15-12-2017
"Lo que podemos aprender de China"
Por Belen Marty @belenmarty
Viajar a la República Popular de China no es fácil. Al menos no lo fue para mí. Es un país difícil, con costumbres muy diferentes, bizarro en muchos aspectos y complicado en otros. Lo que sabía antes de pisar la tierra milenaria era que: es un régimen unipartidista, concentrado en el partido Comunista (coincidencia con Cuba es pura casualidad) cuya sede está en la capital, Beijing. Es una de las economías de más rápido crecimiento (desde las reformas económicas hechas hace más de 40 años) y es hoy el mayor exportador e importador de bienes y la primera potencia industrial.

Pero lo que uno aprende en los libros no es nada en comparación con lo que ve, siente, pregunta, prueba, en los viajes. Entré a China por la ciudad de Xi'An, luego de pasar varios días en el paraíso de Hong Kong y Macao, ex colonia portuguesa. Luego me fui a una ciudad amurallada llamada Pingyao, en el centro norte de China, para terminar mi viaje en la populosa Beijing y la occidental Shanghai. Si estás pensando en viajar, tené en cuenta que salvo en estas últimas dos ciudades (y solo en el ICBC) vas a poder extraer dinero del cajero automático. Para el resto, solo efectivo (yuanes) salvo que cuentes con tarjetas de crédito emitidas en China. 

La "comunista" China no necesita un muro para separarse del mundo. Ya tiene el idioma (gran barrera natural. Pude encontrar solo 5 personas en mis mas de tres semanas en el país que hablaban un inglés decente). De la misma manera que sus palabras no resuenan ni un dejo de similitud con las nuestras, sucede lo mismo con sus costumbres: hombres y mujeres escupen todo el tiempo en la calle, no respetan absolutamente ninguna fila, empujan y no piden perdón. No encontrarás en casi ningún empleado rasgos de simpatía o cordialidad (y si lo hacen no lo entendés). Al principio me lo tomaba personal, luego me di cuenta que lo hacían todos con todos (esa indiferencia hacia el cliente) y empezás, de a poco, a entender un poco más de qué se trata su cultura.

Este viaje me hizo darme cuenta de una sola cosa que ya venía pensando en Buenos Aires, y con este viaje le terminé de dar forma: El modelo económico ya no se discute en ninguna parte del mundo (salvo en Cuba, Corea del Norte, Venezuela y algún otro país populista). La China comunista tiene su economía más abierta que la mitad del mundo (según el índice de libertad económica que publica la Fundación Heritage todos los años). Mientras ellos comercian,  nosotros seguimos discutiendo si es mejor o no comprar producto argentino. Esa discusión a lo Moreno terminó hace 40 años en el resto del planeta. El kirchnerismo nos robó prosperidad. Porque no hay países más prósperos que aquellos que comercian.

Atrás quedó en China la época del proyecto político llamado el Gran Salto Adelante, una campaña de políticas económicas, sociales y políticas que instauró el Partido Comunista entre 1958 y 1961 que buscó pasar de una economía agraria a una de industrialización y colectivización. Su resultado fue una catastrófica hambruna que llegó a producir la muerte de casi 32 millones de personas.

Viajar abre la cabeza. Y en este caso, empobrece al alma ver la cantidad de productos que en nuestro país ni sabemos que existen. Aspiradoras robots regaladas en precios, planchas a vapor por 250 pesos argentinos, cajas de lentes de contacto con formas a 12 pesos, hisopos de colores, pañuelos de seda a 25 pesos, gaseosas de todos los gustos por menos de 10... Argentina es, sin dudas, uno de los países más caros del mundo para vivir y con una paupérrima variedad de productos y servicios para disfrutar.

Nos conformamos con no morirnos de hambre y llegar a fin de mes con 100 pesos en la cuenta.

Sin embargo, China no es el paraíso de los amantes de la libertad. Si bien, como mencioné, el sistema económico de el monstruo asiático es más que interesante y sus modificaciones desde 1978 llevaron a China a ser una potencia, su sistema político deja mucho que desear. Desde la asunción de los comunistas en 1948, este país ha perseguido a opositores en todas sus diferentes etapas. Disidentes, intelectuales, y cualquiera que no siguiera los mandatos socialistas puros podía ser enviado a realizar trabajos forzosos, y en las peores épocas, fusilado.

El gobierno socialista tiene bloqueado muchas páginas web como Google (y por lo tanto Google maps, Gmail, etc.), Facebook, Instagram y varias otros sitios. La única manera de conectarse a estos sitios estando en territorio chino es contando con una aplicación de VPN en el celular, que te permite saltar el bloqueo y acceder a dichas páginas. 

Asimismo, da terror como la figura de Mao retumba en la plaza de Tiannamen, el espacio público más grande del mundo y escenario de las famosísimas protestas estudiantiles de 1989. Recordarán al "hombre del tanque", el chino que se paro frente a una hilera de tanques mandados por el gobierno para aplacar las manifestaciones. La exaltación de la figura del líder es uno de los rasgos fundamentales de los regímenes comunistas y fascistas. 

Hoy entrar a la plaza de Tiannamen te lleva al menos una hora, por la cantidad de vallas y registros de seguridad que impuso el gobierno para controlar la entrada de gente. Más que la plaza del pueblo, da la impresión de ser la plaza del gobierno, que llena el espacio con agentes vestidos de civil y cámaras de seguridad que darían envídia al Big Brother de la novela 1984. 

Aprendamos de las cosas positivas de China e instiguemos contra aquellas políticas autoritarias, que coartan la libertad de sus ciudadanos. Macri estuvo hace muy poco por esos lares... ¿Habrá entendido todo?

Belén Marty. Exclusivo para Cadena BA. 24/06/2017

Periodista,  Lic. en Comunicación Social (Univ. Austral), Maestrando en Economía y Ciencias Políticas (Eseade). Ex corresponsal Cono Sur y Cuba de Pamam Post. Gestora de Contenidos de @StaplesAR




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