19-11-2017
"Reforma tributaria: La oportunidad perdida"
Por Belen Marty @belenmarty

"Toda la diferencia entre un mal y un buen economista es ésta: uno se limita al efecto visible; el otro tiene en cuenta el efecto que se ve y los que hay que prever". Frédéric Bastiat.

Siempre repito lo mismo: Argentina tiene una presión fiscal europea con servicios africanos. Sin hablar de la cuestión moral de los impuestos (es un robo lisa y llanamente), estos existen y si no los pagamos podemos terminar detrás de las rejas. Por nuestra alta carga tributaria, los impuestos se han convertido en uno de los issues económicos más cruciales a solucionar cuanto antes.

Coincido con el economista Nicolás Cachanosky (sobrino de Roberto) que explica que los avances fiscales pueden dividirse en dos frentes: por un lado, el reducir la presión fiscal y por el otro lado, simplificar los impuestos en Argentina. Si así, por ejemplo, si se mantiene la carga fiscal pero se simplifican estos impuestos, sin duda sería un gran avance. Hoy son incontables la cantidad de impuestos que nos graban los gobernantes para poder financiar sus proyectos (que muchísimas veces no coinciden con los míos, pero eso es harina de otro costal).

Desde el oficialismo explicaron esto sobre la controvertida reforma. Veamos: "La reforma implicará una reducción en la presión tributaria nacional de 1,5 puntos del PBI al cabo del quinto año, lo que se sumará a la reducción de 2 puntos del PBI que tuvo lugar desde 2016 y a la baja del impuesto inflacionario a partir de este año. Gracias a la reforma bajará la evasión y crecerá más rápido la economía (en 0,5% del PIB adicional por año durante al menos 5 años): con estos impactos la reforma le costará al Tesoro Nacional solamente 0,3% del PBI a la vez que aumentará los recursos coparticipados a las provincias".

Algo así como que es una reforma tributaria que no afectará en la recaudación. Vaya baja.

Mientras tanto, en la vidriera de Twitter economistas que tienen la visión de Bastiat (que no solo ven el efecto visible, sino aquel que no se ve) decían lo siguiente:

"Algo básico: bajar impuesto a ganancias corporativas *beneficia* a trabajadores. Más inversión, más bienes y servicios, sube el salario".

"Evasión fiscal es no pagar. Elusión fiscal es pagar lo menos posible. Ilusión fiscal es creer que los impuestos vuelven en obras y servicios".

"La "reforma" tributaria:No elimina ningún impuesto, No baja presión fiscal, No simplifica el sistema y Es paternalista. Poco Cambio".

"Creo que los medios harían más bien si prestasen más atención a los infiernos fiscales que a los paraísos fiscales".

"Tenemos déficit récord (y no baja),endeudamiento q vuela, gasto público impagable pero Dujovne se ocupa de tu salud reventándote a impuestos".

La reforma

El discurso de Mauricio Macri del otro día fue super sensato. El problema es que después no se condice con los hechos que llevan a cabo sus ministros. La reforma está lejos del ideal pretendido por el presidente.

Lo más importante es que esta reforma no elimina ningún impuesto. Solo hace algún que otro enroque, sube un poquito de acá y le saca un poquito de allá. Cual receta de la abuela (bien a ojo), lo que buscan es que haya menor evasión fiscal a través del cambio en el dónde del gravamen y con la esperanza de que mientras tanto la economía crezca. En este sentido, si bien se desaparece al impuesto a las transferencias de inmuebles, esta se ve compensada con la extensión de ganancias a la venta de una segunda vivienda y el fin de las exenciones a las ganancias derivadas de operaciones financieras.

"Es que la clave para crecer es que el sector privado florezca a costa del sector público. Si la baja de impuestos es "neutra" en términos de recaudación, eso implica que los impuestos no bajaron lo suficiente. Éstos tienen que reducirse en términos del PBI, y para que el agujero fiscal no crezca hay que bajar el gasto público. Sino, es más de lo mismo", explica el economista Iván Carrino, quien tiene una maestría en Economía Austríaca.

Ni hablar que el sistema tributario argentino no es sino una sucursal del Laberinto de Creta. Los impuestos tienen mínimos no imponibles, diferentes tasas dependiendo la actividad y muchos vericuetos que harían enloquecer a cualquier mortal.

Un último punto a destacar, en esta receta de reforma tributaria, es el paternalismo estatal visto en la suba de impuestos internos a la cerveza, al vino (hasta hace muy poco), el whisky y las bebidas azucaradas. Todos estos productos verán un incremento de entre 9 y 17 puntos porcentuales.

Le vino bárbaro a Dujovne la movida mundial a eliminar o disminuir las bebidas de este tipo. Pero que un funcionario del Estado esté intentando modificar nuestras conductas lo hace no solo impropio a su función pública sino inmoral. Los adultos podemos tomar nuestras propias decisiones sin que el Estado esté mirando que nos servimos en nuestra mesa. Paso.

En general, y a grandes rasgos, la reforma se queda tibia. Le faltó una vuelta de horno, no muestra grandes cambios en términos de competitividad fiscal y mejoras resolutivas. Una vez más, se perdió la oportunidad de hacer algo por el progreso (real) de nuestro país. 

Belén Marty. Exclusivo para Cadena BA. 10/11/2017

Periodista,  Lic. en Comunicación Social (Univ. Austral), Maestrando en Economía y Ciencias Políticas (Eseade). Directora de Academia WAW. Ex corresponsal Cono Sur y Cuba de Pamam Post. Ex gestora de Contenidos de @StaplesAR.




PI Global Media