19-11-2017
"La pelea por el PJ bonaerense, expresión de la crisis de los partidos tradicionales"
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez

Finalmente, el 17 de diciembre se renovarán las autoridades del PJ bonaerense. El actual presidente, Fernando Espinoza, que se había pedido una licencia para poder presentarse como candidato en la lista de Unidad Ciudadana, fracasó en su intento de realizar la elección interna del partido en marzo del año que viene. Eduardo Duhalde, que está cada día más cerca de Cambiemos, amenaza con ir a la justicia si no respetan los mecanismos de la Carta Orgánica del partido, y prendió todas las alarmas.

Hasta el momento, públicamente han demostrado que presentaron candidatos dos sectores. Por un lado, Menendez, intendente de Merlo, que propone la lista "Unidad con renovación". No casualmente participó de un plenario, del peronismo de la primera sección electoral, con Felipe Solá que se aleja del Frente Renovador de Massa, luego del fracaso de la angosta avenida del medio.

Las intenciones de Menéndez apuntan a conformar una lista de todos aquellos que están por la unidad sin restricciones, incluyendo a massitas y randazistas. Le juega en contra que avanza la causa judicial por fraude en su contra, denominada "mochila verde". Un litigio que lleva más de una década, de cuando era director de Casinos de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Felipe Solá como gobernador.

Está acusado de defraudación agravada en perjuicio de la administración pública. En la "mochila verde" había 600 mil pesos, correspondiente a un Casino, pero según consta en la investigación, no existe recibo alguno que acuse tal movimiento de dinero. Sectores del peronismo, en medio de la embestida judicial contra referentes del Gobierno anterior involucrados en casos de corrupción, quieren evitar que el próximo presidente del PJ bonaerense siga el mismo camino que Boudou y De Vido.

Otros les ponen límites a su candidatura por su acercamiento a Pichetto antes de las elecciones de octubre. Cristina, segun trascendidos publicados en distintos medios, habría sostenido que no le genera confianza. Por otra parte, su amistad con Tagliaferro, intendente de Cambiemos por el municipio de Morón, genera también reparos por parte de sus compañeros.

El otro intendente que presentó oficialmente su candidatura es Walter Festa, del municipio de Moreno, que apuesta a la reconstrucción del peronismo, desde la figura de Cristina y el kirchnerismo. Basado en los 3.529.900 votos obtenidos por la ex mandataria, presentó una lista denominada "Peronismo kirchnerista". Pero el intendente ligado a La Cámpora no se encierra en su propio círculo. Junto a Cristina, participó un día después de presentar su candidatura ante la junta electoral del partido, de la inauguración de un Hospital oncológico en Jose C. Paz. Al acto fue invitado por el polémico intendente Mario Ishii. 

Ishii es quien propuso la vuelta al servicio militar obligatorio, para "combatir la inseguridad". E impulsó una campaña reaccionaria en común con el diputado Alfredo Olmedo, donde se mostraba a jóvenes humildes robando y drogándose, y se proponía que ingresen al Ejército como salida. Olmedo es a su vez el legislador que en una de las últimas sesiones realizadas en el Congreso nacional se refirió a la muerte de Santiago Maldonado en el contexto represivo, sosteniendo que había que "condecorar al gendarme herido", luego de que en varias oportunidades había declarado contra "el show" de las manifestaciones que exigían su aparición con vida, mientras repetía que "seguro se fue a Chile". 

Pero el sector que representa al peronismo del interior de la provincia de Buenos Aires, batalla contra lo que denominan la "conurbanización" del PJ. En ese grupo está el ex secretario de Seguridad de Cristina, Sergio Berni, de origen militar, entre otros representantes de los municipios donde arrasó la ola amarilla que permitió el triunfo de Bullrich.

En este marco Espinoza pretendía su renovación. Pero su ex jefe, Eduardo Duhalde, está al acecho para judicializar la elección interna, y lograr una posible intervención.

El ex presidente hizo pública una carta que deja a las claras el estado de situación. Parte de considerar que el PJ atraviesa la "mayor crisis vivida por el peronismo en su historia", y da cuenta de que "sólo el 18% de los argentinos confía en los partidos" en clara referencia a la crisis de los partidos tradicionales que atraviesa a los regímenes políticos de variados países.

Y continúa aseverando que esto "golpea más duro al peronismo, que ha gobernado un cuarto de siglo desde el regreso a la democracia, y ha entregado el gobierno con un tercio de población en la pobreza. A eso llamo, si tapujos, fracaso."

De lo que está dando cuenta Duhalde, más allá de sus amarillas intensiones, es la crisis de los partidos de gestión estatal, que involucra tanto a quienes aplicaron ofensivamente los planes neoliberales, como incluso a quienes mantuvieron los problemas estructurales que afectan a las mayorías en los años de bonanza económica.

Los partidos del régimen, construidos o sostenidos desde el poder ejecutivo, están en términos históricos en jaque. La crisis del 2001 no sólo desmembró a la vieja UCR, como partido nacional, sino que dejó tambaleando al PJ, que tuvo su próximo golpe luego de la crisis económica internacional del 2008, cuando sufrió un cambio en el viento de cola.

Recién en el 2015 se expresó electoralmente la ruptura de importantes sectores de trabajadores y populares que le soltaron la mano al proyecto del kirchnerismo, expresado en la candidatura de Scioli, que ya era un adelanto de los virajes que se venían.

Sin tener en cuenta este balance, es imposible explicar el fenómeno Cambiemos. Como bien explicó Vommaro, autor de "La larga marcha de Cambiemos", en la Conferencia sobre Comunicación Política organizada por Asacop, el PRO nació desde el sector privado con el G25, y tenía peso en los sectores medios y altos, concentrados en la Ciudad de Buenos Aires. Pero se desarrolló como una fuerza de rechazo al kirchnerismo, y desde Cambiemos, ayudado por el gradualismo financiado con endeudamiento, se conectó con el electorado popular que ya había procesado una ruptura política con el gobierno anterior.

Si ese quiebre tendrá un carácter histórico y definitivo está por verse. Aunque la falta de ideas que ya adelanta la elección de autoridades del PJ bonaerense no parece revertir la tendencias. En días donde los habitantes de la provincia de Buenos Aires que rechazan los anuncios de "reforma laboral" alcanzan los guarismos del 50%, mientras el triunvirato de la CGT negocia con Macri y sectores de la Corriente Federal dicen que no la van a dejar pasar, mientras en sus gremios firman acuerdos flexibilizadores como con el convenio de los lecheros.

Ante la crisis de los partidos tradicionales de gestión estatal, y las cortas perspectivas para los que quieran avanzar contra las conquistas que hace décadas consiguieron los trabajadores, hay que presentar una alternativa por izquierda. Que corte con la tradición de administrar las ganancias capitalistas, e invierte el orden en favor de las mayorías confiando sólo en sus propias fuerzas y en su creatividad, para dar lugar a un gobierno de los que mueven verdaderamente los hilos.

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 10/11/2017

Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"




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