24-10-2017
"Cambios de gestión con impacto electoral en la Provincia"
Por Andrés Lavaselli @Lavaselli (Agencia DIB @AgenciaDib )
Con la expulsión de la ministra de Salud, Zulma Ortíz, y los nombramientos de su reemplazante y el de Alejandro Finocchiaro en Educación, la gobernadora María Eugenia Vidal intentó cumplir con una exigencia básica de la campaña que comienza formalmente esta semana: blindar su retaguardia electoral, la gestión.  Busca proteger uno de los ejes del discurso que desplegará Cambiemos para contrarrestar a Cristina Fernández, cómoda en su versión de impugnadora "zen" del ajuste. Mientras, los tribunales ganan centralidad en el juego político, tal como ocurre en Nación.

El destino de Ortíz había quedado sellado ocho meses atrás, cuando Vidal se convenció de que su gestión no iba a arrancar nunca. Pero la política tiene sus dobleces: como había sido una apuesta propia que defendió aún a costa de tensionar la relación con el radicalismo, intentó salvarla con un método conocido: nombrar a alguien que llevara el ministerio desde la sombras. No lo logró, pero en el interín probó a los funcionarios que finalmente designó como ministros: Andrés Scarsi y Gabriel Sánchez Zinny, dos PRO "puros" cuyo desembarco  termina de delinear un gabinete  sin espacios relevantes para socios electorales.

Scarsi, un joven psicólogo de 35 años, había sido jefe de Gabinete de Ortíz luego de que renunciara Roberto Chuit, un hombre de José Manuel De La Sota que había sido ministro de Salud de Córdoba y se fue asombrado del escaso manejo político de una ministra que hacía de ese déficit una especie de extraña virtud PRO. Pero Scarsi emigró a Nación y su rol -aunque no su puesto, que desapareció- lo ocupó Gabriel Sánchez Zinny, un economista amigo de Esteban Bullrich -es padrino de uno de sus hijos- que asume con la misión formal de manejar la versión bonaerense del servicio de emergencia SAME.

Scarsi retorna ahora transformado en ministro, luego de trabajar con Jorge Lemus. Ese paso por la Nación es clave: hará falta ayuda para revertir la herencia de la gestión Ortíz, cuya evaluación resumen con causticidad en el entorno de Vidal: "podía ser un insumo del discurso opositor". Como ministro de Salud, Scarsi suma heterogeneidades. Es psiquiatra, lo que quiebra la hegemonía médica en el cargo, y miembro del Grupo "Generación", conocido como "La Cámpora de PRO" por la juventud de sus integrantes y porque es una de las escuelas dónde se forma la segunda camada "pura" del macrismo, clave para su continuidad como proyecto político.

Sánchez Zinny, que entró por Salud, termina en Educación. Su perfil es irritativo para los gremios: cuando Bullrich lo convenció de volver de EE.UU. trabajaba en la confección de las evaluaciones de calidad educativa que esas organizaciones rechazan. Alejandro Finnochiaro le deja una paritaria cerrada pese a que no se abrió la instancia nacional ni se devolverán los descuentos por paros. Es un piso para avanzar en las reformas "profundas" que el reemplazante de Bullrich en el ministerio de Educación nacional planeaba aplicar en la provincia en 2018, con el gobierno ya asentado y sin calendario electoral que las entorpezca.

Vidal aprovechó la salida obligada de Finocchiaro para disimular la eyección de Ortíz y, en un mismo movimiento, terminó de configurar el gabinete con el que deberá sostener el discurso centrado en la gestión que intentarán instalar los candidatos de Cambiemos. No es una cuestión menor: el consultor Lucas Romero, de Synopsis, cerró hace una semana exacta una encuesta en la que el gap entre la intención de voto de la marca Cambiemos y la de Bullrich es todavía de unos 10 puntos, aunque se está achicando. Para que esa tendencia se profundice, es vital que la gobernadora le transfiera capital simbólico al candidato que le plantó Macri.

Justamente, de Macri -vía su consultor, Jaime Durán Barba- procede la estrategia de la polarización que muchos alentaron y a la que extrañamente le atribuyen ahora el alto nivel que tiene en las encuestas Cristina Fernández, como si el macrismo tuviese el poder de definir la intención de voto de su principal adversaria. Más sensatamente, Vidal simplemente trabaja para salir de ese esquema: por eso, ayer en el último encuentro de coordinación estratégica de campaña, los candidatos recibieron la orden de no sumarse a polémicas con el kirchnerismo.

Mientras, en la mesa "política" de la campaña de Cambiemos todos imaginan "una elección muy ajustada", según la definición de uno de sus miembros. Tanto, que ya se hacen cálculos sobre la migración del "voto útil" entre agosto y octubre. Los primeros sondeos confirman la función concreta de la postulación de Florencio Randazzo: aunque por ahora no pasa de 5 puntos de intención de voto, el 38% de esos respaldo optaría por CFK si él no se hubiese presentado, mientras que solo el 17% iría a Sergio Massa y el 10% a Bullrich. Queda claro a quién le resta votos el chivilcoyano. 

Es improbable que la cuestión económica que CFK pondrá sobre el tapete en su nueva versión zen (hasta le pide a gremialistas suspender una manifestación que querían hacer antes de las PASO) pueda ser esquivada por Cambiemos. En todo caso, buscarán, más bien, hacer tallar el discurso sobre las mafias, un frente en el que esta semana hubo una novedad clave: la renuncia del fiscal general de San Isidro, Julio Novo, acusado por 13 fiscales de su distritos de presionar para encubrir a una banda de narcos que integraban colombianos asesinados en Unicenter y los hermanos Eduardo y  Gustavo Juliá, detenidos en España con mil kilos de cocaína.

En la salida de Novo, protegido hasta último momento por legisladores del massismo aunque con vínculos amplios con toda la política del norte opulento del Conurbano, fue clave un dictamen de Julio Conte Grand, el procurador general que reemplazó a María del Carmen Falbo producto de una de las operaciones políticas de mayor alcance de Vidal desde que asumió en la Gobernación.  No es el único expediente que firmaría Conte Grand en los próximos días. Quien reciba novedades tal vez sea el juez de Casación Martín Ordoqui, que dispuso una comentada en excarcelación en favor de Mariano Bruera,  envuelto en una causa por coimas. Mariano Bruera es hermano de Pablo, el exintendente kirchnerista de La Plata. (DIB).

 



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