16-12-2017
PROCURACIÓN
Procesaron a Gils Carbó por administración fraudulenta
Es por la compra de un edificio para la Procuración General de la Nación. La decisión fue adoptada por el juez federal Julián Ercolini. Enterate los fundamentos del procesamiento.

La procuradora Alejandra Gils Carbó fue procesada por la presunta comisión del delito de "administración fraudulenta" en la compra de un edificio para la Procuración General de la Nación, informaron fuentes judiciales.

La decisión fue adoptada por el juez federal Julián Ercolini en la causa por la compra de un edificio en la calle Perón al 600 por 44 millones de pesos, en la que 3 millones fueron para una comisión que cobró el hermano de un subdirector de la Procuración.

Para procesar a Gil Carbó, el juez Ercolini respaldó la hipótesis de Taiano sobre el direccionamiento de la licitación 1/2013. Sostuvo que para ese fin, primero se hizo caer la licitación anterior que estaba vigente a diciembre de 2012 y tenía un edificio preadjudicado. Otro indicio del direccionamiento, según  el juez, fue que se modificaron varios requisitos de una licitación a la otra. Se dieron instrucciones para que se aumentara la calificación del un edificio en la licitación si este tuviera cochera, auditorio y sala se seguridad, algo que encajaba perfectamente con el inmueble ofrecido por Arfinsa/Jaureguiberry con la imprescindible asesoría de Thill.

Gils Carbó, cuando declaró en indagatoria ante Taiano y  en varias presentaciones que realizó, su abogado fue, Alejandro Rúa y rechazó la acusación, dijo que la licitación había sido transparente y señaló que Bellingi y Thill ocultaron un negocio personal (hecho en 2013) que recién fue descubierto en 2017, cuando se comenzó a hablar del "empelado infiel". Ahora el abogado defensor de la Procuradora es León Arslanián.

Ayer una vez que se conoció el procesamiento, el nuevo abogado de Gils Carbó en esta causa, León Arslanián, que lleva dos semanas a cargo de la defensa, señaló en un comunicado que "El procesamiento por un delito imaginario no nos sorprende, pero sí nos produce estupor. No nos sorprende, porque algunos medios periodísticos, con persistencia cercana a la certeza, lo venían anunciando. Nos produce estupor, porque se le adjudica una de las modalidades de la defraudación cuando, en realidad, no existió daño patrimonial alguno y sí, en cambio, beneficio para la administración pública". La defensa apelará y será la Sala I de la Cámara Federal la que decida si es correcto o no el procesamiento dictado por Ercolini.

Los imputados que declararon en indagatoria o presentaron escritos negaron tener responsabilidad en la maniobra. Bellingi y Thill no abrieron la boca ni escribieron nada. Esperan para declarar que llegue al juzgado el peritaje informático ordenado para conocer si hubo intercambios de mails entre los involucrados. Allí puede haber sorpresas.

El Juezprocesó a Gils Carbó, Bellingi, Jaureguiberry, Thill y González Fischer. Dictó la falta de mérito para Zurita, Leguizamón, Domanico, Martino, Viceonte y  Costa Urquiza.

Los fundamentos del procesamiento

En la página 3 de la resolución, Ercolini señaló que "… existen en autos pruebas suficientes para afirmar, …, que Alejandra Magdalena Gils Carbó - Procuradora General de la Nación - y Guillermo Alfredo Bellingi - Subdirector General del mismo organismo - violando consciente y voluntariamente los deberes atinentes a sus cargos, previo acuerdo con ejecutivos de Arfinsa Argentina Financiera S.A. - en particular con Adrián Marcelo González Fischer, en forma directa o a través de intermediarios - idearon y llevaron a cabo un complejo plan orientado a adquirir directamente para el Ministerio Público Fiscal, bajo la simulación engañosa de una licitación pública, el edificio ubicado en la calle Teniente Juan Domingo Perón 667 de la Ciudad de Buenos Aires, con la intervención dolosa fundamental de Bárbara Jaureguiberry y Juan Carlos Thill. Mediante la maniobra, se generó también de modo deliberado un lucro indebido para algunos de sus intervinientes, que como contrapartida conformó un perjuicio patrimonial apreciable para el Estado nacional".

En la página siguiente el juez sostuvo: "Asimismo, se encuentra acreditado con el grado de probabilidad ya mencionado que, en el marco de la maniobra descripta precedentemente, Alejandra Magdalena Gils Carbó y Guillermo Alfredo Bellingi, en su condición de funcionarios públicos, con la intervención dolosa de Adrián Marcelo González Fischer, Bárbara Jaureguiberry y Juan Carlos Thill, se interesaron directamente, aprovechándose asimismo de personas interpuestas y también mediante la simulación deliberada de una licitación pública, en la compraventa del edificio ubicado en la calle Teniente Juan Domingo Perón 667 de la Ciudad de Buenos Aires, con miras a la obtención de beneficios personales".

Para Ercolini, la procuradora Gils Carbó tuvo decidida participación en el direccionamiento. "Conocía las características del edificio ubicado en la calle Perón 667 de esta ciudad, en virtud de lo cual, al aprobar el pliego de bases y condiciones con el que convocara a la licitación pública Nº 1/2013, no podía desconocer que las exigencias requeridas se adecuaban a la medida de ese inmueble. Ello, concatenado con la circunstancia de que los requisitos que resultaron determinantes fueron incorporados al pliego con motivo de las directivas dadas por el funcionario especialmente introducido por ella en el trámite licitatorio y bajo su dependencia directa, sumado a que una de esas condiciones, la propia Dra. Gils Carbó había mencionado como necesaria luego de que hiciera visitas a inmuebles ofertados en el marco del trámite del año anterior -dejado luego sin efecto-, que no la preveía, conllevan a presumir con el grado de probabilidad exigido para la etapa que se transita que, lejos de no haber podido advertir irregularidad alguna, fue quien junto a Guillermo Alfredo Bellingi diagramó el direccionamiento de la licitación", consideró.




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