18-10-2018
"Educación, instrumento para transformar la realidad"
Por Diego Rovella (*) @RovellaDiego

Educar significa, desde siempre, desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven, no solamente por medio de preceptos, ejercicios o ejemplos, si no también -y en perfecta armonía con lo anterior- a partir de una activa y permanente gestión del estado en la materia.

 Para alcanzar esto se deben promover acciones tendientes a la actualización de los conocimientos y contenidos que se imparten, una adecuación de los saberes a las nuevas realidades y tecnologías y, entre otras muchas cosas, alcanzar un entendimiento entre todos los actores de la comunidad educativa, que coadyuven a establecer procesos continuos de capacitación y formación.

Esta es una tarea que desde hace casi dos años el gobierno de la provincia de Buenos Aires lleva adelante, rompiendo con una estrategia de gestión anómica, opuesta a los mejores intereses del sector y, por sobre todo, contraria a las necesidades y expectativas de los educandos y docentes, tal cual el modo de ejercicio del gobierno anterior hasta el año 2015.

Habiendo acordado estos presupuestos mínimos para sentar las bases del trabajo futuro -insisto, entre todos los actores- las acciones principales que se deben concretar son varias. Trataré de sintetizar algunas de ellas.

Como primera medida debe trabajarse profundamente en la universalización de la educación, a efectos de alcanzar que todos los niños y jóvenes se incorporen al sistema educativo, a la vez que se debe tratar deerradicar la deserción escolar. Claro está que para esto también se deben buscar metas de inclusión social y contención de alumnos y familias, sobre lo que el gobierno de la provincia tiene una especial dedicación, a la vez que el mejoramiento de las condiciones socio económicas, de seguridad y atención de la salud, colaborarán en este sentido.

Por otra parte, es una meta plausible propender a la escolarización a edades más tempranas, con el objeto de lograr su pronta incorporación a las instituciones educativas, resultando de esto que, como dijimos y a fuer de parecer reiterativos, los educandos desde muy temprano sean parte del proceso socio educativo, comenzando a formarse como personas y ciudadanos, siempre junto a sus familias, en un proceso de socialización, que es parte de los objetivos de una adecuada educación.

Otro segmento significativo debe ser lo que conocemos como alfabetización digital y la educación en relación con las nuevas tecnologías. Habida cuenta de la evolución de los nuevos modos de comunicación y difusión de los conocimientos, diferentes realidades y, en fin, todo lo que se produce tanto para la adquisición de nuevas competencias y saberes, como así también para el ocio y el placer, la comprensión del funcionamiento del universo digital como así también la formación en el manejo de las herramientas informáticas, deviene una instancia fundamental para una educación aún más integral.

Existen otros aspectos que se pueden profundizar con más detalle. Sólo planteo los que considero más relevante, aunque no son ni los únicos y, mucho menos, excluyentes de otros.

No puedo, sin embargo, dejar de mencionar el otro pilar fundamental en todo este proceso de reordenamiento y modernización que está llevando a cabo la Dirección General de Cultura y Educación. Esto es el aspecto docente, en tanto actor fundamental e indispensable del sistema y, sobre todo, responsable primario de la educación y formación del educando.

En este sentido, la actualización de los métodos pedagógicos es una responsabilidad que el Estado debe impulsar y hacer carne en los educadores, a efectos de ir evolucionando, como marqué antes, con los tiempos que corren, las nuevas posibilidades de comunicación y nuevos conocimientos, de los que derivan nuevas competencias.

Como complemento de lo anterior y tal vez como principio de todo, la formación y capacitación docente continua y permanente debe ser un objetivo que los docentes deben hacer suya y ejercitarla dentro del marco de la natural dinámica de perfeccionamiento, que redundará tanto en un mejor desempeño de sus habilidades como así también en la manera de incorporar saberes para el proceso aúlico.

No puedo dejar de mencionar un aspecto que para algunos resulta urticante pero que, en mi comprensión, debe tenerse en cuenta, como es la autoevaluación y evaluación docentes, entendiéndose éstas como instancias inherentes al ejercicio de la profesión, como una forma de que cada docente conozca sus capacidades y la mejor manera de perfeccionarlas, si fuera el caso.

Este es un espacio escueto, como escuetas son estas someras apreciaciones. Cada una de ellas abre un espacio para el debate y las posibilidades de acuerdo, Una comunidad educativa activa, comprometida y conteste de las fortalezas y debilidades individuales y del conjunto nos llevarán a elaborar estrategias para alcanzar un mejor sistema educativo, docentes con mayores habilidades y conocimientos y, por fin, lo que debe ser y por lo que está trabajando el gobierno de la provincia de Buenos Aires, niños y jóvenes más formados, con una socialización cada vez más plena, como plena debe ser la inclusión, a la vez que el derecho de cada educando de la provincia sea facilitado por un Estado activo y presente.

(*) Diego Rovella, exclusivo para Cadena BA. 16 de octubre 2017.

Diputado provincial de la UCR en Cambiemos por la Octava Sección Electoral. Presidente de la Comisión de Educación de la H.C.D. de la Pcia. de Buenos Aires.