17-06-2018
"Cristina hizo una apuesta fuerte para superar la fragmentación"
Por Andrés Lavaselli @Lavaselli (Agencia DIB @AgenciaDib)
Una carta abierta y sus respuestas, seguida de la primera entrevista a un medio no afín en mucho tiempo, le bastaron a Cristina Fernández de Kirchner para ubicarse, en la semana que pasó, en el centro de la escena política. Con ese movimiento, exitoso, lanzó lo que parece su estrategia final: intentar unificar todo lo que pueda el campo opositor por la vía del voto útil, para superar así los límites que le impone la fragmentación del peronismo, que de otro modo no puede revertir.

Cristina abrió el fuego con la carta, que contiene una convocatoria a "sensibilidades opositoras" que no la votaron hasta ahora a hacerlo, bajo el supuesto de que la triple división de la oferta peronista, aún en pie, favorece a Esteban Bullrich. No le habló a Sergio Massa ni a Florencio Randazzo sino a sus votantes, pero usó una fórmula ambigua que recién aclaró después de que ambos aprovecharan para rechazarla. El segundo de ellos culpándola, además, de ser la responsable de la dispersión que ahora pide superar, por esquivar la interna.

La Expresidenta completó el movimiento con una entrevista que concedió a Luis Novaresio y fue trasmitida por Infobae, lo que demuestra que se trató de un intento por hablar a un público "ajeno". Del abanico de respuestas pueden rescatarse dos, que se corren de la lógica dicotómica que previsiblemente operó en la recepción de su discurso en las capas más politizadas del electorado. Son aquellas en las que admitió que en Venezuela no existe Estado de Derecho y que en Alemania no había menos pobres que en Argentina que ella gobernaba.

Aunque es un fragmento poco taquillero, alejado de la intensidad emocional del llanto por los bolsos de López o la concisión de slogan del "yegua, puta y montonera", Cristina aportó en esas dos respuestas racionalidad discursiva a su espacio. Lo hizo en términos de estrategia electoral, según decodificaron en su búnker. Fue como decir a sus dirigentes y seguidores: cuando se habla, en este contexto, se habla para la gente que  necesitamos que nos vote y lo no hizo antes. Y no para agradarme a mí.

Es un deslinde crucial porque la tarea en la que Cristina embarcó a su espacio, no es fácil. Más allá de rechazo de Massa y Randazzo, se trata de sumar a personas que votaron a sus listas, descriptas por UC como funcionales al macrismo, lo que es bastante parecido a tratarlos de poco perspicaces, para decirlo suave. No es el antecedente más cómodo para ahora pedirles el voto. Pero es crucial para Cristina, porque además el elector que fue a opciones de izquierda que no llegaron al piso tiene al FIT, que sí lo logró, como opción más "natural". Aun en el caso de los de origen "nacional" o peronista, como el espacio que postuló a Fernando "Pino" Solanas.

Sangría peligrosa

Por otra parte, esa aceleración de Cristina confirma que, aunque con variantes (más presencia del peronismo territorial, más contacto con medios), su estrategia sigue montada en la polarización. Ese es su fuerte pero también allí se esconden algunos de sus riesgos. En ese plano, las encuestas, que la dan perdiendo con Esteban Bullrich por escaso margen, en una elección con final abierto, empiezan a mostrar dos cosas. Una es llamativa: la pérdida de votos de Randazzo, que antes de las PASO se suponía que la iba a favorecer casi exclusivamente, lo hace con menos intensidad. Un porcentaje, incluso, parece estar derivándose a Cambiemos.

La  otra la describe un armador del massismo, el espacio que según los sondeos más votos perdió al día de hoy. "Cada vez que Cristina habla, polariza y nosotros perdemos más", dice. Vaqueano de mil elecciones, agrega: "lo que pasa es que la mayor parte de esos votos van a Bullrich, no a ella". 

Otro canal

En Cambiemos, todavía están en tareas de retaguardia: lo más significativo fue la descripción de la estrategia que hizo su plana mayor en un encuentro con los intendentes y legisladores en La Plata. La idea principal es evitar la difusión de un clima de triunfalismo que relaje esfuerzos. "La elección no está ganada, ni mucho menos", fue el mensaje. Particularidades de la motivación: Cambiemos minimiza la ventaja en las encuestas y en UC aceptan con llamativa facilidad (igual que hacía Federico Salvai antes de la PASO), que están "dos puntos abajo". 

Mientras, el oficialismo aceita el operativo de fiscalización. Dicen que en las PASO perdieron votos en la tercera (apuntan sobre todo a Almirante Brown, gobernada por el peronista Mariano Cascallares) porque sus fiscales son inexpertos y no cumplieron su tarea con el celo imprescindible. Dicen, incluso, que en los distritos más caliente habrá colaboración de "expertos" que importarán de otras comarcas. (DIB)