16-12-2017
"El post octubre del post peronismo"
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez

Las elecciones de primer término aún no concluyeron, y en el peronismo ya se discute el balance, los relineamientos y las posibles conducciones.

Hay un viejo dicho que reza que el peronismo no sobrevive, sin crisis, a las derrotas. Que sabe gobernar, que no sabe ser oposición. ¿Tampoco sabe ganar?

A 20 meses del desgastado gobierno de Macri, que se refugia en una minoría social e ideológica, Cristina Fernández saldría primera en la provincia de Buenos Aires, en las elecciones del próximo domingo.

La noticia no sólo puso nervioso al arco de Cambiemos, sino al propio peronismo. Hay gobernadores, que escudados detrás del sello del PJ, no quieren subordinarse a la conducción de Cristina como por ejemplo el salteño Juan Manuel Urtubey o el cordobés Juan Schiaretti. Como el propio Gobierno, apuestan a una deskirchnerización del peronismo.

Post octubre

Pero dentro del movimiento, ambos bandos, tienen un límite estratégico: hasta el momento no pueden construir mayorías. Cristina, por un lado, tiene un techo electoral, producto de los doce años de gestión kirchnerista. Para romperlo, declaró a días de la elección, sus verdaderas intenciones: que no desea que al Gobierno le vaya mal, que sólo aspira a que modifique su rumbo. Pero su base social y política, acaparada por una identidad negativa, la vota contra Macri y guarda aspiraciones.

Pero, por otra parte, los gobernadores, carecen de la posibilidad de construirla, refugiados en sus provincias que hasta el sentido común denomina feudos, sin proyección nacional y demasiado colaboracionista de un Gobierno débil.

La CGT (y los sindicatos más en general) no están exentos de estos bandos, y se parte también en dos sectores, por Cristina. Mientras los conducidos por los dirigentes más tradicionales sostienen a un gobierno con desgaste express, Yasky se anima a declarar que no alcanza con derrotar a Macri en las elecciones, que hace falta un movimiento obrero fuerte. Pero hasta los austeros spot de Unidad Ciudadana sostienen una voz en off, donde la Jefa anuncia que la oposición será parlamentaria. 

Hasta el momento, el ajuste pudo más que la imagen de Vidal. Hasta el editorialista de Clarín, Eduardo Van Der Kooy, alertó este fin de semana, en su pasquín, que no alcanza con la campaña del 2015 (hoy expresada en De Vido, su cuñado y Carlos Menem) para atraer a los indecisos (y/o frustrados) hacia lo que el periodista Ignacio Zuleta denominó el partido del ballotage. No fueron 20 meses cualquiera.

De cara a lo que será el tan nombrado 2019, Cambiemos está dispuesto a entrar en rispideces con los gobernadores por el Fondo de Reparación Histórica para Buenos Aires que le daría aire (y caja) a la gobernadora para recuperar la base social donde se asienta pronunciadamente la deslegitimidad de la coalición de Cambiemos, y así evitar la tesis del politólogo Andrés Malamud, de que "la provincia no pone presidente, pero lo saca".

Incluso, desesperados por los escenarios de (in)gobernabilidad, tantearon ante la opinión pública, diversas posibilidades como no votar cada dos años, alargar los mandatos, realizar sólo de manera simultánea las elecciones legislativas y para cargos ejecutivos. Quienes asumieron como los padres contemporáneos del republicanismo, intentaron probar con enterrar la tradición de los constitucionalistas estadounidenses (y sus mecanismos de checks and balances) sobre la que se asienta el régimen político argentino que incorpora el acento francés del ballotage.

¿Post peronismo?

Sobre las contradicciones de la situación política actual, el Frente de Izquierda apuesta a expresar su voz en el terreno electoral, como lo ha expresado en luchas emblemáticas como la de los trabajadores de Pepsico. En los últimos días, donde las manipulaciones de encuestas no faltan, los principales medios dejaron trascender que en la categoría a diputado nacional, encabezada por el joven Nicolás del Caño, la izquierda pelea el cuarto puesto, dejando (tal vez) atrás, a la lista de Randazzo que lleva el sello del PJ. De lograrse o no, esa (igualmente) tal vez sea una imagen del futuro. Donde la alternativa sea de resistencia a los planes de ajuste made in Brasil, pero en la perspectiva de un gobierno de trabajadores que siente la idea de que sus vidas valen más que las ganancias capitalistas que los partidos tradicionales defienden.

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 8/082017

Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"



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