18-10-2018
"Cuando el febo del peronismo no asoma"
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez

El 22 de octubre finalmente se realizaron las elecciones generales legislativas. Los resultados, impensados a la hora del lanzamiento de las candidaturas, todavía son tema de análisis.

La victoria de la coalición gubernamental se dió en las principales provincias del país, y se consolidó como primera minoría nacional, realizando una elección similar a la de Alfonsín en 1985, pero en un contexto nacional e internacional, que por más que quieran, no es comparable.

La coalición tiene epicentro en el PRO, pero la elección demostró su dependencia de la UCR en el plano federal, y particularmente de Carrió de la Coalición Cívica en la Capital Federal. En tierras bonaerenses, Vidal fue la candidata, inaugurando la tradición de la barona del conurbano que gobierna y la milita.

Desde el Gobierno central, a costa de un gran endeudamiento, financiaron la campaña con plata para obras públicas y, lo que el periodista Alejandro Bercovich, llamó el "populismo financiero". Fue el propio diario Clarín el que reconoció el día jueves, que se otorgaron 2.454.000 créditos Argenta para los jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales, de los cuales 1.100.000 fueron demandados por las familias que reciben la Asignación Universal por Hijo. Nada que envidiarle al kirchnerismo.

Esta medida explica en parte, cómo fue que Cambiemos conquistó una franja del voto popular, que convergió en las urnas con los sectores medios y altos beneficiados por las dádivas de un modelo basado en las agroindustrias, que adhieren a la ideología del antikirchnerismo. Así se construyó la victoria, que oculta que detrás del telón de fondo, mientras el gobierno anterior fue denominado como el de un "capitalismo de amigos", se teje con esta nueva coalición gobernante el "capitalismo de familiares y compañeros del Cardenal Newman", donde nacen los nuevos De Vido.

Contra todos los pronósticos que se realizaban horas más tarde de que Cristina Fernández lanzara su candidatura, finalmente Cambiemos le ganó en la provincia de Buenos Aires con el 41%. Aunque sería un pecado olvidar, que la ex mandataria cosechó tres millones y medio de votos, un caudal nada desdeñables comparado con lo alcanzado por sus pares peronistas.

La derrota de Cristina fue amortiguada por la caída de Urtubey en Salta, que pretendía disputarle el liderazgo peronista desde las arcas dependientes de la Liga de los Gobernadores.

Mucho más que un mal cálculo

Ningún análisis sobre la victoria oficial puede eludir que la misma se explica también por la crisis del peronismo. El partido histórico, mostró sus variopintos colores y estrategias en un corto período, y pagó caro la imagen del pasado reciente.

Si nos figurásemos, en el escenario nacional, el sistema solar, podríamos evaluar los distintos tipos de peronismo, de acuerdo a su distancia del febo. Y de paso, hacer una analogía con las "seis metamorfosis de Ovidio", donde cada historia atraviesa los cambios de los personajes desde su origen en el "cosmos peronista" hasta su muerte o apoteosis.

Las seis metamorfosis del peronismo

Como ya he abordado en otras columnas en este mismo medio, Eduardo Duhalde profesa un peronismo de integración que levanta un programa de cogobierno ya que "hay que tener paciencia y tratar de ayudar porque no hay alternativa".

Por otra parte, como decía, fue derrotado Juan Manuel Urtubey, quien desde la Liga de los Gobernadores proyectó un cercano peronismo de colaboración, con tintes republicanos, que se quemó ante semejante cercanía con el sol.

Lo mismo intentó hacer Pichetto desde el Senado, quien atiende el cónclave clave para las negociaciones sobre la labor parlamentaria del gobierno y desde donde se dirimirá la "reforma permanente".

Capítulo aparte, merece Florencio Randazzo, que pregonó un peronismo de cooptación, titíreteado desde el Ministerio de Desarrollo Social; y Sergio Massa, quien se perdió hasta en su propia casa, pecando de una tardía y oportunista identidad peronista que no pudo recuperar. Ambos propiciaron a la vez un peronismo de desintegración.

El final, la sexta metamorfosis, la ofició la propia Cristina, quien quiso innovar con Unidad Ciudadana pero encontró rápido su piso, pero también su techo, ensayando lo que será un peronismo palaciego, alejado de las calles (y de las avenidas) que esta vez no alcanzó.

Las metamorfosis no ofrecen verdaderas victorias, ya que no dejan de ser procesos biológicos, ligado a los cambios en el nuevo hábitat amarillo que genera este tipo de comportamientos para mantener la propia subsistencia.

Lejos están las seis metamorfosis de la transformación que propone la izquierda radical que conquistó un millón trescientos mil votos el último domingo. El diputado nacional electo, Nicolás del Caño por el Frente de Izquierda, convocó a los votantes del FIT, como a quienes optaron por opciones opositoras, a enfrentar el rumbo económico y político (como cultural e ideológico) que quiere imponer el Gobierno.

Pero para frenarlo en serio, y donde se debe, hay que poner en el centro a las organizaciones poderosas, como los sindicatos y centros de estudiantes, donde converjan los trabajadores y jóvenes, que transitan un proceso de hastío de las metamorfosis, en el camino de converger en una real transformación. 

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 26/10/2017

Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"