría ser demasiado tarde para el reencuentro. Para ese año, en tanto, Vidal podría coronar el contacto con un banco chino con el que podría hablar en esta gira. En principio, se trata de diversificar la cartera de deuda: yuanes, además de dólares, euros -una novedad de este año- y pesos para hacerla más estable. Blindajes de una candidata que se autonomiza. (DIB) 



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