16-12-2017
"Caminando por el Central Park"
Por Dardo Pereira @juanba2406
Hugo nació en un barrio tradicional de La Plata.Nació casi en el barrio equivocado, ya que  su necesidad de ser diferente, lo llevo a ser de los colores que en "El Mondongo"no tenían cabida, sin embargo cosecho amigos a montones. Estudio en la famosa Escuela Anexa primero y en el tradicional Colegio Nacional de la Universidad después.Fue un buen alumno, pero no de los sobresalientes.

Pasado los doce años todos comprendieron  que su amor era únicamente por el fútbol. Empujado por sus notables cualidades atléticas, ya que hacia los 100 metros llanos en un poco más de 12 segundos, pensó que también el fútbol era correr y correr, correr alocadamente.Nunca entendió lo de la pausa, lo de Riquelme, y por lo tanto de chico, de adolescente y de joven, Hugo corrió y corrió. 

Cuando se hizo grande siguió corriendo y ya de adulto no iba a cambiar por lo tanto Hugo prosiguió su marcha. Cuando Hugo vio que sus fuerzas para correr flaqueaban, comenzó con el trotecito lento,y por ultimo fiel a su estilo caminaba y caminaba.

Camino todas las tardes, con frió o con calor, con lluvia o con sol, siempre en el Bosque porque le quedaba cerca, todavía vivía en El Mondongo. Hugo nunca pudo ver lo que después vio, es que nadie puede ver lo que no se ve de otra manera que no se tenga una referencia diferente. La calidad es un valor totalmente subjetivo, que es difícil ponerlo en evidencia con determinados parámetros, sobre todo si uno no los tiene, y al ser tan subjetiva la calidad, solamente la ven aquellos que la pueden ver.

Entonces Hugo un día viajo y viajo, primero lo hizo por las provincias argentinas, así conoció el Parque Independencia en Mendoza, el Parque Nacional Iguazú, en Misiones, entre otros. Un buen día él que había sido un furibundo anti yanqui viajó  a Nueva York y como el verso "caminante no hay caminos" fue derechito al Central Park.Y entonces Hugo vio lo que los demás no vieron.No lo vio ni el antiguo Julio, ni Pablo el ausente, ni el nuevo Julio, ninguno de ellos  vieron lo que sus fascinados ojos observaron y que no era otra cosa que un césped bien cortado, lo arboles sin ramas secas, los canteros con lasflores, los bancos no pintarrajeados,las veredas amplias y limpias, el lago con peces y aguas cristalinas, los monumentos protegidos, los baños para los visitantes en perfectas condiciones, los bebederos, los puestos de comidas limpios y aseados.

Mientras hacia lo que sabía hacer esto es caminar y caminar se preguntó ¿y porque el Bosque no es así? Rápidamente su formación setentista y peronista le hizo "ver" que esto era "una nueva trampa del Imperialismo para subyugar a los pobres y hambrientos pueblos de América Latina y así impedir su desarrollo".Entonces comprendió que "no hay dudas,somos pobres ellos tienen los dólares,por eso nos explotan y nosotros debemos padecer el Bosque así como esta".

Pero empujado por sus años maduros emprendió con su esposa un viaje a la madre patria. Se lo merecía. Hugo cumplía cuarenta años de casado, con dos hijos y seis nietas, ni un nieto tenia Hugo para enseñarle que en el futbol hay que meter y sobre todo correr. Salió de la Puerta del Sol, camino a la vieja entrada de la Villa de Madrid en tiempos de los Borbones que era la Puerta de Alcalá, la del "ahí  está, ahí está". Y detrás de ella fue a caminar al Parque del Retiro, pulmón verde de la capital española ¿y que vio Hugo? Vio las veredas amplias y limpias, vio las flores cuidadas, vio los arboles sin ramas secas, vio el lago con diferentes botecitos, vio los baños limpios, vio los bancos en condiciones para tomar un descanso. En definitiva  vio lo que el habíaregistrado en Nueva York, y que ni el primer Julio, ni Pabloel ausente, ni el nuevo Julio vieron, y tal vez no lo verán nunca.
Rápidamente apelo a su lejana formación y especulo "estos nos robaron el oro y la plata, y nos sojuzgaron durante años, para colmo cuando se morían de hambre  Perón les mando cargamentos de trigo gratis, para saciar esa hambruna y ahora resulta que somos "sudacas", no estos son iguales que los otros, no tienen vocación imperial pero nos quieren poner la pata encima". A su regreso volvió a caminar según su costumbre y vio que el Bosque seguía siendo el Bosque, atrás habían quedado los imperialistas  y los gallegos ladrones, pero acá el Bosque era el de  siempre. 

Después de unos años  viajo con amigos al mundial de rugby en Inglaterra y observó el Hyde Park, y luego visito París y vio Versalles y los Champ Elysees, y frente a esos parques cuidados hasta el hartazgo, nuevamente razono que eran los viejos piratas ingleses y  la Francia del sueño imperial quienes "explotaban a los pueblos pobres y oprimidos". 

Hugo al tiempo caminaba nuevamente por el Bosque y vio lo de siempre que no había baños, que no todos los arboles  hacían honor a la obra de Alejandro Casona y muchos  estaban caídos como muertos después de un combate, a la espera que años más tarde alguien los recoja,que había un  centenar de ellos secos resecos y aun paraditos en su lugar a la espera del próximo temporal. Que las esculturas estaban todas vandalizadas, que postes y arboles estaban pintarrajeados con colores alusivos a los clubes de futbol, que las raíces salían de las veredas para propiciar un buen porrazo del distraído transeúnte, que los bancos estaban sucios y rotos, que el agua del lago era maloliente y nauseabunda, que la jauría de perros hambrientos deambulaba por los puestos de comidas, los cuales no tenían ningún tipo de control y que la basura se acumulaba por doquier para favorecer el desarrollo de roedores y alimañas. 

Entonces Hugo se preguntó"¿Qué carajo tiene que ver esto con el imperialismo?" Y pensó que ni el antiguo Julio, ni Pablo el ausente, ni el nuevo y exitoso Julio podrían ver lo que un  humilde ciudadano en el atardecer de sus días había comprobado. 

¿Que había comprendido Hugo? que el problema no está afuera como él pensaba tiempo atrás, y cómo piensa gran parte de la dirigencia y de la ciudadanía. Que como en el cuento de Fontanarossa "El mundo (en este caso la Argentina) ha vivido equivocada", que el problema está adentro,está en la cabezota de la gente y de los dirigentes, que la calidades un bien subjetivo,y que se debe buscar desde las acciones de gobierno, que ese bien es el que va a posibilitar un cambio como el de Hugo, y que el mayor cambio que necesita esta Argentina no es el del 22 de octubre,es el cambio cultural y que se entienda de una vez por todas que el respeto al ciudadano, el respeto a ley, el respeto al peatón, que los derechos humanos no deben tener partido político, que no se llega al poder para tirar bolsos en los conventos, sino para resolver los problemas delos ciudadanos, que un funcionario es un servidor público antes que nada y que ese cambio  debe anidar primero en la cabeza de la dirigencia y luego de la gente, para que las decisiones de gobiernos sean acciones que buscan mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.

El sábado pasado Hugo fue despedido en el cementerio local por sus amigos de la caminata diaria en el Bosque. 

Dardo Pereira, exclusivo para Cadena BA. Lunes, 20 de septiembre de 2017.

Odontólogo. Profesor de Historia. Presidente de la Sociedad Odontológica de La Plata (SOLP). Docente de la Facultad de Odontología de la UCALP. Escritor.




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