18-10-2018
“Un shock de 'reformas' amarillas”
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez

Macri, un día después de la victoria electoral, presentó su cóctel de supuestas reformas. Lo hizo frente a funcionarios de Cambiemos, legisladores oficialistas y del peronismo, dirigentes sindicales y gobernadores, entre otros.

Apoyado en el triunfo electoral del 22 de octubre, el presidente finalmente anunció que avanzará en el plan que denominó de "reformas permanentes". Los cambios propuestos en el régimen laboral y jubilatorio, pusieron en alerta a sectores de trabajadores que se verían seriamente perjudicados, con las modificaciones que favorecen la flexibilización y precarización en favor de las ganancias empresarias.

Presentada, por parte del gobierno, con un discurso demagógico, aludiendo a la supuesta preocupación por bajar los niveles de pobreza, el shock de "reformas" beneficia a los empresarios y sectores concentrados de la economía tanto nacionales como extranjeros. Por lo cual, perjudica a los trabajadores, en particular a los más jóvenes y a quienes esperan jubilarse.

Pero, por si faltaban gestos sobre la orientación económica del Gobierno, los anuncios oficiales en esta materia, se combinaron con la noticia de un cambio en el gabinete. El presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, asumirá las próximas semanas como ministro de Agroindustria. Todo una declaración de principios que  era de esperar de parte del Gobierno de los Benetton.

Las oposiciones

Recientemente, el periodista Diego Genoud, en una columna publicada en LetraP, resaltó dos importantes opiniones para pensar cuál es el plan del Gobierno y qué límites enfrente.

Por un lado, tomó de referencia las declaraciones del economista Pablo Gerchunoff, quien elogió "el gradualismo y la prudencia" del plan económico oficial y describió el importante "bloque social" que impuga o pone límites a sus objetivos. También tomó nota de las afirmaciones de Eduardo Basualdo, para complementar la definición, aclarando que "son gradualistas porque no pueden hacer otra cosa. Van midiendo los límites sociales".  Osea, que miden, lo que los marxistas llaman, relación de fuerzas.

En la Argentina, la clase trabajadora está extendida y es poderosa. Aunque a Macri le parezca un problema, hay más de 3 mil sindicatos y por ende un correspondiente alto índice de sindicalización comparado con otros países latinoamericanos. Aparte, tienen una importante tradición de lucha y organización, que desde ya la dirigencia sindical burocrática peronista intenta ocultar, junto con impedir que conquiste continuidad.

Se reabre, entonces, ante esta coyuntura que marcará  el próximo periodo, el debate sobre cómo enfrentar esta segunda etapa de Cambiemos, el del shock de "reformas" amarillas.

Miguel Ángel Pichetto, presidente del Bloque Peronista en el Senado, destacó "la voluntad del Presidente de buscar acuerdos con las fuerzas parlamentarias, con los gobernadores" y agregó que "es importante el diálogo con los sindicatos, es muy importante que se pueda avanzar en acuerdos que tengan que ver con la inversión, el crecimiento del empleo y la competitividad. Si ellos están dispuestos a avanzar, nosotros también". Junto con referirse a los anuncios que perjudican a los jubilados, donde declaró que "hay que analizar la complejidad del sistema previsional argentino, es muy complicado sostenerlo financieramente a mediano plazo".

La CGT estaría dispuesta a trabajar en común con los legisladores del PJ que deberán debatir la propuesta oficial en el Congreso. Alejados de las calles, mientras se sienten amenazados por las extorsiones del Gobierno (obras sociales & causas judiciales), recurrieron antes que nada a buscar un diálogo con aquellos diputados y senadores que están dispuestos a colaborar con los planes del Gobierno.

Fiel a su estilo, las direcciones tradicionales de los sindicatos desechan la posibilidad de organizar a los trabajadores afectados en defensa de sus derechos, para enfrentar semejante ataque, que se mira en el espejo de Brasil. La ley antidespidos, que se negoció en el Congreso, pero no se defendió consecuentemente en las calles con un plan de lucha, ya demostró los límites del lobby parlamentario-sindicalista.

 

A su vez, en un encuentro de la militancia peronista realizado en el polideportivo "Alberto Balestrini" de San Justo, La Matanza, Fernando Espinoza y Verónica Magario llamaron a la unidad del peronismo.

 

El presidente del PJ bonaerense, que asumirá como diputado nacional por Unidad Ciudadana, se refirió a la necesidad de "poner en marcha la reorganización de un peronismo unido". E hizo explícito su llamado conformar bloques comunes con quienes votaron las leyes fundamentales del Gobierno de Macri.

 

"Muchos hablan de unidad y, después, votan las leyes del oficialismo, pero, con humildad y firmeza, a partir del 10 de diciembre, queremos un solo bloque en el Concejo Deliberante de La Matanza, un solo bloque en las cámaras de Diputados y de Senadores de la Legislatura bonaerense y un solo bloque en ambas cámaras del Congreso de la Nación", fueron sus palabras frente a la militancia presente.

 

A pesar de que desde Unidad Ciudadana, y Cristina Fernández que encabezaba la lista, se adjudicaban en plena campaña ser la verdadera oposición al Gobierno de Macri para enfrentar los ataques y el ajuste, el presidente del PJ bonaerense insistió en conformar bloques con quienes no sólo le votaron las leyes al Gobierno de Macri, sino con quienes elogiaron los anuncios y/o están dispuestos a llegar a un acuerdo.

 

En el encuentro realizado en La Matanza, también habló la intendenta Verónica Magario, quien se plegó al llamado a la unidad, poniéndoles nombre propio. El llamado es, dijo, "incluso a los que jugaron en nuestra y otras listas, con Randazzo, con Massa, con la izquierda, con todos los que estén en el campo popular. Terminemos con las divisiones".

 

Por su parte, el diputado nacional electo por el Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, el día de los anuncios explicó desde su cuenta de twitter que no asistió a la reunión convocada por el Gobierno porque "la izquierda no consensúa el ajuste, lo enfrenta con trabajadores, las mujeres y la juventud".

 

Mientras Fernando Espinoza de Unidad Ciudadana, sólo plantea la conformación de bloques comunes parlamentarios con quienes votaron las leyes del macrismo y están dispuestos a debatir o consensuar las "reformas" anunciadas, las 40 bancas legislativas que tendrá el Frente de Izquierda en todo el país, estarán a disposición de fortalecer la organización de los trabajadores y los jóvenes, afectados por las mismas.

A diferencia de las distintas listas del peronismo, la fuerza militante de la izquierda ya está empezando a  impulsar asambleas e instancias democráticas en los lugares de trabajo y estudio, con todos aquellos que quieren enfrentar en serio los ataques, en el camino de imponerle a las direcciones sindicales un plan de lucha para frenar en las calles la política de ajuste del Gobierno y sus colaboradores.

Para aquellos kirchneristas honestos que comparten los análisis que dan cuenta de la crisis del peronismo, que comparten que hay que "dejar de usar a Perón y Evita cuando nos quedamos sin ideas" y que rechazan las ofertas colaboracionistas con el Gobierno, mientras apuestan a la construcción de una oposición social en las calles, en la izquierda radical encontrarán una alternativa, dispuesta a debatir y resistir en serio.

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 3/11/2017

Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"