17-12-2017
"Reforma Previsional | El Senado: 'Una minoría de privilegiados que condena a la mayoría'"
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez

A propósito de la mal llamada reforma previsional. Sin mayoría, y gracias a los senadores peronistas, Cambiemos logró media sanción.

El miércoles por la noche, los senadores nacionales emprendieron el debate sobre la mal llamada reforma previsional. El Gobierno contaba con un acuerdo previo, que le daría, como finalmente sucedió, las manos en alto necesarias para obtener la media sanción.

La cámara de senadores es una de las instituciones más reaccionaria y antidemocrática del régimen político. Aunque bajo el supuesto espíritu de quienes se dicen "representar al pueblo", expresan los intereses de las provincias, por ende, de sus feudos gobernadores.

Compuesta por los legisladores que cobran dietas y jubilaciones de privilegio, deliberan sobre la vida de millones, que les son ajenos. Y aunque sus mandatos son de hasta seis años, pueden ser reelegidos indefinidamente, hasta que, como sucedió ayer, un Carlos Menem refugiado en los fueros, ize la bandera el día de la jura de los nuevos acompañantes.

Son quienes al asumir, posando la mano sobre la Biblia, juran por "la Patria, Dios y los Santos Evangelios", pero gozan con la impunidad de quienes no pueden ser revocados, para que "si así no lo hicieran" no sean Dios y la Patria quienes lo demanden.

Son tres por cada provincia, sin importar la cantidad y necesidades de sus habitantes. Salvo, cuando cada dos años, llega el día en que las hormigas productoras de riqueza, se transforman en ciudadanos con voto obligatorio y secreto, como el silencio.

Una minoría

Anoche, en un solo acto, derribaron toda la teoría del estado moderno, que intenta ocultar que en la sociedad hay clases e intereses irreconciliables. Y que a pesar del Leviatan de Hobbes, el "contrato social" de Locke, la "voluntad general" de Rousseau, que inspiró a los constitucionalistas norteamericanos que escribieron nuestra Carta Magna, el Estado no es neutral.

Por la noche, los supuestos representantes, cuando sus subordinados descansaban al menos unas horas, hablaban de los jubilados como "cargas", como "gastos", como "costos" del Estado. Ellos, o que nunca trabajaron o que representan a quienes viven del trabajo ajeno, deliberaron sobre cuánto van a cobrar o hasta cuando van a laburar, los que sólo tienen su cuerpo y su fuerza para vender a cambio de un salario que les permita sobrevivir el largo mes.

Lo hicieron, desconociendo u ocultando las historias de aquellos que ni siquiera llegan a jubilarse, porque antes de poder pensarlo, están dejando su vida y sus anhelos en las puertas de los trabajos que le quitaron, en nombre de las ganancias de algún patrón, grande o pequeño, nativo o extranjero, lo único que tenían.

Mientras la ciencia genera las condiciones para que extendamos el tiempo de vida, son tratados los adultos mayores con desprecio por "improductivos", por no generar el "valor" que llena los bolsillos de los expropiadores de sueños y deseos. Un desprecio que se siente en las largas colas de un sistema de salud expulsivo, y en las cajas de las farmacias donde los laboratorios reúnen de forma extorsiva plata a cambio a algun remedio.

Anoche, a ellos, los mandaron a competir con los jóvenes precarizados, en el cruel mercado de trabajo; para que los pobres de todas las edades presionen a la baja del salario, y desentenderse de los costos de mantenerlos. Mientras con látigos exigen los sedientos de fortuna, subir la productividad, para llenar la copa que nunca se derrama para quienes la esperan mirandola brillar, desde el subsuelo.

Esto es el capitalismo, el de los empresarios que los expulsan, y el de sus representantes que los desprecian como un mal cálculo.

El miércoles por la tarde, sindicatos, organizaciones políticas y sociales, se movilizaron. Fue un inicio tardío, pero aún insuficiente. El alto rechazo a la mal llamada reforma previsional necesita ser organizada, con sus poderosas instituciones, como los gremios, a la cabeza.

Ellos fueron 43 privilegiados encerrados en una cámara, mientras las mayorías dormían, y se sueña con el despertar colectivo.   

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 301/11/2017

Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"




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