19-11-2017
"Una policía corrupta es una sociedad insegura"
Por Esteban Arriada @EstebanArriada

En las últimas semanas, se conocieron varios allanamientos en las principales comisarías de algunos distritos bonaerenses, por maniobras ilegales en los servicios adicionales de la policía (PolAd).

Estas maniobras irregulares, son una de las históricas "cajas negras" de los jefes policiales que administran los servicios adicionales en los distritos, pero que empezaron a ser cuestionadas por la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal.

Pero ¿por qué hoy se puede combatir la corrupción policial que logró subsistir a todos los gobiernos anteriores?

A decir verdad, en 2004 se creó la actual estructura de Asuntos Internos, un órgano autónomo capaz de investigar  y juzgar toda conducta irregular dentro de las filas policiales.

Desde su creación hasta el primer gobierno de Daniel Scioli, Asuntos Internos tomaba las denuncias de ciudadanos civiles y cualquier uniformado que observara o tuviera conocimiento de irregularidades o delitos internos.

Se había generado un nuevo sistema en las relaciones de poder, Se valoraba la capacitación y honestidad de cada efectivo, dado que cualquier efectivo podía acercarse a Asuntos Internos y denunciar a un superior sin ser castigado por ello.

Lo que sucedió durante los dos mandatos de gobierno sciolista (2007-2015), fue un claro vínculo entre las cúpulas policiales y las conducciones de Asuntos Internos, con la consecuente persecución de todos los agentes que intentasen denunciar hechos de corrupción o abuso funcional por parte de sus superiores, permitiendo que prolifere la corrupción estructural.

En una institución policial con más de 3.000 dependencias distribuidas en 135 distritos, con 90.000 funcionarios y múltiples funciones (Seguridad, Narcotráfico, Investigaciones Judiciales, Bomberos, etc.), es muy difícil combatir la corrupción estructural y los principales aliado para la titánica tarea, deben ser los propios integrantes de la policía, aquellos que deseen honrar el uniforme y para eso se los debe escuchar y proteger, tal como se viene haciendo desde que el actual Auditor General de Asuntos Internos es Guillermo Berra.

En estos cambios de visión en la lucha contra la corrupción policial, queda expuesta la clara decisión política de terminar con las lógicas de recaudación que subsisten, principalmente en las conducciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, pero va a depender de la sociedad, las mujeres y hombres que visten ese uniforme y arriesgan hasta su vida por millones de bonaerenses anónimos, porque sin las denuncias y el cuidado de las mismas, resulta imposible sanear una cultura espuria de abuso y beneficio de status de poder.

Desde luego que ésta clara decisión política del Gobierno de María Eugenia Vidal no significa el fin de la corrupción, tampoco la inseguridad, pero ha puesto la lupa en la policía de la Provincia de Buenos Aires. Y en la sociedad, una clara meta que se debe acompañar y garantizar que no se abandone, "porque una policía corrupta es una sociedad insegura".

(*) Esteban Arriada, exclusivo para Cadena BA. 8/10/2017

Técnico Superior en Seguridad Pública. Fundador del Movimiento Policial Democrático. Secretario Gremial, Federación Argentina de Trabajadores Agremiados de la Seguridad Pública. Secretario Nacional de Juventud de la OTR (Organización Nacional de Trabajadores Radicales). 




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