21-10-2021
"El futuro no se dirime paso a paso"
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez
La crisis del 2001 en la Argentina produjo cuantiosas tesis en las academias de la Ciencia Política local sobre el fin del bipartidismo. Ya las experiencias del FREPASO, y luego de la Alianza, lo habían adelantado. Pero el popular "que se vayan todos", se llevó puesto al histórico partido radical (UCR) y la crisis de los partidos abierta no se pudo subsanar hasta nuestros días.

La ingeniería electoral, expresada en el Pacto de Olivos, había intentado, sin éxito, emparchar a los históricos partidos nacionales, institucionalizando el balotaje, para darle una fortaleza artificial a las primeras minorías que alcanzacen la presidencia. Incorporaron así a la elección de los primeros mandatarios, a los que votan "en contra de" para sumar una legitimidad débil.

Fue tarea de Néstor Kirchner, con el ese momento afín Abal Medina, diseñar mecanismos electorales que dieran fortaleza a la crisis del sistema de partidos que era herencia del neoliberalismo local y del estallido de diciembre de 2001.

Antes intentaron la conformación de un espacio transversal que no fuera dependiente exclusivamente del PJ. Pero la crisis del 2008, y el "voto no positivo" de Cobos dio por finalizada la experiencia.

Por eso, diseñaron a posteriori, la ley de las tan mencionada por estos dias, PASO. Un mecanismo para hacer fuerte candidatos, cuando no lo logran por sus propios medios. 

El analista político Zuleta, denomina hoy a este mecanismo como la estatización del sistema de elección de candidatos. El Estado salvando al régimen, que necesita de partido que den candidatos fuertes. "Hasta la ley sancionada en diciembre de 2009 la selección de postulantes a cargos estaba reservado al ámbito privado de las cartas orgánicas de los partidos", plantea el analista, aunque más bien se establecían en las mesas chicas de la rosca electoral donde pesa el territorio, aunque no lo diga ningún manual de sistemas electorales.

Pero la ingeniería electoral (que altera jurisdicciones o ensaya mecanismos electorales diversos) no puede reparar estructuralmente una tendencia mundial donde los partidos tradicionales, tal cual conocimos en el siglo anterior, encuentran el desprestigio propio por haber sido (más allá de su ideología de base) los promotores del neoliberalismo o los que gobernaron sobre sus nuevas bases económicas, laborales y sociales establecidas.

Las PASO podrían haber engañado al electorado en tiempos de bonanza económica. Pero cuando hay ajuste (y se siente), cuando los candidatos que la utilizan aplicaron o votaron las medidas que lo hicieron posible, los partidos no se reconstruyen por unas simples Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

¿El peronismo, y en particular el PJ, sobrevivieron al 2001? Sí. Pero la jugada de CFK y el intercambio epistolar entre Randazzo y el presidente del partido demuestra que puede convertirse en una nueva pieza de museo, a tono con la tendencia mundial.

A los candidatos de los partidos del régimen político hoy los construyen las encuestas y el marketing. No lo hacen ni las leyes electorales y su ingeniería, ni los partidos o lo que quedan de ellos. Ese es el capital político de Cristina Fernández, para prescindir del PJ e incluso del Frente para la Victoria. Pero es la misma CFK la que le dio un golpe certero a su propio partido cuando poniendo ella los candidatos, le hizo perder la provincia de Buenos Aires, lo que preparó el terreno para que perdiera también Scioli en el balotaje.

Macri y Cristina hoy ordenan las encuestas, como sostiene Artemio López, quien apuesta a la polarización y que se cierre la tercera vía por donde podría entrar Sergio Massa. Pero el mismo analista cristinista sabe que la ex mandataria avizora un margen de votos del 30% y Cambiemos del 25%. Mientras un 45% del electorado queda por fuera de las dos primeras minorías, lo que no significa que construyan una autopista desde Tigre al Congreso.

Una característica propia de las crisis es que las definiciones políticas se establecen, en un primer momento, desde la negativa. Del "que se vayan todos", a "que no vuelvan", a "que no gobiernen". Sacar muchos votos, no es garantía de una base fuerte y firme que les conceda total legitimidad. Por eso hablamos de legitimidad débil. Que perdona cuando todo anda bien, y castiga cuando cambia el viento de cola que impacta en la proa.

Por estos días, Abal Medina, mentor de las PASO, toma de su propia medicina. Es que por más cátedra que de en la carrera de Ciencia Política, los sistemas electorales no hacen fuertes a los candidatos. Así como hay artilugios para fortalecerlos, la semana pasada conoció los que sirven para debilitar, y empujar a Randazzo a la unidad o a conocer los libros de historia por ser quien tenga el honor de encabezar la elección más baja en la provincia de Buenos Aires del partido justicialista.

Con estas maniobras, la Unidad Ciudadana, podría más que la Unidad Vaticana que profesó Bergoglio con el Movimiento Evita; pero con el costo de haber enterrado al PJ entre el 2015 y el 2017, un partido que históricamente jugó un rol de contención.

CFK prepara esta semana un acto en Sarandí y se ubica, según vimos en sus spots, como la dirigente de las movilizaciones masivas de marzo y del 2x1. Como si fuese una Pablo Iglesias, del Podemos español, que surgió del 15M. Pero nadie olvida de que tiene un pasado, una herencia, traidores y adictos. Quien atacó a los docentes, al movimiento obrero, prescindió de las demandas del movimiento de mujeres y ascendió a Milani, sólo puede hablar del "futuro" y apostar a la legitimidad débil del "en contra de" ante el pasado.

En este marco, de contradicciones, crisis políticas, cierto desprestigio de los partidos tradicionales y sus figuras, sobre todo en la juventud; y ante la falta de renovación y recambio, la izquierda con un frente que va en listas unificadas intentara abrirse paso.

En la provincia de Buenos Aires, el joven Nicolás del Caño del Frente de Izquierda apelará a los jóvenes trabajadores y estudiantes con ideas novedosas como la reducción de la jornada laboral a 6 horas, basada en el desarrollo de la robótica y en atacar la ganancia de los capitalistas, con una fuerza organizada que delinee un futuro donde el tiempo y la vida de millones se ponga en debate, y el pasado esté al servicio de no repetir la historia. 

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 19/06/2017

Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"