19-10-2018
"Ley de Alquileres: Es tiempo de desregular y dejar actuar al mercado en paz"
Por Belen Marty @belenmarty

Que no quepan dudas:la ley de alquileres empeora la situación de los inquilinos. El sector inmobiliario debe desregularse por completo para garantizar mayores posibilidades a los que menos tienen.

Ahora, veamos por qué digo esto. ¿No es que en teoría esta última ley beneficia al inquilino haciéndole pagar al propietario la comisión inmobiliaria? Sí, pero…

La iniciativa de la Ley de Alquileres en Buenos Aires la presentó el Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, a fines de junio con el objeto de ayudar y favorecer a las personas y familias a poder alquilar una vivienda. La ley aprobada prohíbe cobrarle al inquilino la comisión. Además, esta comisión no podrá superar el 4,15% del monto total del contrato.

La propuesta que vino del Ejecutivo porteño establece que la inmobiliaria tampoco podrá cobrarle al inquilino horarios por la administración del departamento o la casa y tampoco podrá cobrarle los típicos gastos por la gestión de informes sobre las condiciones de dominio, inhibiciones y gravámenes. Quien velará por que todo esto se cumpla será el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC).

Esto es como querer frenar la ley de gravedad porque a un par de burócratas se les ocurrió que es mejor que vivamos flotando. O querer acabar con la pobreza poniendo un número arbitrario al salario mínimo. Cada vez que el Estado mete mano entre contratos entre privados hace macanas. A mayores regulaciones e intervenciones, menor oferta y menos incentivos para poner un departamento en alquiler. A mayor libertad de acción las partes pueden pautar sus propias reglas y normas. Oferta y demanda. Ni más ni menos.

Lo primero que sucederá será que el propietario, para cubrirse del costo de esa comisión subirá indefectiblemente el precio del alquiler, sumándole al precio el costo adicional de ese fee.

A los que culpan a las inmobiliarias por llenarse de plata,¿qué esperan para abrir una?

Mientras tanto el diputado porteño Maximiliano Ferraro (CC-ARI) sostuvo que esta ley "es una prioridad en la agenda porque busca fortalecer la política de acceso a la vivienda que se está llevando a cabo tanto desde el gobierno de la ciudad como desde el gobierno nacional, y busca resolver la situación habitacional de muchos porteños".

Es verdad que una de cada tres familias en Buenos Aires alquila. Eso en cifras da que  aproximadamente el 35,7% de la población alquila. Si lo comparamos con años anteriores, cada vez hay más gente que alquila porque no puede comprar una vivienda.

"Cada vez que el Estado intervino en el mercado las consecuencias fueron nefastas. Todavía estamos a tiempo de frenar este error", dijeron desde el sector inmobiliario en una solicitada publicada en los diarios Clarín y La Nación hace un par de días.

La respuesta, señores burócratas, no es mayor regulación y más leyes superficiales que funcionan tipo parche al problema real. La respuesta es ver cuál es la solución de por qué no hay incentivos para que la gente que tiene inmuebles no los pone a disposición de ser alquilados y por qué la gente interesada no puede acceder a créditos necesarios para acceder a su primera vivienda.

A diferencia de lo que cree la gran mayoría la burocracia gubernamental es la de culpar y la acérrima enemiga de que las familias argentinas no puedan acceder al techo propio. Aplaudir una ley que saca la comisión al inquilino es aplaudir un subsidio a alguien sin trabajo. El problema de fondo es: por qué no se consigue trabajo.

Pensar que esto beneficiaria al consumidor porque haría que los propietarios negocien con las inmobiliarias por el tema del precio, es ponerse el cinturón de seguridad sabiendo que estás por chocar. Lo mejor, es prevenir el choque, es decir, desregular y dejar a cada uno negociar sus mejores ofertas. ¿Realmente pueden pensar en algo peor de lo que nos pasa actualmente con el sistema actual?

La solución además del acceso al crédito, puede venir también de que el Estado traspase los títulos de propiedad a las familias que ocupan hace generaciones tierras fiscales. Así, de un sopetón miles de familias podrán hacer mejoras sobre las casillas en las que muchas familias viven. Podrán gozar así de la posibilidad de mejorar sus viviendas o poner un negocio.

Un claro ejemplo de la mano grasosa del Estado son las viviendas en las ciudades como Nueva York o San Francisco. La mano estatal reemplazó la mano invisible del mercado para controlar los alquileres. Inevitablemente aumentaron los precios dado por la intervención estatal en el mercado de inmuebles.

Habría que preguntarle a nuestros legisladores si no ven que sea hora, alguna vez, de probar con la libertad…


Belén Marty. Exclusivo para Cadena BA. 28/08/2017

Periodista,  Lic. en Comunicación Social (Univ. Austral), Maestrando en Economía y Ciencias Políticas (Eseade). Directora de Academia WAW. Ex corresponsal Cono Sur y Cuba de Pamam Post. Ex gestora de Contenidos de @StaplesAR