21-10-2021
"Hacia una elección histórica en la Provincia de Buenos Aires"
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez

Finalmente el sábado por la noche, cerraron las listas para las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

En Buenos Aires, Cristina Fernández confirmó su candidatura en la categoría de senadores por Unidad Ciudadana, junto a Taiana y la economista Fernanda Vallejos encabezando la categoría de diputados.

Massa y Stolbizer serán los candidatos a senadores por 1Pais, con Felipe Solá como candidato a diputados, quien fuera, justo 15 años atrás, responsable político del asesinato de Kosteki y Santillán. Libres del Sur quedó fuera del armado en la provincia de Buenos Aires, por el disgusto que le causara los puestos propuestos.

Randazzo, finalmente se presenta por la lista Cumplir, que utilizara la legalidad del PJ para jugar en las PASO.

Así quedaron las tres listas que son desprendimientos del peronismo, para enfrentar a los candidatos Cambiemos. Solo el Frente de Izquierda, con la fórmula Pitrola-Del Caño, había cerrado un acuerdo de listas unitarias días antes del plazo.

Dos veces no

Con expectativa se esperó el sábado las novedades del cierre de listas en la provincia de Buenos Aires. El viernes por la noche había trascendido que se había dado una reunión entre la ex mandataria y Florencio Randazzo. Hubo presiones por la unidad, que el ex Ministro rechazó por segunda vez.

La primera fue cuando dijo que "no" a la gobernación de la provincia de Buenos Aires en 2015, lo que abrió paso a la derrota final de Scioli en el balotaje, después de que la misma la haya obtenido Maria Eugenia Vidal. ¿Se espera un final similar?

El segundo rechazo de Randazzo, esta vez fue a una Unidad Subordinada a los armados de CFK, quien tiene a su favor los guarismos de las encuestas, lo que le da la legitimidad para el armado de las listas.

Dos estrategias

Durante estos meses, con Massa jugando ya fuera del peronismo, ante las PASO se delinearon dos estrategias de quienes se mantienen en el peronismo.

La primera, encabezada por CFK, que al ser la única que mide con posibilidades de ganar la contienda de medio término, arrastró tras de sí a los intendentes (preocupados con no mantener sus concejales en sus municipios), y al sector del kirchnerismo más puro. Fernando Espinoza, artífice de la unión de los barones tras la ex presidenta, organizó al sector del PJ que tiene peso territorial en la provincia, y que colegisló con Vidal en la legislatura bonaerense.

Mientras a través de Unidad Ciudadana, Cristina presentó un programa de centroizquierda, los integrantes pejotistas de los municipios (que integran su lista y son claves para pelear una victoria) son los mismos que votaron los presupuestos de ajustes propuestos por Cambiemos en la legislatura de Buenos Aires.

Pero los desprestigiados candidatos del peronismo tradicional y responsable de la situación social de la provincia, Cristina los escondió tras figuras desconocidas, que encabezan la lista de un nuevo sello duranbarbista y retórica futurista.

CFK trató de imponer una unidad subordinada hegemónica, pero se le escapó Randazzo, mientras lo logró con el perdedor Daniel Scioli que quedó relegado al quinto puesto en la lista de diputados.

La otra estrategia, que finalmente fracasó, era la conducida por Bergoglio. Primero, apostó a imponer a Randazzo al frente, especulando con que Cristina no se presentaría, como una figura de renovación. Apóstoles de conformar una Unidad Vaticana que compitiera en las PASO, que perdonase a quienes habían traicionado al movimiento, y dado suficiente gobernabilidad a Cambiemos.

Pero CFK, con la fuerza de las encuestas, como en el 2015, armó las listas poniendo primero su nombre. Y el sector financiado por Carolina Stanley, Ministra de Desarrollo provincial, no aceptó y presentó su propia lista, donde se dirigen a llevar al PJ a lo que seguramente será la peor elección de su historia en Buenos Aires.

La oportunidad de un peronismo disgregado

Con el peronismo disgregado, que se presenta como lo nuevo pero con los mismos de siempre, en las elecciones se dirimirá cuál es la oposición real a los planes de ajustes del Gobierno.

Cristina tiene el límite (o el techo) de quien pretende aparecer como la portavoz de los movimientos políticos y sociales que enfrentan este año al macrismo, pero que la propia política del justicialismo y el sindicalismo peronista permitió que surjan al garantizarle gobernabilidad.

A contramano de los fenómenos mundiales, donde nuevas figuras (aunque con trayectoria) se desprenden de ellos para mostrarse como alternativa electoral, Cristina llega 12 años después, a un momento que aún no sucedió en toda su expresión.

La Izquierda, que tiene trayectoria e incluso el prestigio de apoyar cada lucha de manera decida y consecuente, como cualquiera de los candidatos del Frente de Izquierda, tendrá la oportunidad de aprovechar la crisis del partido histórico del peronismo (y por ende de su movimiento), para prepararse también en el terreno electoral, como una alternativa superadora de la experiencia del peronismo real, donde su oposición a los planes del gobierno termina en los set de televisión y los spots electorales, y nunca llega al Congreso, las legislaturas, y por ende a las calles.

Vamos hacia una elección que marcará en gran parte el próximo ciclo que se viene. Una elección histórica.     

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 26/06/2017

Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"