04-12-2021
"#PASO2017: Los tiempos en política"
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez

Si el año empezó con ajuste, le siguió un marzo caliente y un abril de contención, ya podemos decir que mayo es el mes de las definiciones electorales. Menos de 30 días quedan, según el calendario electoral, para cerrar las listas que competirán en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). 

Del 51% que coronó a Macri y el espacio Cambiemos como ganador del ballotage, al menos un 20% elegiría esta vez una opción opositora, descontentos con las medidas antipopulares del gobierno. En esa franja está el sector del electorado más dinámico, que esta vez (o nuevamente) podría conformar "la pluma que incline la balanza".

Cambiemos, sin candidatos definidos para la provincia de Buenos Aires, se aferra a la imagen que sostiene la gobernadora María Eugenia Vidal, que mes a mes desciende, lento, pero sin pausa. Amaga con exponer a Esteban Bullrich al frente de la elección, quien se encuentra golpeado por su exposición frente al conflicto docente, como la imagen visible de quien impidió la paritaria nacional en un contexto de pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.

Pero el peronismo no se queda atrás. Por los resabios de la batalla perdida, pierde un tiempo valioso, donde las definiciones que no llegan, se pagan.

Cristina Fernández, responsable del último armado de listas perdedoras, negocia con "leales" y "traidores", parada desde los votos que garantiza en Buenos Aires, de presentarse en estas elecciones de medio término. Si juega como candidata quiere armar las listas. Pero si no se presenta, también. Allí radica el nudo de la cuestión.

Los "traidores" no la quieren, pero la necesitan. Bajo la tutela de la conducción de Bergoglio, se alinean los llamados "dadores voluntarios de gobernabilidad", que le votaron a Cambiemos desde la Cámara de Senadores más de 80 leyes sin que les tiemble el pulso, junto con la designación de dos de los jueces del 2x1.

Desde Roma, al Papa le preocupa la gobernabilidad inmediata y quiere garantizarla con Florencio Randazzo a la cabeza. Una estrategia para no darle un golpe certero al gobierno, pero que les permita competir con chances en 2019.

La ex mandataria, por su parte, propone la unidad para "frenar el avance neoliberal", con los mismos que permitieron "el avance neoliberal", más decida a golpear al Gobierno en las elecciones de agosto, para dejarlo contra el rincón de cara a octubre. Una estrategia más audaz, pero no menos peligrosa que la romana. Con ambas, hay altos riesgos de pérdidas y no sólo electorales. Argentina se mira en el espejo de Brasil.

En medio de estas disputas, mientras la economía no repunta y las expectativas no son buenas, millones de trabajadores hacen su experiencia (a su tiempo) con estos partidos tradicionales. Donde los bandos se acomodan no según propuestas y proyectos, sino de acuerdo a conveniencias de una casta de políticos profesionales que busca enriquecerse y mantener o acrecentar las bases materiales de su poder, para desde allí sostener el régimen político actual. Si Brasil es un espejo, el 2001 es un fantasma que asusta a cualquiera. 

Es en este contexto donde el Frente de Izquierda, que enfrenta el ajuste sin treguas y expresa una alternativa que cuestiona a los políticos y funcionarios alejados de la vida del pueblo, puede aprovechar este tiempo valioso para disputar al electorado con audacia en sus iniciativas e ideas. Hasta el momento, el joven Nicolás del Caño, quien logró alcanzar el mayor caudal de votos de la izquierda en una elección presidencial, hace meses ya definió ponerse al frente de la principal batalla electoral de este año. Pero no sólo para garantizar el desempeño pasado, sino para romper los guarismos históricos de la izquierda, atrayendo para sí a nuevos sectores de trabajadores, jóvenes y mujeres. Para eso propone una inquietante idea: la reducción de la jornada laboral a 6 horas, 5 días por semana, con salario igual a la canasta familiar, para que todos puedan trabajar, y que los momentos de crisis y ajuste no lo paguen siempre los mismos. Digo "inquietante", ya que economistas liberales de prestigiosos diarios económicos, defensores acérrimos de un régimen de propiedad y explotación, han salido a atacarlo.

Cristina, a través de sus redes sociales, el domingo hizo gala de que el establishment está muy preocupado con su posible candidatura, como agita no inocentemente el diario La Nación. Cuánto más preocupado estarán entonces, cuando millones puedan acceder a pensar cómo serían sus vidas, trabajando menos por un salario que no sólo permita que apenas subsistan. Y cuánto más preocupados, cuando miles de ellos se pregunten cómo conquistarlo.

Lo que se viene, para todos, es mucho más que una elección.       

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 29/05/2017

Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"