22-08-2017
"El repunte de Cambiemos: ¿novedad de última hora o fábula del macrismo?"
Por Andrés Lavaselli @Lavaselli (Agencia DIB @AgenciaDib)
¿Hay alguna chance de que Cristina Fernández de Kirchner no triunfe en las PASO? Para intentar responder afirmativamente a esa pregunta, que se basa en la certeza de una primacía reconocida por todos pero que, tal vez es lo más significativo, Cambiemos ayudó a instalar, el oficialismo buscará trabajar en los próximos cinco días sobre dos categorías de votantes:  Los  "decepcionados" y los indecisos, a los que suponen anormalmente numerosos para una campaña que ya casi está finalizada.

Aunque en público siempre se manejaron con un optimismo reglamentario, hasta hace dos semanas los estrategas de Cambiemos susurraban en privado su preocupación porque el traslado de apoyos desde María Eugenia Vidal haciaa sus candidatos no se daba. "Estamos cuatro o cinco puntos abajo", reconocían, con llamativa facilidad. Esta semana, algo cambió: "la diferencia es de un punto", afirman de repente, sobre la base de una encuesta de la consultora Isonomía, que se filtró hasta la PC de un periodista del Grupo Clarín.

Ese trabajo es la base del mensaje que se propala desde las oficinas de ubicuo Jaime Durán Barba: la tendencia cambió hace dos semanas, que fue cuando "comenzó en serio la campaña", dicen. Para consolidarlo, aseguran, trabajarán sobre el 20% de indecisos que, tras depurar el 30% inicial, surge de las respuestas de ese trajo. Sin ser inédito, es un nivel alto si se tiene en cuenta que solo falta una semana para votar, lo que le sirve al oficialismo para confirmar el argumento (propio) de una campaña "fría" que está tomando temperatura.

La otra categoría a la que apela Cambiemos es a los "decepcionados", un votante que adhirió en 2015 y ahora se alejó. Al respecto, en ese comando de campaña se manejan con la siguiente estimación: pertenece a esa categoría el 50% del tercio de votantes que no está con el oficialismo ni con Unidad Ciudadana. Volver a atraerlos, un movimiento que se parece bastante a evitar que se los lleve Sergio Massa, consolida la tendencia a achicar el gap con Cristina Fernández.

La cuestión es: ¿Es verosímil ese brote verde electoral, que plantea la posibilidad de una victoria donde hasta ahora había la certeza de una derrota? Una porción de Cambiemos, alejada de la campaña bonaerense, cree que no. Ahí manejan diferencias favorables a CFK de hasta 30 puntos en el Conurbano y un global de cuatro puntos abajo. Y tienen explicaciones: la falla estuvo en la falta de intermediación política tradicional. "No contuvimos a la gente a la que las mejoras no llegaron", se lamentan. Señalan, también que los cristinistas "sí lo hicieron".

Es una crítica ligada al manejo concreto de los territorios, esa dimensión que el tecnocratismo duranbarbista siempre tendió a subestimar como parte del pasado. Incluye, claro, un señalamiento sobre la falta de presencia en toda esa micro red de instituciones que marcan la vida cotidiana de los sectores populares, como los clubes de barrios y los comedores. "Creen que trabajar allí es solo de punteros clientelistas, se equivocan", acusan. Y hablan de una cierta falta de "coraje" para correr a opositores de sectores del Estado ligados a la ayuda social.

Sin embargo, fuera de Cambiemos, algunos consultores nuevos, no tan ligados a partidos, dicen que el repunte del que habla el comando de campaña de Cambiemos es verosímil. Uno de ellos explicó a DIB: "En julio se cobró el aguinaldo, lo que no resolvió el consumo ni la  economía popular pero creó un efecto conocido, la ilusión  monetaria, lo que se suma a dos semanas seguidas de discutir a Julio De Vido y de lo que pasa en Venezuela", explica. La conclusión que saca es clara: "Cristina hizo una campaña brillante, pero puede que no logre salir del universo de votantes propios, convencidos"-

La autora de esa estrategia, que tal vez por primera vez aceptó seriamente las sugerencias de un consultor, el catalán  Antoni Gutiérrez Rubí, pero como siempre definió en soledad, se manejará como hasta ahora. "Habrá dos o tres visitas al Conurbano, siempre para hablar con gente de carne y hueso que sufre el ajuste", explicaron a DIB en su comando de campaña. Allí hay "confianza porque vemos en la calle la profundidad del voto castigo" y "expectativa", porque sus mediciones hablan de los 4 o cinco puntos de ventaja sobre Cambiemos. Es un gap que también reconocen el massismo y el randazzismo. (DIB)



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