17-06-2018
"Lecciones después de un semana de catástrofes naturales"
Por Belen Marty @belenmarty
La última vez que chequié, las guerras, los huracanes, los terremotos y cualquier otro desastre natural traían solo destrucción. En estos días de furia de la madre naturaleza ya han salido varios medios de comunicación estadounidenses a decir que, en realidad, la destrucción que traerá Irma a EE.UU. o el terremoto de 8.2 grados a México podría servir para darle un impulso, un boom, a la economía.

¿Será que los desastres naturales, los terremotos o las guerras estimulan la economía y crean riqueza? Esa es la pregunta que les hago tras leer algunos artículos y comentarios al respecto en esta última semana. Así como suelen pensar algunos pesudoeconomistas al decir que la Segunda Guerra sacó al país del norte de la Gran Depresión, mucha gente piensa lo mismo de este tipo de fenómenos que destruyen casas, edificios, hospitales, carreteras y sobre todo, vidas humanas. 

Pero todos aquellos que piensan de esa manera no leyeron, seguramente, a Federico Bastiat. Además del daño emocional y psicológico que implica sobrepasar estas catástrofes, el paso del huracán traerá una enorme pérdida de riqueza en los estados afectados. Expertos estimaron que la pérdida de la ciudad de Huston será de aproximadamente 20 mil millones de dólares. El arreglo, remodelaciones y levantamiento de residencias podrá traer  un aumento temporal en la economía local, pero eso no significa que sea lo mismo que una mejora real de esa economía. ¿Cómo es eso?

Para entender por qué digo esto nos remontamos a la famosa falacia del economista francés Bastiat quien en 1850 anticipó este mito que sobrevive hoy en la opinión pública general. La falacia dice que si el hijo de un comerciante rompe el vidrio del local eso en realidad es algo positivo para la comunidadp orque significa que el empresario deberá contratar los servicios del vidriero para que le coloque nuevamente el vidrio. Entonces el vidriero va a tener más plata para comprarse otro producto (unos zapatos nuevos, por ejemplo) y así... De esa manera, explican, se estimula la economía. 

Sin embargo, esto está muy lejos de la realidad de mejorar algo la situación. Lo que resalta Bastiat es lo que NO se ve. Es decir, qué hubiera hecho el empresario del local con la ventana rota si hubiera mantenido el dinero que gastó en arreglar la ventana. Podría haber reinvertido su capital en agrandar su negocio, en mejorar sus instalaciones o comprarse un traje nuevo. Ese dinero no puede gastarse en dos lados al mismo tiempo. Esos 100 pesos (por ejemplo) que gastó en remendar su vidriera no creó ningun beneficio para si mismi sino que retornó a su estado original. Si eso no hubiese pasado, ahora tendría un vidrio y un traje y ahora porque tuvo que gastar en el vidrio tiene solo un vidrio y ningún traje. ¿Se entiende mejor?

En el caso de la reconstrucción de Miami, de República Dominicana o de la isla de Saint Martins sucede lo mismo, no se creará ninguna riqueza real. No podemos saber, realmente en qué servicios o productos los locales hubieran gastado su dinero si las condiciones climáticas hubieran sido diferentes.

Pensar que el gasto del Gobierno en ayudar a esa reconstrucción es indiferente o mejora la economía es ser económicamente miope (no digo que no debería ayudar, pero si que ese costo no es gratuito). 

Algunos de los economistas que pensaron que estas catástrofes podrían ayudar al país fueron Paul Krugman y John Maynard Keynes. Uno dijo que la economía del mundo se impulsaría con una invasión extraterrestre y el otro sugirió que una forma de que se mejore la economía del país sería que el Estado contratara desempleados para que hagan hoyos y que contratara a otros para que los llenen. Absolutamente un sinsentido.

Belén Marty. Exclusivo para Cadena BA. 14/09/2017

Periodista,  Lic. en Comunicación Social (Univ. Austral), Maestrando en Economía y Ciencias Políticas (Eseade). Directora de Academia WAW. Ex corresponsal Cono Sur y Cuba de Pamam Post. Ex gestora de Contenidos de @StaplesAR