17-06-2018
"Legislativas 2017: Campaña inédita, pronóstico reservado"
Por Andrés Lavaselli @Lavaselli (Agencia DIB @AgenciaDib)
Los votantes bonaerenses harán hoy algo bastante más profundo que redefinir el equilibrio de fuerzas en la Legislatura y -parcialmente- en el Congreso, cuestiones de por sí importantes. De las urnas de la provincia emergerá, sobre todo, una voluntad que decidirá si Mauricio Macri y María Eugenia Vidal tendrán margen para aplicar reformas hasta ahora postergadas y pueden aspirar o no a la reelección. De modo interconectado, ayudará a decidir el rumbo que tomará el peronismo, con la preservación el comienzo del ocaso del liderazgo de Cristina Fernández.

Esas definiciones, cruciales, se tomarán en un contexto que nadie previó: al cabo de dos meses de una campaña eclipsada por la desaparición de Santiago Maldonado, que además se interrumpió debido al hallazgo de su cuerpo. Se trató de un final con tres efectos políticos inmediatos: agigantó la presencia del caso en la agenda pública, actualizó cuestionamientos a la actuación del gobierno y generó incertidumbre sobre su impacto en el resultado de los comicios, que antes de ese desenlace asomaban, en la provincia de Buenos Aires, reñidos pero con leve ventaja para el oficialismo.

La cuestión es si la intensidad emocional de las últimas 96 horas, una antesala electoral inédita desde 1983, es capaz de invertir aquel favoritismo. La respuesta a esa pregunta recién se conocerá el lunes. Mientras, Cambiemos incurrió en intervenciones imprudentes, como la de Elisa Carrió, que no parecen haberlo favorecido. Aunque después, la autopsia indicó que el cuerpo de Santiago no presentaba lesiones, lo que dio indicios de una posible mecánica de los hechos en Chubut que quebró certezas previas y podría beneficiarlo.

Los escenarios

La identidad del triunfador en la  categoría de candidatos a senadores nacionales es el dato central que ordenará la primera lectura de la elección en Provincia, clave para establecer el sentido político del resultado. Para CFK, especialmente, no es indiferente ganar o perder. Será la peronista que mayor cantidad de votos coseche, gane o pierda, por lo que seguirá siendo una dirigente insoslayable. Pero solo un triunfo la blindará contra el asedio de los peronistas que quieren reemplazar su liderazgo, bajo el argumento de que su "techo" le impide garantizar una victoria en 2019.  

Si es cierto que el resultado que consiga CFK será un insumo en la discusión del peronismo, también lo es que el número de obtenga Sergio Massa será la carta con la que volverá a sentarse a esa mesa. Una particularidad es que, polarización mediante, su suerte en las urnas aparece atada a la de Cristina. Durante los últimos dos meses, cada vez que ella irritó a la clase media, él perdió intención de voto. Eso, al punto de que se expone a sufrir una sangría, según cuán profusa sea, le bajará el precio ante sus compañeros o lo licuará del todo.

Cristina y Massa tienen otra cosa en común: son quienes más cambiaron sus campañas posteriores después de las PASO. Fueron, desde entonces, peronistas que se peronizaron. O se re-peronizaron. La expresidenta aprovechó ese giro para algo más: hacer ingresar a su campaña a otro poder que será clave para la discusión que se abrirá en el PJ: los intendentes. Antes de eso, el papel que les reservó CFK es el de sostenedores de su boleta hoy ¿Le serán fieles? 

Vidal fue la contracara de la oposición: repitió, punto por punto, su estrategia previa. Jugó otra vez el rol de candidata que no figura en ninguna boleta. En agosto, fue productiva a la hora de sostener a Esteban Bullrich, el candidato al que llevó de la mano por los canales de TV. Por eso, la gobernadora ganará si Cambiemos gana. Y mucho. Pero también tomó riesgos: si al oficialismo no le va bien, por los mismos motivos su estrella electoral brillará un poco menos. Aunque, paradójicamente, el contexto podría atenuar ese impacto eventual.

Como fuere, Vidal tendrá desde el lunes una fortaleza que hoy no tiene: una fuerza legislativa propia con peso para instalar una agenda parlamentaria. Es un cambio esencial para una dirigente que encarará el tramo de su mandato inmediatamente anterior a lanzar un intento de reelección. La elección en el campo adversario le despejará otra incógnita: ¿Seguirá el massismo como interlocutor privilegiado o será reemplazado por una forma más pura de peronismo? No es el único balance que podría modificarse. En el radicalismo sacan cuentas que concluyen que en la Legislativo sumarán representantes poro perderán peso relativo frente a PRO. Eso, a las puertas de un recambio de gabinete en el que tampoco perece que vayan a tenerlos muy en cuenta.  (DIB) AL